Inicio / Combate / Invictos y por la supremacía Supergallo: Inoue-Nakatani paralizan al mundo

Invictos y por la supremacía Supergallo: Inoue-Nakatani paralizan al mundo

Invictos y por la supremacía Supergallo: Inoue-Nakatani paralizan al mundo

La exageración y la rimbombancia son recursos a los que, a menudo, se echa mano para promocionar algún evento deportivo. Aquí no hace falta dar gato por liebre ya que la pelea que el sábado protagonizarán Naoya Inoue y Junto Nakatani en Tokio será, por la dimensión de los contendientes, la más importante en más de un siglo de la rica historia del boxeo profesional japonés.

Inoue, campeón indiscutido de los supergallos, expondrá su reinado y su invicto ante el también imbatido Nakatani, quien ascendió a esa categoría para retar a uno de los mejores boxeadores libra por libra de la actualidad (sino el mejor). El pleito será en el Tokyo Dome que estará abarrotado ya que las 55 mil entradas que salieron a la venta se agotaron hace un mes.

Desde hace un tiempo cada presentación de Inoue, el mejor púgil japonés de la historia, es un evento extraordinario en sí. Su currículum lo avala. Cuando ascienda el cuadrilátero llevará 4.409 días corridos como campeón mundial desde que noqueó al mexicano Adrián Hernández el 6 de abril de 2014 y obtuvo el título minimosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Tras ello sumó la corona supermosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) -con un lapidario nocaut ante el chubutense Omar Narváez-, las cuatro fajas de los gallos y las cuatro de los supergallos, de las que aún es el propietario.

En ese tiempo el Monstruo, nacido hace 33 años en Zama y radicado en Yokohama, realizó 27 combates con al menos una corona ecuménica en juego y siempre salió victorioso. Su record perfecto (32 triunfos, 27 antes del límite) incluye éxitos ante 15 campeones o ex campeones mundiales (al filipino Nonito Donaire lo superó dos veces). Pero pocos representaron para él un reto tan grande como el que afrontará ante Nakatani.

Pese a ello Inoue, que en su última presentación derrotó por puntos al mexicano Alan David Picasso en diciembre en Riad, se mostró sumamente confiado. “No importa cómo venga Nakatani a pelear conmigo; estoy preparado para afrontar cualquier estilo de pelea que presente. Tengo claro cómo voy a vencerlo y deseo hacerlo”, había afirmado la semana pasada durante una sesión abierta de entrenamiento en Yokohama. Y añadió: “Esto es sólo un paso en mi carrera. Quiero superar este obstáculo con una actuación magnífica”.

Más allá de ese desborde de confianza, tanto él como Shingo Inoue, su padre y entrenador, conocen el riesgo que implicará medir fuerzas con Nakatani, que tiene 28 años, nació en Inabe-gun, reside en Sagamihara (a 40 kilómetros de Tokio), pero realiza sus campamentos en Los Angeles junto a su entrenador Rudy Hernández; y también ganó sus 32 combates (24 por la vía rápida).

Big Bang, quien aventaja a su rival en estatura (1,73 metros contra 1,65) y alcance (1,74 metros contra 1,71), ganó títulos mundiales en las categorías mosca (OMB), supermosca (OMB) y gallo (CMB y Federación Internacional de Boxeo (FIB)). En el semifondo de la velada que tuvo como atractivo principal el pleito entre Inoue y Picasso debutó en las 122 libras y venció por puntos al mexicano Sebastián Hernández en una durísima pelea en la que terminó con el ojo derecho muy hinchado. Se encontrará con el listón mucho más arriba.

“Una de las mayores virtudes de Inoue es su capacidad de adaptación. Puede conectar golpes rápidos gracias a su velocidad. Es importante moverse y no ser un blanco estático. Esa es la clave para ganar”, analizó el zurdo Nakatani, quien pronosticó un desenlace satisfatorio para él: “Esta pelea será una verdadera guerra y creo que ganaré por decisión después de superar todo lo que él me presente. Mi tamaño y juventud deberían ser una gran ventaja. Demostraré el fruto de toda una vida de trabajo duro”.

El esperadísimo pleito había comenzado a gestarse a fines de 2024 y tomó impulso el 31 de marzo de 2025 durante la gala anual de la Comisión Japonesa de Boxeo. Esa noche Inoue, tras recibir por séptimo año consecutivo el premio al mejor púgil de su país, le propuso a Nakatani durante su discurso: “Hagamos explotar el boxeo japonés en el Tokyo Dome el año que viene”. Nakatani se levantó de su asiento, se acercó, le estrechó la mano y aceptó el convite. “Hagámoslo”, le respondió. De todos modos, el anuncio oficial recién se realizó el 6 de marzo.

El hombre que logró convertir ese desafío en una realidad fue Hideyuki Ohashi, quien fue campeón mínimo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y del CMB a principios de la década de 1990, luego se desempeñó como entrenador y forjó Ohashi Promotions, representante de los intereses de Inoue desde sus inicios como boxeador amateur.

“Quiero mostrarle a la gente lo increíble que es el boxeo. También quiero que este sea un evento que atraiga la atención mundial”, sostuvo Ohashi en una entrevista publicada en abril por la revista estadounidense The Ring. Y advirtió que Nakatani sería el rival más duro de Inoue en su carrera. “El es, sin duda, mucho más fuerte que cualquier oponente anterior. El hecho de que haya surgido un boxeador japonés capaz de enfrentar a Inoue de una manera que realmente impide saber quién ganará es algo muy importante”, advirtió.

El Tokyo Dome es un recinto que es habitualmente utilizado para conciertos y para los partidos de beisbol que disputa como local Yomiuri Giants, el equipo más ganador en la historia de la liga profesional japonesa pero que también tiene una historia corta pero potente vinculada con el boxeo.

El primer estadio multiuso cubierto del país fue inaugurado el 17 de marzo de 1988. Cuatro días después el por entonces invencible Mike Tyson defendió sus coronas del peso completo de la AMB, el CMB y la FIB al noquear en el segundo capítulo a Tony Tubbs ante 51 mil espectadores. Ese fue el segundo combate por un título mundial pesado en suelo japonés; el primero había sido el 1° de septiembre de 1973 cuando George Foreman pulverizó a José Román en sólo 117 segundos en el Nippon Budokan y frente a 7.500 personas.

Tyson, que era una súper estrella en Japón, volvió a presentarse en el Tokyo Dome el 11 de febrero de 1990. Ese día, alrededor de 40 mil personas presenciaron uno de los batacazos más sonoros en la historia del deporte: su derrota por nocaut en el 10° asalto ante James Buster Douglas.

Tras ello el coliseo no volvió a recibir una velada de boxeo (sí, en cambio, algunos eventos de kickboxing) hasta el 6 de mayo de 2024 cuando Inoue derrotó por nocaut técnico en el sexto asalto al mexicano Luis Nery tras haber sido derribado por primera vez en su carrera. Ahora llegó el día en el que el prócer del boxeo local regrese a ese recinto.

La esperada pelea comenzará alrededor de las 9 horas (Argentina) y será televisada por ESPN.

Luciano González/Clarín-Deportes

Compruebe también

Evelin Bermúdez se suma a las grandes ligas con MVP. Defensa confirmada en USA

Evelin Bermúdez se suma a las grandes ligas con MVP. Defensa confirmada en USA

Evelin «La Princesita» Bermúdez, se convirtió en la primera argentina en sumarse a la familia …

La Batalla de Inglaterra: Eddie Hearn confirmó Fury-Joshua

La Batalla de Inglaterra: Eddie Hearn confirmó Fury-Joshua

El esperado combate entre Anthony Joshua y Tyson Fury ya es una realidad tras sumar a la confirmación oficial …

Dejanos tu comentario