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Billy Elliot será el primer musical que hará Rubén Szuchmacher

Billy Elliot será el primer musical que hará Rubén Szuchmacher

La idea de la convocatoria como director general de Billy Elliot, el musical a Rubén Szuchmacher -actor, director de teatro, régisseur y docente teatral argentino de extensa trayectoria-, tuvo su particularidad. El director estaba yendo a una manifestación y, en medio del viaje, sonó su teléfono. Era Jorge Ferrari, el escenógrafo de la obra, quien lo consultó si estaba de acuerdo con que lo llamaran para hacer Billy Elliot porque el director que estaba se había ido. Szuchmacher estuvo de acuerdo en que lo convocaran. “Y dije que sí porque yo conocía la película. Había escuchado alguna vez el musical, pero no lo tenía muy presente. De hecho, es el primer musical que voy a hacer en toda mi historia de teatro”, explica el director.

-Este musical ya recorrió otros países. ¿Cuánto se modifica de acuerdo a la geografía?

-Yo creo que en cada país resuena de manera diferente y sobre todo en épocas distintas. Una historia de mineros que entran en huelga, un hecho histórico además, con una gran enemiga, como la que tuvimos nosotros, Margaret Thatcher, y esta huelga por la pérdida de los derechos de los mineros por las privatizaciones, y en el medio de todo esto la historia de un niño que en ese ambiente tan poco propicio para una actividad como el ballet desea ser un artista, arman un combo increíble. Creo que hacer Billy Elliot en Argentina no es lo mismo que hacerlo en un país que no haya padecido la Guerra de Malvinas. Una de las protagonistas de esta obra, Margaret Thatcher, es un personaje muy conocido para esta población, diferente de cuando se hizo en México, por ejemplo, que seguramente Thatcher estaría como una referencia. Nosotros la padecimos de una manera visceral. Entonces, acá no hay que explicarle a nadie quién es Thatcher. En otros países seguramente sí hay que hacer más explicaciones. Me parece que eso es un nivel de atracción muy grande.

-¿Cómo ves a los chicos actores que van a interpretar a Billy?

-Los veo muy bien, muy preparados por Carolina Setton y Mercedes Torre que han hecho un trabajo que me pareció importante. Hicieron un trabajo de preparación actoral muy bueno. Ellas se dedicaron exclusivamente a trabajar la parte actoral, con mucho conocimiento porque hay que trabajar de manera muy especial con los pibes. Entonces, los chicos están muy preparados. Y los pibes tienen algo muy claro respecto de lo que es hacer esta obra, pero además ellos tienen un anhelo y una ingenuidad que hace que se vuelva muy atractivo. Uno los ve en escena y dice: “Ahí hay una fuerza, hay una energía que puede con cualquier cosa”. Y eso es muy interesante para armar una obra.

-¿Cuál es tu mirada sobre la película?

-La película es del 2000 y de esos films que trataron de reflejar históricamente el período Thatcher y del destrozo que generó. Es parte de esas películas que salieron a reflexionar sobre ese momento tan crucial de Inglaterra. Pero creo que se universalizó por la presencia del deseo de Billy de ser un bailarín, que sacó, de alguna manera, a esa cosa más particular. Es muy interesante la película por esa capacidad que tienen los ingleses de poder meterse con las clases trabajadoras. Para mí es un gran desafío también, en términos de director, poder lograr construir sobre el escenario con los actores la presencia de una clase trabajadora. La clase trabajadora habitualmente no está en los musicales. Siempre están las clases medias o las clases altas. Acá está la clase trabajadora: mineros. Y eso está en la película porque los ingleses tienen mucha claridad ideológica de poder entender la lucha de clases, qué significa ser un trabajador, qué significa ser de clase media, qué significa ser un aristócrata porque lo tienen en el lenguaje. Nosotros no tenemos esa posibilidad, no lo podríamos hacer. Pero la película es un buen ejemplo para poder pensar estas cuestiones.

-Y un poco el mensaje de la película es también sobre la importancia de la libertad de elección, el conflicto de una mala crianza y el orgullo de llegar a donde uno quiere. ¿El musical tiene diferencias con respecto a la historia que narra la película?

-No. El lineamiento general es igual. La única diferencia notable es que la película termina con un Billy que triunfa porque se lo ve en la última escena. La comedia termina con un Billy que va a estudiar. La comedia refleja mejor eso: no aparece el triunfo al final, sino que aparece el inicio del deseo, como decir: “Logré poder ir”. Y eso me parece que es interesante. No cerrar con un triunfo porque cerrar con un triunfo es más raro. Me gusta más el final de la comedia musical.

LOS CINCO BILLY ELLIOT

Billy Elliot, la película que encendió una revolución emocional tiene su versión teatral y podrá verse en el Teatro Opera, a partir del 27 de mayo, como una de las apuestas fuertes de la temporada 2026. Estrenado en 2000, el largometraje sorprendió al mundo contando una historia diminuta en escala, pero gigantesca en resonancia emotiva: la de un niño de un pueblo minero del norte de Inglaterra que descubre, contra toda expectativa, que su destino no está en los pozos de carbón ni en el ring de boxeo, sino en la danza.

Con humor, vulnerabilidad y una verdad humana inmediata, la película interpela a los espectadores respecto de qué ocurre cuando un talento nace donde nadie lo espera. Su irrupción no solo conmovió al público: invitó a millones de personas a verse en ese espejo pequeño y brutal -el de las vidas que parecen “ya asignadas” por el origen, la tradición o la expectativa familiar- y a hacerse una pregunta incómoda y, a la vez, liberadora: ¿Qué pasa con los sueños que no encajan en el lugar donde nacieron? Desde ese gesto íntimo, se volvió universal.

El musical está basado en la película, cuenta con música de Elton John y libreto y letras de Lee Hall. Su trama central se desarrolla en torno a Billy, un niño de once años de un pequeño pueblo inglés que descubre su pasión por la danza en contra de los deseos de su familia. La acción se sitúa en 1984, durante la huelga de mineros que paralizó la industria del carbón en Reino Unido para protestar contra los recortes del gobierno de Margaret Thatcher.

El espectáculo se estrenó en 2005 en el West End londinense y posteriormente estuvo en Broadway y en numerosas ciudades de todo el mundo. Con dirección general de Rubén Szuchmacher, dirección coreográfica de Gustavo Wons, y dirección musical de Gaby Goldman, la obra llenará el escenario del Opera con un despliegue que promete. Página/12 reunió a los cinco jovencísimos actores argentinos que interpretan al personaje en distintas edades de su vida.

Billy Uno

Joaquín Mondino Formichell nació hace 12 años en Santa Fe Capital, estudia danza desde los 4 y cuando cumplió 6 comenzó con el ballet. Vio la película cuatro veces cuando era chiquito y le “encantó”. “Me pareció muy linda, su significado es hermoso”, reconoce. Respecto del personaje dice que “es un niño que persigue sus sueños, que le gusta mucho aprender todo lo que pasa a su alrededor y que nunca se rinde”. Explica que se siente bastante identificado con el personaje que ahora le tocará interpretar. “Me dicen que soy muy parecido y me siento identificado porque me gusta bailar y yo también suelo siempre perseguir mis sueños. Es algo que me gusta hacerlo, al igual que nunca rendirme”, comenta.

Los ensayos “fueron hermosos, divertidos, pero al mismo tiempo cansadores”, señala el pequeño actor que ya había había hecho “alguna que otra obrita pero no se compara con todo esto”, según compara Joaquín. Sabe que estar en el Opera es como jugar en Primera. “Esta oportunidad la vivo re agradecido y siempre con sorpresas nuevas cada día. Uno nunca sabe lo que va a pasar, si te puede salir mal o salir bien. La verdad es que es muy buena onda todo el equipo, toda la producción”, dice reconfortado.

Billy Dos

Lucio Scavino tiene 14 años, baila clásico desde los 5 y es de la Ciudad de Buenos Aires. Vio la película “un par de veces”. “Me pareció hermosa la película, el significado, el trasfondo de toda la historia de cuándo pasa, cómo pasa”, relata. Billy le parece hermoso porque “es un chico que contra todo pronóstico sigue su sueño, lucha por lo que quiere, se propone algo y lo consigue”. También se siente muy identificado: “A mí también me gusta bailar mucho, me gusta el ballet y cuando me propongo algo lo logro, siempre lucho por mis sueños, siempre estoy intentando cada vez ser mejor, proponerme cosas nuevas, y lograr lo que quiero”, dice con una fuerza interior de la que carecen muchos adultos.

Los ensayos “son bastante cansadores”, pero a la vez “la puesta es hermosa, no se vio acá en la Argentina, lleva un recorrido bastante largo, pero al final es hermoso”, comenta Lucio. Ya había actuado anteriormente en una comedia musical. “Esta oportunidad la vivo también súper agradecido debido a que no estaba muy familiarizado con todo esto de la comedia musical y estoy sumamente entusiasmado que me hayan elegido, que me hayan podido enseñar. Me llevo una experiencia hermosa”, asegura.

Billy Tres

Bernardo Banchero tiene 10 años, es de Paso del Rey y estudia danza. “Me metí con el estudio a los 6 más o menos, pero ya bailaba sin estudio”, cuenta el niño que confiesa que el baile es su pasión “desde muy chiquitito”. Cuando lanzaron el casting, vio la película por primera vez. “Me pareció muy buena, el mensaje que te deja es que tenés que luchar por tus sueños; aunque te digan que no podés, siempre tenés que seguir luchando por tus sueños”.

¿Y el personaje? “Es un chico que tendría que ser un ejemplo porque lucha por lo que quiere. Pasa por algo muy difícil, una etapa en la que no se puede hacer danza y él lo llega a lograr”, explica Bernardo. Se siente muy conectado con Billy ya que “los dos luchamos por lo que soñamos, y nos fascina bailar, que es algo muy lindo”. Nunca había actuado en una obra de esta envergadura. “Esta oportunidad es un lujo, es algo muy bonito la posibilidad que nos dieron, es impresionante”, afirma y sonríe entusiasmado.

Billy cuatro

Mateo Tognolotti tiene 14 años y es de Magdalena, provincia de Buenos Aires. No sabe cuántas veces vio el largometraje porque “fueron muchas”. En la casa de su abuela tiene el CD porque a su mamá y a su tía les gusta tanto que lo compraron, y el adolescente cada tanto lo escucha y baila. Además, Mateo danza desde los 4 años. Respecto del personaje señala que “a pesar de ser un chico normal, como todos nosotros, tiene un ambiente tan difícil, pero no se rinde y sigue luchando por sus sueños: aunque lo vea imposible, y rompe con todos los estereotipos de las personas”, analiza Mateo. Al igual que al personaje, le encanta no solo bailar, sino también la actuación. Y tiene un importante currículum: estuvo en puestas como Matilda y en el musical School of Rock.

“Los ensayos fueron muy intensos, muy fuertes, pero eso es lo más lindo. Y la verdad es que estoy muy agradecido porque pude aprender un montón de canto, actuación, danza, pude aprender acrobacia que no hacía antes. Así que los ensayos fueron hermosos”. A pesar de su experiencia, esta oportunidad la vive “con mucha felicidad, muy agradecido primero de la producción, y segundo de todas las personas que me han ayudado a llegar hasta acá, me han apoyado y no me han dejado solo. Y también con muchos nervios porque es sentir esa responsabilidad de que sos el personaje principal, pero lo llevo con mucha felicidad”, confiesa públicamente.

Billy 5

Franco Molozaj es el más grande de todos, tiene 15 años y es de Lanús. También comenzó a bailar a los 4 años, pero haciendo comedia musical. “Hubo un par de años en los que dejé, empecé a hacer ballet, pero después volví”, cuenta. La película lo motivó “a seguir bailando”. La vio dos veces y lo que más apreció “fue la historia en sí, básicamente; me gusta mucho que Billy sea tan divertido y que tenga tanta pasión por la danza, que haga hasta lo imposible para poder cumplir su sueño”, argumenta.

“Los ensayos son muy lindos, igualmente son muy agotadores, pero me encantan y es muy divertido poder aprender de todo. Aprendí a cantar. Son una gran ayuda”, admite. Encarnar a Billy “es un gran desafío realmente”. “Yo nunca pensé que iba a poder estar en una comedia musical. Y menos siendo un protagonista del musical. Pero la verdad es que estoy dispuesto a darlo todo”, sostiene con el empuje que otorga el espíritu juvenil. Antes había actuado, pero “no era nada tan profesional como esto”, según explica porque lo había hecho solo en las muestras de danza.

Desde mayo, a estos pequeños cinco actores y bailarines, la historia del musical comenzará a tomarlos de la mano.

Oscar Ranzani/Página 12-Espectáculos

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