7º: Colapinto completó su mejor fin de semana en la F1. Ganó Antonelli

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Madrid puede ser un punto de inflexión. O al menos Franco Colapinto hizo todo lo necesario para que lo sea. Porque su séptimo puesto en el Gran Premio de España fue bastante más que otro puñado de puntos para un Alpine que vuelve a dar pelea por ser el mejor del resto.

Fue la coronación de un fin de semana casi perfecto, acaso el más completo del argentino desde que llegó a la Fórmula 1: velocidad para conseguir el sábado su mejor clasificación, decisión para ganar dos lugares apenas se apagaron los semáforos, inteligencia para leer una carrera que exigía paciencia y, sobre todo, ritmo para sostenerse entre los mejores.

En el estreno del circuito Madring, el de Pilar volvió a demostrar que, cuando el auto se lo permite, tiene con qué pelear allí donde quiere estar. Terminó séptimo, igualó su segundo mejor resultado en la categoría y hasta se llevó una bandera argentina para la vuelta de honor de una carrera ganada por el italiano Andrea Kimi Antonelli, el joven maravilla al volante de ese Mercedes que va varios kilómetros por hora más rápido que el resto.

“Está dentro de mis mejores actuaciones como fin de semana completo. El sábado fue mi mejor clasificación en la Fórmula 1 y largué de vuelta muy bien”, resumió Colapinto cuando todavía estaba fresca una carrera que lo dejó por tercera vez esta temporada entre los siete primeros y le permitió agregar seis puntos a su cuenta en el campeonato.

Y buena parte de ese resultado empezó a construirse en apenas unos metros. Colapinto largaba noveno, pero volvió a demostrar que pocas cosas le gustan tanto como el instante en el que se apagan las luces. Atacó desde el arranque, dejó atrás a Liam Lawson (Red Bull) y a Oscar Piastri (McLaren) y salió de las primeras curvas en el séptimo lugar. Dos posiciones ganadas casi de un tirón y una certeza: había auto para quedarse en la pelea.

Después llegó el momento de pensar más que de atacar. El golpe del canadiense Lance Stroll con su Aston Martin provocó un Virtual Safety Car y Alpine leyó bien la oportunidad. Colapinto entró a boxes, dejó los neumáticos medios y montó los duros. La apuesta era ambiciosa: hacerlos durar hasta la bandera a cuadros. Y desde entonces comenzó otra carrera, la de administrar sin resignar velocidad, cuidar sin dejar de atacar.

Volvió a la pista décimo y empezó a recuperar terreno mientras se acomodaban las estrategias. Nunca quedó realmente afuera de la discusión por los puntos. Fue paciente, fue escalando posiciones y encontró su mayor obstáculo en Gabriel Bortoleto. El Audi del brasileño se convirtió durante varias vueltas en una pared difícil de derribar. “Perdí mucho tiempo con Bortoleto. Usé el boost, pero no lo pasaba”, contó después. Y explicó hasta dónde llevó aquella persecución: “Me acercaba dos o tres décimas, muy poquito. Se movía bastante y estuve a punto de chocar”.

Ahí quedaron, quizás, las décimas que le faltaron para imaginar algo todavía mejor. Colapinto tenía ritmo, pero no consiguió sacarse rápidamente de encima a Bortoleto y la carrera siguió consumiendo vueltas. En la Fórmula 1, muchas veces la diferencia entre avanzar o quedarse donde uno está cabe en esos pequeños pedazos de tiempo.

Todavía faltaba un capítulo. Y esta vez el problema apareció dentro de casa. Pierre Gasly, su compañero en Alpine, quedó delante del argentino en un momento en el que sus estrategias eran diferentes y Colapinto necesitaba pista libre para no comprometer su ventaja sobre Piastri. Llegó la orden de intercambio de posiciones, pero el francés demoró en ejecutarla.

Colapinto primero pidió. Después insistió. Y finalmente explotó. “Chicos, no perdamos tiempo. ¡Cambio, cambio!”, reclamó por radio a su ingeniero de pista, Stuart Barlow. Como Gasly seguía adelante, llegó un segundo mensaje, bastante menos diplomático: “¡Chicos, cambio! La puta madre. Si pierdo…”. El audio se cortó, pero no hacía falta mucho para entender el enojo.

Gasly debió entrar a boxes para cumplir con su parada obligatoria y el peligro desapareció. Colapinto otra vez terminó adelante de su compañero.

Superado aquel momento de tensión, quedaba llevar el Alpine hasta el final. Lo hizo. Cruzó la meta séptimo, detrás de Lawson y con Piastri sin chances de atacarlo, y completó así su segundo mejor resultado desde que corre en Fórmula 1, sólo superado por el sexto puesto conseguido este año en Canadá. Igualó el séptimo lugar que había obtenido en Miami.

Pero esta vez había algo diferente. No era únicamente la posición. Madrid había empezado el sábado con su mejor clasificación en la categoría y terminó el domingo con puntos, una gran largada, ritmo de carrera, una estrategia ejecutada hasta el final y otra victoria en el duelo interno con Gasly. Una suma de pequeñas señales que, juntas, explican por qué Colapinto terminó hablando de uno de sus mejores fines de semana en la Fórmula 1.

Es que el argentino se fue de Madrid con bastante más que seis puntos. Se llevó la confirmación de que la velocidad del sábado podía transformarse en un gran resultado el domingo. Se llevó otro duelo ganado dentro de Alpine. Y, sobre todo, Franco Colapinto se llevó la sensación de que después de tantos fines de semana de remar contra las limitaciones del auto, esta vez tuvo una herramienta para atacar y la aprovechó.

GANÓ ANTONELLI Y SE PRUEBA EL TRAJE DE CAMPEÓN

La Fórmula 1 estrenó circuito en Madrid, pero el ganador fue el mismo de casi siempre en 2026. Andrea Kimi Antonelli volvió a levantar los brazos y ya cuesta encontrar palabras nuevas para describir la irrupción del italiano de apenas 20 años. Una semana después de darse el gusto de ganar ante su gente en Monza, el piloto de Mercedes conquistó el primer Gran Premio de España disputado en el Madring y dio otro paso enorme hacia un título que cada vez parece más difícil que pueda escapársele.

Antonelli no tuvo un domingo sencillo. Y eso quizá le agregue valor a su octava victoria en la Máxima, todas conseguidas este año. Largó segundo, se precipitó en las primeras frenadas, tuvo que devolver una posición y llegó a quedar detrás de Max Verstappen. Pero supo esperar, aprovechó el momento justo para ir a boxes y terminó adelante después de 57 vueltas.

La carrera cambió con el accidente de Lance Stroll. El canadiense terminó contra las protecciones en la curva 20 y provocó un Virtual Safety Car que abrió el juego de las estrategias. Mercedes llamó a Antonelli para colocar neumáticos duros y Red Bull hizo lo mismo con Verstappen. McLaren, en cambio, dejó pasar la oportunidad. Detuvo a Norris cuando ya había regresado la bandera verde y un mal pit stop lo devolvió quinto.

A diez vueltas del final, los cuatro primeros estaban separados por menos de cuatro segundos. Leclerc seguía adelante, pero todavía debía pasar por boxes. Lo hizo tras la vuelta 48 y dejó el escenario preparado: Antonelli, Verstappen y Norris, encerrados en dos segundos.

Kimi no tembló, Verstappen terminó segundo, Norris tercero, Leclerc cuarto y George Russell quinto.Llegó el festejo y una imagen para guardar: Antonelli recibió de manos del rey Felipe VI el trofeo de ganador de la primera carrera de Fórmula 1 disputada en el Madring.

Ni siquiera la cada vez más cómoda ventaja sobre Russell, cuando quedan nueve fechas, parecen hacer que Antonelli quiera mirar demasiado lejos. Consultado sobre si ya empieza a pensar en convertirse en el campeón mundial más joven de la historia, fue terminante: “Eso es exactamente lo que no quiero hacer. Quiero seguir empujando carrera a carrera, seguir rindiendo y disfrutando durante todo el camino. Tratar de dar lo mejor en cada carrera y después veremos dónde terminamos a fin de año”.

Los números, sin embargo, empiezan a contradecir tanta prudencia. Antonelli suma 292 puntos y aventaja por 81 a Russell y por 91 a Hamilton. Mercedes también domina entre los Constructores con 503 unidades, 145 más que Ferrari.

Tras ocho victorias en 14 Grandes Premios, Antonelli empieza a tener la corona al alcance de la mano. Si lo logra, romperá dos barreras históricas: convertirse en el campeón mundial más joven de la F1, honor que tiene el alemán Sebastián Vettel con 23 años, 4 meses y 11 días, y en el primer italiano en conseguirlo desde Alberto Ascari, hace 73 años.

Clarín/Deportes

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