
Fueron más de dos horas de debate e intercambio de ideas, reflexiones y propuestas. Un espacio en el que los expositores se abrieron sin tapujos a pensar no solo el diagnóstico alrededor de la crisis que atraviesa la ficción nacional en el teatro, el cine y la TV, sino también a proponer alternativas para que el género constitutivo del mundo artístico argentino encuentre mancomunadamente una posible y necesaria manera de revitalizarse. Se lograron consensos, acuerdos que trascendieron lo meramente descriptivo. También hubo discusiones, diferentes puntos de vista, que se seguirán trabajando en encuentros a futuro entre las diferentes patas que conforman la comunidad artística nacional.
La charla “La ficción se pregunta”, en la que participaron distintos profesionales de la ficción argentina, fue un interesante punto de partida para recuperar a la alicaída producción nacional de cara a los cambios tecnológicos y a los desafíos que proponen las nuevas formas de consumo.
El Teatro Liceo fue el escenario que la Fundación SAGAI eligió para convocar a referentes del teatro, el cine, la TV y las plataformas para debatir sobre el presente de la ficción nacional, pero fundamentalmente para empezar a construir consensos que puedan plasmarse en políticas y legislaciones que permitan revitalizar a una industria que no solo construye cultura y genera emociones, sino que también moviliza a la economía. El encuentro, moderado por la periodista Gisela Busaniche, reunió al productor teatral Carlos Rottemberg, a la productora audiovisual Vanessa Ragone, al actor, productor y director Adrián Suar, al autor y director Marcos Carnevale y al actor Pablo Echarri.
Aunque ellos fueron los principales, la dinámica del encuentro llevó a que no fueran los únicos oradores. En un teatro colmado, se pudieron ver (y en algunos casos escuchar con sus comentarios y preguntas) a trabajadores de distintas áreas, representantes sindicales (Satsaid, Sica, Sutep y Asociación Argentina de Actores) y artistas como Jorge Marrale, Daniel Valenzuela, Malena Solda, Mariano Bertolini, Tomás Fonzi, Sergio Vainman, Celina Font, Dorys del Valle, Andrea Garrote y María Fiorentino, que en su carácter de secretaria de SAGAI se encargó de abrir la velada instando a no caer en la profecía autocumplida. “Si todos repetimos todo el día “esto se va a la mierda”, en forma supersticiosa, para que eso no ocurra tenemos que empezar a preguntarnos todos juntos qué tenemos que hacer y cómo hacerlo”, subrayó, sintetizando el espíritu de esta primera charla alrededor del eje La ficción: una industria en transformación.
Ante los cambios que se produjeron en la producción, exhibición y consumo de ficción, la caída en las entradas vendidas en el circuito comercial teatral porteño y el desguace al que el gobierno nacional sometió a un Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales que no tiene interés en promover a la industria audiovisual, el encuentro sirvió para una constatación: la crisis es tan profunda que hoy pareciera haber mucha más voluntad de lograr consensos entre todas las partes que conforman el entramado de ficción en Argentina que la que hubo en tiempos pasados.
La construcción en conjunto de posibles líneas de acción para vigorizar la industria es hoy una posibilidad cercana. “Tenemos grandes profesionales -afirmó Suar- pero estamos en el culo del mundo. Tenemos que tener reglas claras para que vengan a invertir acá. Necesitamos que todos los que formamos parte nos unamos. Sin desnaturalizar a nadie. Ninguno quiere perder sus derechos, pero necesitamos tener un diálogo más profundo de entendimiento. Tengo fe de que la ficción va a volver”.
“Muchos hemos ido detrás de modelos políticos que presumíamos que podían llegar a conseguir herramientas que podían impulsar el sector y con el tiempo descubrimos que no logramos esos objetivos”, señaló Echarri, sobre este nuevo momento que vive la industria y la comunidad artística. “Hoy tenemos la posibilidad de construir diferente. En vez de ir detrás de un modelo político que nos pueda propiciar esas herramientas para restablecer la producción audiovisual, tenemos que tomarnos un año para saber qué necesitamos y generar pautas en las que todos estemos de acuerdo y llevar esas demandas a la dirigencia política, porque en definitiva es en el Poder Ejecutivo y en las dos cámaras del Congreso donde se va a resolver esta situación. Hay que generar esa concertación, esa transversalidad, logrando consensos que todos militemos, con demandas hacia todas las fuerzas.”
Propuestas reales para la ficción
Coincidiendo en el diagnóstico, los expositores se animaron a trazar algunas ideas para recuperar la ficción televisiva, que como “gran presentadora de figuras populares” en buena medida alimenta también la convocatoria del público en las salas teatrales y en las cinematográficas. La sinergia entre las pantallas y los escenarios permite un círculo virtuoso que durante décadas fue fructífero. El quiebre de ese vínculo es hoy un problema: ni siquiera las películas argentinas con grandes figuras convocan de a millones al cine, y las obras teatrales que más recaudan son las que se apoyan en la TV.
“En la última semana Chanta, la obra de Rada, fue la que más espectadores llevó. Y es una reposición. Y ahora le va muy bien no porque sea mejor artista que antes sino porque está en la tele”, subrayó Rottemberg. “La última película nacional que superó los 2 millones de espectadores fue El robo del siglo, antes de la pandemia. Ya ni las de Guillermo Francella ni las de Adrián Suar logran eso. Bajó la venta de entradas como el rating. Necesitamos reactivar el cine, también”, agregó Carnevale.
En su rol de productora audiovisual, Ragone puso el ejemplo de la novela española La promesa como posible salida. “Es una novela de época, con actores muy representativos de la TV española, que se emite por las tardes en TVE con más de 14 puntos y que aquí se puede ver por HBO Max. Hay ahí un modelo posible: RTVE la coproduce con una productora independiente, se ve por TV de aire, está subida a la plataforma de RTVE y se internacionaliza al mundo a través de HBO”. Todos coincidieron en que ese camino de la coproducción entre productoras, canales y plataformas es una posibilidad a la que hay que apuntar. Una asociación en la que -también se señaló- hay que proteger la propiedad intelectual de la obra, que ante la necesidad suele quedar en manos de las plataformas, sin beneficio ulterior para los creadores.
Entre otras ideas, Rottemberg hizo la primera sugerencia: la posibilidad de producir en formato de cooperativas, como pasaba con el clan Stivel hace décadas en ciclos como Cosa juzgada. El productor teatral también propuso propuso: “¿No se puede fijar para la ficción abierta una eximición impositiva para esas producciones por un tiempo determinado, pongámosle 5 años, para que el contenido fluya y se internacionalice a través de plataformas y que estas tributen como cualquiera? En Figueroa Alcorta tenemos un canal público que es un mausoleo… Nadie hizo nada por la ficción como sí se hace en RTVE”.
La mayoría coincidió en que la producción audiovisual se complejizó y que a lo que hay que apuntar no es a ”parches” para sortear el momento sino a construir una industria robusta a largo plazo. “La cooperativa es linda, es una posibilidad, pero tenemos que apuntar a tener una industria fuerte, con regalas claras y con promesa de continuidad”, arengó Suar. “Situación límite -agregó el gerente de programación de El Trece- era un gran ciclo, bien actuado y filmado, con lindos guiones, pero ¿el público de hoy se banca 45 minutos de actuación en un decorado? No lo sé, pero hay que tener en cuenta que el ojo del público cambió”. Y se sumó Carnevale: “Estamos em una nueva era y sería un error renegar de eso. Lo que fue no creo que vuelva. Como guionista, incluso, tuve que empezar a contar todo más apretadito porque hay un público que no se banca los procesos. Antes construía una escena que duraba 15 minutos; hoy si al minuto 3 no mato al personaje la persona pierde el interés. El de hoy es un público dopamínico, que consume de manera fragmentada y en pantallitas.”
La promoción industrial
La necesidad de recuperar el Incaa (aggiornándolo a la actualidad) y de implementar una política estatal nacional de promoción a la producción, con exenciones impositivas y beneficios económicos como sucede en Uruguay, fueron dos cuestiones en las que todas las partes estuvieron de acuerdo. “Es lo que pasa en el mundo”, coincidieron. “Fui jurado en uno de los concursos de fomento en Uruguay y el 80% de los proyectos presentados eran argentinos”, detalló Ragone. “La política de devolución de parte lo invertido y exención del IVA en Uruguay es virtuosa y fue sostenida en el tiempo por tres gobiernos de signos políticos diferentes. A eso tenemos que apuntar. Es increíble que en un país con 150 años de historia de cine no pudimos construir un sistema que haga seguir girando la producción”.
Entre discusiones alrededor del verdadero peligro de la Inteligencia Artificial en la industria y la falta de oportunidades para los nuevos talentos que esta “crisis cultural” expone, la mesa se cerró con la propuesta de seguir haciendo estos encuentros convocando a otros profesionales, pero también a representantes de los servicios de streaming, de los canales y de los distintos partidos políticos para acordar un marco productivo y legal que sea beneficioso a todas las partes.
“Hoy quedó claro -cerró Echarri- que tenemos que volver a restablecer un vínculo entre todos los sectores para analizar punto por punto cuáles son nuestras necesidades en la complejidad del sector audiovisual, con políticas nacionales de cash y tax rebate para series, películas y que regresen las telenovelas a los canales, y con un Incaa moderno que se ponga al servicio de la producción en salas y plataformas, protegiendo la propiedad intelectual, pero que contemple los cambios y lo que viene, sin cerrarnos a lo existente, colocándonos un corset que nos aprieta y que no nos permita desarrollarnos”.
Emanuel Respighi/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón