
Con apenas veinte días de diferencia, Las Yaguaretés, la Selección Argentina femenina de rugby seven, se coronaron campeonas por primera vez de los Juegos Suramericanos-Odesur celebrados en Santa Fe y revalidaron su título en el Sudamericano disputado este fin de semana en Córdoba. No se trata solo de cosechar triunfos, sino que estos resultados las reafirma como potencia de la región y les permite clasificar para otras competencias internacionales.
El seleccionado nacional dirigido desde 2023 por Nahuel García y Facundo Salas tiene dos objetivos. Por un lado, llegar a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028 a través de los Panamericanos de Lima 2027, y al mismo tiempo, ascender en el Circuito Mundial del Sevens Series (SVNS) organizado por la World Rugby (WR). Las albicelestes están en la Segunda División y aspiran a incorporarse en la próxima temporada al SVNS World Championship que reúne a las mejores selecciones del mundo.
En la región, la Sudamérica Rugby (SAR) es quien organiza el campeonato que Las Yaguaretés vienen ganando desde 2023, luego de haber dejado atrás veinte años de hegemonía brasileña. “Ellas se prepararon para buscar la cuarta estrella; es un empujón más de lo que fue el Odesur; nos juntamos la semana previa e hicimos una mínima puesta a punto, con los mismos recursos y la experiencia ganada en los Suramericanos”, explica García.
“Queríamos salir primeras para mantener la confianza en el equipo; nos viene bien como preparación para el Circuito Mundial y los Panamericanos del año próximo”, aseguraba Paula Pedrozo, la capitana del seleccionado albiceleste, después de que su equipo triunfara en la final de los Odesur por 33-5 ante Colombia y repitiera la hazaña en suelo cordobés al ganarle 19-10 a Brasil para ganar el Sudamericano por cuarta vez seguida.
Rápido, ágil y explosivo, el seven logró afianzarse como una disciplina más vistosa que el rugby tradicional. En una cancha de 100 metros de largo y 50 de ancho, siete jugadores en lugar de 15 juegan un partido de catorce minutos, dividido en dos tiempos con el objetivo de convertir la mayor cantidad de tries para asegurarse el triunfo. En nuestro país el formato reducido comenzó a practicarse en 1981, logrando reconocimiento internacional a finales de 2001 con la selección masculina, Los Pumas 7s.
En cambio, el equipo femenino se desarrolló más tarde, pero desde sus inicios fue en modalidad seven. En abril de 2004 debutó ante Chile y desde aquel momento no paró de crecer. Para forjar su identidad, se denominó de varias formas hasta que en 2021 se eligió Las Yaguaretés, en alusión al felino más grande del continente y como sinónimo de garra, espíritu y actitud. En la actualidad, el deporte se practica en casi todo el país a través de las veinticinco entidades que centraliza la Unión Argentina de Rugby (UAR).
“Nuestro presente es consecuencia de todo lo que vinimos trabajando durante el año. En el juego están más maduras y firmes; el seven es una disciplina difícil; si bajás la mentalidad, cualquier equipo más o menos competitivo puede complicarte los partidos, entonces el desafío es que mantengan el foco”, señala García, el director técnico que junto a Salas trabaja para posicionar a Las Yaguaretés como potencia mundial.
“Para nosotras es fundamental la fortaleza mental, la intensidad del juego, y no subestimar a los rivales, sumado a que jugamos al rugby desde la suma convicción. En la arenga siempre les recalco: sabemos quiénes somos y vamos para adelante”, sostiene Pedrozo, la líder del grupo que empezó en el deporte a los quince años, y que, desde los diecinueve está en la Selección.
“El triunfo lo capitalizamos de diferentes maneras: las chicas pudieron plasmar esa experiencia en un nivel deportivo exigente, sin importar a quiénes tenían enfrente. Nos propusimos que las jugadoras con menos rodaje sumen más minutos de cancha y nos sirve porque sabemos que el camino en el SVNS 2 va a ser muy duro; Argentina ya no es una sorpresa. Nuestros rivales nos analizan, entrenan fuerte y se preparan para un alto nivel de competencia”, agrega García.
La competencia en el SVNS 2 comenzará en enero de 2027 en Nairobi, Kenia, y cuenta con otras dos etapas en Montevideo y San Pablo. Los equipos que están en el Ascenso, como la Selección Argentina, deberán medirse con los que están rankeados entre el puesto nueve y el catorce, para que los mejores cuatro pasen al Circuito Mundial de SVNS Series que también se desarrolla en tres sedes: Hong Kong, Valladolid y Burdeos. En esta final se define el ganador del torneo y los ascensos.
Las Yaguaretés estuvieron cerca de incorporarse al SVNS 1 este año luego de superar por puntos a China, España, Brasil, Kenia y Sudáfrica, los equipos del grupo A, y quedar primeras de la Segunda División, posición que les permitió meterse en las etapas finales del SVNS World Championship, donde jugaron contra Francia, Estados Unidos, Brasil, Sudáfrica y Gran Bretaña. Si bien no pudieron quedar entre las Top 8 del mundo, haber peleado por el noveno puesto de la World Rugby les permite el año próximo recorrer otra vez las etapas del SVNS 2.
“La clave para que nos vaya bien es multifactorial. Construimos vínculos exigentes pero saludables, basados en el respeto entre las jugadoras y el staff, y viceversa, y entre ellas. Esto nos da un marco de contención y buen rumbo; tenemos que gestionar y monitorear estas conexiones para que puedan agregarle valor al equipo porque somos seres emocionales. Después, le ponemos mucho trabajo, comprensión del juego, destreza de las jugadoras y mucha responsabilidad individual, porque a pesar de que concentramos una sola vez al mes, cada una de ellas, en su club o academia, mantiene el ritmo de entrenamiento y en eso, hay mucho mérito. Son un ejemplo, siento una respetuosa admiración por el equipo y me enorgullece entrenarlas”, dice García.
Con el objetivo de asegurarse el recambio generacional, el cuerpo técnico incorporó para los Odesur y el Sudamericano a tres jugadoras de la categoría juvenil, una decisión que también impacta en el desarrollo de la disciplina. En Argentina la modalidad reducida no cuenta con todos los niveles; hasta los trece años los equipos son mixtos, pero después no hay lugares donde las adolescentes puedan competir hasta los diecisiete años. “Esa persistencia a pesar de que se hayan quedado sin grupo, la tenacidad para representar al país y la capacidad de enfrentar las adversidades es lo que les moldea el carácter, la resiliencia y el valor que le dan al lugar que hoy tienen”, aporta el entrenador.
Para Pedrozo, “que Las Yaguaretés lleguen a los Juegos Olímpicos sería histórico. ”Es una experiencia que toda deportista quisiera tener para sentirse realizada y nosotras también queremos vivirla, pero para eso, necesitamos dar estos pasos previos que nos van a lleven a un mejor nivel”, se enfoca.
“Entre risas les digo a las chicas que soy de la vieja escuela”, se sincera la capitana: “A las nuevas generaciones me gusta trasmitirles que se necesita constancia, acciones, y mucha comunicación. El seven es muy dinámico y elevado, entonces es más sencillo decir que no están pudiendo sostener el ritmo antes que cometer un error, porque para eso somos un equipo y el objetivo es colectivo; y por más que sea un deporte, si no lo disfrutamos, ¿para qué entonces?“.
MG Radio 24 Villa Pueyrredón