
Atlético Tucumán no se cae. Llegó a Victoria como líder y se fue igual, pese a que sumó apenas uno de los tres puntos en juego. Tras una racha de seis partidos seguidos sin goles en contra, interrumpida por el 3 a 1 que le propinó Arsenal en la única derrota registrada dos fechas atrás, el Decano volvió a cerrar el arco, ante Tigre el equipo con más goles a favor del certamen. Pese a la igualdad, el partido fue entretenido y los arqueros, los que más se destacaron.
Atlético encaró el primer tiempo con cautela. Dos líneas de cuatro como muralla para que el rival no llegara con facilidad a Lampe. Los dos delanteros, Augusto Lotti y Ramiro Ruiz Rodríguez, apostados en el medio para apretar las ínfulas de Tigre, que llegaba armado desde abajo en casi todas las jugadas.
El equipo de Lucas Pusineri jugó los primeros 45 con orden. Dejó que el desgaste lo tuviera el local, que circulaba la pelota, trataba de encontrar la fisura para entrarle a un equipo al que en lo que va del campeonato apenas le metieron seis goles. No por ser el líder, Atlético llegó a Victoria a provocar al Matador que tiene más goles a favor que todos.
El Decano dejó para el segundo la iniciativa. Salió a terminar el partido con mayor agresividad que en el inicio. Tuvo situaciones claras que hicieron que Manuel Roffo se volviera el más importante del local. Primero le sacó una Garay, que desvió al corner; otra con el pecho cuando salió a achicarle a Lotti o la que alcanzó a tocar para sacarla encima del travesaño tras el cabezazo de Capasso.
La más concreta de Atlético fue, justamente, cuando el arquero había quedado en el camino de Mateo Coronel, que sacó un remate que devolvió el palo.
Así se activó el partido. La respuesta de Tigre fue a cuenta gotas, pero concreta. Lampe, que había tenido trabajo en el comienzo, volvió a ser requerido con tiros de media distancia que lo exigieron bastante.
Ninguno se guardó nada, más allá de la cautela inicial del equipo tucumano y lo retraído de Tigre en el segundo. Buscaron los tres puntos hasta el final. Sin especular.
El local porque no tenía nada que perder y la visita, aunque una derrota ponía en peligro su liderazgo que a esta altura -la mitad exacta del campeonatono es azar.
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NEWELLS VOLVIÓ A CANTAR VICTORIA
Con la conducción sabia de Pablo Pérez y el ímpetu juvenil de Brian Aguirre como bandera, Newell’s superó a Lanús por 2 a 0 y se sacudió la mufa de encima: volvió a ganar después de ocho fechas y sigue posicionado en zona de clasificación a la Copa Sudamericana. Lanús fue la contracara. Sin peso ofensivo ni rebeldía, dio otro paso atrás: en catorce fechas apenas ganó una vez. Todo un dato claro de su inquietante presente.
A Newell’s le alcanzó un tiempo para marcar la diferencia y llevarse una justa victoria. En los primeros 45’ se plantó en campo rival, manejó la pelota y generó las mejores situaciones. Pérez fue vital para administrar los tiempos y distribuir el balón. Por él pasaba el juego de Newell’s, que explotaba luego en las corridas de Aguirre y la zurda incisiva de Balzi.
A los 25’ el local abrió el partido con algo de fortuna. Pérez fue a buscar un córner en el primer palo. Ortellado, su marcador, ganó en el salto, pero desvió la pelota y convirtió en contra.
A los 43’ volvió a aparecer el ex volante de Boca e Independiente con una asistencia exquisita para dejar a Balzi de frente a Monetti. Definición ajustada y merecido 2 a 0.
Un fallo de Espinoza desdibujó lo que le quedaba al partido. A los 5’ del complemento expulsó a Funez, al entender que tuvo intención de golpear a Braghieri. Con un jugador menos, el equipo de Sanguinetti se replegó y le entregó la iniciativa a Lanús que hizo poco para revertir la historia.
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MG Radio 24 Villa Pueyrredón