
Era el partido ideal, el rival ideal y el escenario ideal para seguir con vida en la Copa Sudamericana. Era el encuentro para poner la cara, dejar atrás el golpazo que significó la eliminación contra River del Torneo Apertura y continuar soñando con la competencia internacional. San Lorenzo tenía todo para clasificarse a los octavos de final, pero volvió a sentir el miedo escénico y terminó quedándose con las manos vacías.
El Ciclón llegó a la última fecha del Grupo D siendo líder y dependiendo de sí mismo para avanzar. Lo hizo luego de dar una muestra de carácter al recuperarse del 0-2 ante Santos y conseguir un gran empate en Brasil. Sin embargo, en el Pedro Bidegain, ante su gente y con todo para terminar bien arriba, el equipo evidenció los mismos inconvenientes que reflejó en el Monumental hace poco más de dos semanas: no se hizo cargo de la responsabilidad que tenía, falló en los momentos decisivos y perdió ante el modesto Recoleta, el inesperado líder de la zona.
San Lorenzo se complicó solito. Se complicó solito porque chocó contra sus propias limitaciones, porque no supo cómo romper el cero, porque falló en el retroceso y porque se lo terminó comiendo los nervios. Empezó con una idea clara que se fue desdibujando con el correr de los minutos. Empezó con un primer tiempo en el que parecía que se iba a comer a su rival y que su rival se lo devoró.
A pesar del tradicional 3-4-1-2 que suele utilizar desde la llegada de Gustavo Álvarez, San Lorenzo planteó un partido con mucho transito por el centro de campo. Manuel Insaurralde y Facundo Gulli se hicieron dueños del balón tratando de romper con las diagonales de Alexis Cuello y con la potencia ofensiva de Rodrigo Auzmendi. Junto pases, presionó alto y puso en aprietos a su rival:un remate de Mathías de Ritis se fue apenas desviado y Nelson Ferreira le sacó un mano a mano a Auzmendi.
El Ciclón estuvo muy cerca de abrir el marcador y empezar a sacar el boleto a la próxima instancia de la competencia internacional. Sin embargo, Recoleta consiguió poner en el freezer el duelo después de la pausa de hidratación. A partir de ahí, el local nunca fue el mismo. A partir de ahí, la visita creció, salió del ahogo de los primeros minutos y, para colmo, dio la sorpresa al sacar provecho de una contra letal: De Ritis no llegó a cerrar, Orlando Gill no salió rápido a atorar y Allan Wlk convirtió el 1-0.
El panorama se oscureció aún más en el complemento. Más allá de necesitar apenas un gol para igualar en el Nuevo Gasómetro y clasificarse, al equipo le faltó fluidez, confundió los caminos y siguió desperdiciando oportunidades de gol. Es cierto que Ferreira fue la figura de la noche al sacarle el empate primero a Auzmendi y luego a Gulli y Cuello, pero los reiterados errores en los últimos metros lo condicionaron. ¿Más? Sí, se pinchó en el final y hasta pudo haber caído por una diferencia mayor, aunque Gill se redimió del penal que hizo y le atajó el disparo a Wlk en el epílogo.
San Lorenzo y sus errores lo volvieron a dejar con las manos vacías y se despidió -entre insultos por parte de sus hinchas en un cierre caliente- de la Sudamericana. La Copa vacía.
Matías Arena/ole.com.ar
OTRO RESULTADO
Palestino 1 – Deportivo Riestra 1
RIVER CIERRA EL GRUPO FRENTE A BLOOMING
River vive horas difíciles tras la derrota en la final del Torneo Apertura con Belgrano. Y después del golpazo en el Mario Alberto Kempes volverá a jugar en el Monumental y a reencontrarse con su gente. Será hoy a las 21.30 ante Blooming por la última fecha de la fase de grupos y necesita un punto para asegurarse la clasificación a los octavos de final para no tener que depender del resultado de Carabobo con Bragantino.
No estará Juan Fernando Quintero. El talentoso futbolista se despidió de sus compañeros en la práctica de ayer a la tarde y volará a Colombia para sumarse a la selección de su país en la preparación para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Y tras la cita futbolística más importante del planeta lo más probable es que no vuelva. Se iría a jugar a la MLS. A pesar de que Eduardo Coudet lo quiere en el plantel y lo tiene como un referente en el grupo, la intención de Juanfer Quintero sería otra. Sin los minutos con los que él quisiera contar, el zurdo buscará otros rumbos. Algo así ya dejó entrever su agente Rodrigo Riep, quien increíblemente, a pocos días de que River jugara una final, habló públicamente y sembró dudas sobre el futuro de su representado.
“Estamos hablando de una persona que, si Dios quiere, va a tener tres Mundiales. Después de la Copa del Mundo veremos porque los jugadores de este estilo sólo quieren ser felices jugando. El siempre hace goles importantes y define torneos. Lo que a él lo haga feliz, donde sea feliz, será”, había manifestado Riep la semana pasada. Así, igualmente, pasó siempre en la carrera del medellinense. Eso sí, en el caso de concretar su salida deberá haber un resarcimiento económico para River dado que tiene un contrato hasta fines de 2027 con el club de Núñez.
Quintero pasó de ser titular y capitán del equipo con Marcelo Gallardo, su papá futbolístico, a ser suplente y jugar menos, más allá de que Chacho Coudet lo puso en casi todos los partidos cuando lo tuvo a disposición.
No es una situación nueva la suya. En el primer ciclo del Muñeco Gallardo y en parte de su segundo, también Quintero arrancaba en el banco. Pero tenía otros jugadores adelante. En el plantel actual, no.
Tras el clásico con San Lorenzo (en el que disputó 75 minutos al jugar todo el segundo tiempo y el alargue) por los octavos de final de los playoffs del Apertura, en el que Quintero fue una de las figuras del equipo y lo salvó con su gol milagroso en el descuento del tiempo suplementario, jugó menos de lo que se pensó. Contra Gimnasia actuó 15 minutos y con Central no jugó. Después disputó los 90 minutos ante Bragantino, en los que fue responsable de que River lograra empatar el encuentro sobre el cierre. Y en la final entró cuando River estaba 3-2 abajo y sólo quedaba el descuento por jugarse.
Hubo, además, una extraña situación. El zurdo sintió una molestia en la entrada en calor con los suplentes, fue al vestuario y apareció con pantalones largos y zapatillas en el banco. Y en el entretiempo se puso los cortos, se calzó los botines y empezó a calentar porque sintió que igual estaba para jugar. Entró y estuvo cerca de producir otro milagro como con San Lorenzo pero Leonardo Morales despejó justo su viandazo tras la peinada de Lautaro Rivero. Esa jugada pudo haber sido, muy probablemente, la última de Quintero con la camiseta de River.
Habrá que ver cómo impacta en los hinchas la más que posible salida de uno de los héroes de Madrid. Como así también la reacción que tendrán tras la final cordobesa. La respuesta se dará hoy en el último partido del semestre.
Maximiliano Benozzi/Clarín-Deportes
OTROS PARTIDOS
19 horas – Racing vs. Independiente Petrolero – DirecTV
19 horas – Vasco Da Gama vs. Barracas Central – DirecTV
MG Radio 24 Villa Pueyrredón