
El invicto de Boca finalizó en el peor momento. Vasco da Gama se impuso por 1 a 0 en la Bombonera y terminó con los 17 partidos sin perder del equipo de Rodolfo Arruabarrena, que tendrá que ir a Río de Janeiro a dar vuelta la serie de las semifinales de la Copa Sudamericana. ¿Mereció perder Boca? No. ¿Pudo haber ganado? Sí. Pero falló en cada una de las jugadas de gol que tuvo en el segundo tiempo, no supo aprovechar los casi 40 minutos que jugó 11 contra 10 por la infantil expulsión de Andrés Gómez y tampoco logró que la ausencia de Leandro Paredes se notara.
El golpe es duro y Boca tendrá que asimilarlo rápido si quiere acceder a la final y mantener vivo su sueño de levantar un trofeo en el plano internacional, algo que no consigue desde la Recopa de 2008 (una vida). Tiene con qué dar vuelta la serie, pero mucho deberá ajustar Arruabarrena.
No funcionó el mediocampo que tuvo a Williams Alarcón. Es injusto caerle al chileno: le tocó ocupar el puesto del capitán del equipo. Y no hace falta decir que Alarcón no es Paredes. Pero le costó el partido, nunca logró hacerse el eje en la mitad de la cancha, no conectó con Milton Delgado y tampoco le dio salida al equipo. Ahí empezaron las dudas en un primer tiempo en que Vasco da Gama se plantó sin timidez para mover la pelota, ganar siempre en la mitad de la cancha Thiago Mendes, Santiago Sosa y Alan Lescano dominaron la zonae hizo su negocio por la izquierda donde Gómez y el lateral Cuibano doblaron casi siempre a Lezcano y empezaron a abrir los caminos de la visita.
Como Alarcón, el otro chileno de Boca, Carlos Palacios, tampoco pudo conducir al equipo. Y con un Leonel Flores errático y lejos de su nivel, Boca casi no generó peligro en el arco de Leo Jardim. Tampoco la decisión del DT de apostar por Enner Valencia en el lugar de Miguel Merentiel le rindió al local. El ecuatoriano cumplió un buen papel en la primera mitad, pero en el complemento falló las dos jugadas claras que tuvo: la primera de cabeza y la segunda cuando no llegó a empujar una pelota que recorrió toda el área chica.
Y Vasco da Gama aprovechó su momento con el buen centro de Gómez y el cabezazo perfecto de Adson para sacar la ventaja que puso arriba al conjunto carioca. En el complemento la roja del puntero izquierdo inclinó la cancha (no dejó sacar rápido un lateral y después le protestó al árbitro Piero Maza que le mostró dos amarillas y una roja en pocos segundos). Arruabarrena primero puso a Sebastián Villa y después a Miguel Merentiel. Sobre el cierre también entró Angel Romero. Y Boca terminó con un 4-1-5 que emuló a un partido de handball: hizo correr la pelota de un lado al otro, pero pocas veces logró poner a alguno de sus delanteros de cara al gol.
El que más chances tuvo fue Villa, pero terminó todas mal. Y un centro pasado de Blanco que dio en el palo y un remate desde la puerta del área de Ascacibar que pegó en el travesaño pudieron cambiar el resultado. Pero no fue la noche de Boca.
Y cuando todo salía bien empezó a tropezar con su falta de fortuna. Porque a la lesión de Paredes se sumó la dolorosa derrota.
¿Llegará Paredes para la revancha? Parece difícil. El dilema ahora estará en quiénes jugarán frente a Talleres porque Boca tampoco puede descuidar la pelea por la tabla anual y la clasificación a la Copa Libertadores 2027 y los playoffs del Torneo Clausura. Pero no es imposible. Sabe de hazañas Boca y hay una luz de esperanza. Será cuestión de que los jugadores se hagan cargo de la ausencia de su líder y dar la cara por el equipo. El premio es grande: un boleto para la final. Y ganar en territorio brasileño sería épico.
Juan Lagares/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón