Valentín Perrone, el análisis de su debut en Moto3 y el 2026 que se viene

Valentín Perrone, el análisis de su debut en Moto3 y el 2026 que se viene

Terminó la temporada que más nervios da, la primera dentro del Mundial de Motociclismo, donde Valentín Perrone se lució. La categoría de ingreso para los jóvenes talentos es Moto3, donde intentan destacarse para pasar a Moto2 y de allí a MotoGP, el pináculo para todo corredor de motos. Este es el sueño del chico que está a poco de cumplir 18 años (el 28 de diciembre), hijo de un argentino apasionado por las carreras que tuvo que emigrar a España en el año 2000, donde le dio la primera moto a su heredero cuando solo tenía tres años y lo entrenó en el estacionamiento de un supermercado. Aunque es barcelonés, desde sus primeras competencias decidió defender la bandera de Argentina, se destacó con pasión y entrega, fue elegido por KTM y Red Bull para uno de los mejores equipos y en su año debut logró en varias ocasiones tener el mejor tiempo de clasificación, subir al podio y hasta pelear carreras. La más clara, se le escapó por solo 18 milésimas, pero él mismo afirma: “Es mejor que haya pasado ahora y no el año que viene, donde ojalá pueda estar peleando por el campeonato”.

Valentín regresó a Buenos Aires luego de terminar la temporada, con un agenda ajustada, repleta de compromisos, entre los cuales dedicó una amena charla a Página/12 para hacer el balance del año deportivo. Hubo momentos duros al principio, con caídas, golpes y dolencias, pero el hispano argentino resolvió las complicaciones. A fin de cuentas, alcanzó a sellar la Pole Position en dos oportunidades y ascendió también dos veces al podio. “No me esperaba terminar el año así de bien como lo terminé”, reconoció Perrone, al enumerar los logros de la segunda mitad de temporada. “Cumplí el objetivo de terminar siendo Top10 en el campeonato, con podios, poles y terminar adelante en muchas carreras, sintiéndome bien con la moto y el equipo”, recordó.

Sin embargo, no olvida que uno de los principales triunfos personales fue haberse recuperado de un duro comienzo: “En las primeras carreras tuve tres caídas, fue un momento complicado”, insistió. Llevó un tiempo adaptarse a una moto nueva, al estilo de manejo y a correr en pelotones largos, repletos de los más aguerridos pilotos. Recién a mitad de temporada, tras la pausa del verano europeo, Valentín se sintió hermanado con la montura: “En Qatar y en Jerez fui progresando de a poco y me di cuenta de que ya estaba bien con la moto después del parón de verano”, señaló. “En Austria estaba super bien, conseguí la primera pole y tenía la sensación de bailar con la moto… Ahí fue cuando me di cuenta de que estaba al cien por cien para luchar por la victoria», reconoció.

Descubrió junto al el equipo de ingenieros, mecánicos y telemetristas que él solo debía adaptarse a la moto. “Si empiezas a cambiar la moto no te adaptas a nada”, insistió Valentín, sobre esta situación. “Me ayudó muchísimo tener a este equipo, porque me sentí super en familia, como en casa», rescató. Así pudo dar vuelta la página a un año que comenzó con dificultades: “Las caídas me impedían disfrutar. Al no ver progresos, al ver que me caía y no sabía por qué, fueron momentos duros en los que trabajé muchísimo y progresé como piloto y como persona”.

-¿El GP de Argentina fue uno de los momentos difíciles?

-Sí, Termas de Río Hondo fue un momento complicado. Era mi segunda carrera, en casa, donde estaba haciendo una buena carrera e irme al suelo por un toque con otro piloto fue un momento complicado. Llegar a Estados Unidos y volver a caer fue también complicado, pero sirvió de aprendizaje, para confiar en mí y seguir progresando.

-¿Cómo lograste destacar en una pista difícil como la de Austria?

-Cada circuito es diferente y mi duda era: Estoy danzando con la moto pero ¿por qué? ¿Voy a estar así en todas las carreras porque entendí la moto o es el circuito que me entró bien y voy rápido acá? Después de eso, en Hungría quedé a 18 milésimas de la victoria, y me dije: ‘Entendí cómo manejar esta moto, conecté con ella y es momento de apretar al máximo’.

-¿En quién piensas cuando aparecen resultados como éste?

-Pienso en todas las personas que están alrededor. Sobre todo, en el sacrificio que hizo mi familia para poder subir al Mundial, donde nadie confiaba, incluso yo mismo, en que podía estar adelante… El salto que di fue muy grande y si te pones a pensar en lo que he conseguido, en lo que viví este año, fue vivir mi sueño.

-¿Y este sueño abre la puerta al siguiente?

-Por supuesto, creo que la puerta más cercana que abre es la de luchar por el campeonato del mundo. Intentar ser campeón del mundo es uno de mis sueños. Y luego, por supuesto, subir a la categoría reina, MotoGP, que son los dos sueños que me quedan por cumplir.

-¿En cuánto tiempo imaginas que se puede llegar a MotoGP?

-Si es todo ideal, el año que viene vamos a intentar luchar por el campeonato de Moto3; subir a Moto2 en 2027 con un año de aprendizaje y el otro, para intentar ganar, en 2028. Y lo ideal, perfecto y maravilloso sería subir a MotoGP en 2029. Pero puede haber muchos problemas, puede pasar que tenga caídas, lesiones, que no pueda progresar. Ojalá que salga todo bien y sobre todo intentar disfrutar el camino, carrera a carrera y seguir aprendiendo.

-Llevar la bandera de Argentina al podio ha sido otra satisfacción

-Fue un sueño… Siempre he corrido con la bandera de Argentina e intentar llevarla a lo más alto ha sido increíble. Luego, recibir todo el apoyo de Argentina, desde Termas de Río Hondo hasta las otras carreras, por Instagram, fue increíble.

-¿Te reprochas algo de este año?

-No.

-¿Ni siquiera esas milésimas por la victoria?

-Bueno, sí, pero es parte del proceso. Es lo que hay que vivir, lo que he hecho está hecho, ya está… En general fue un buen año. Podría cambiar las cosas malas que han pasado, como las caídas, pero son parte del proceso y hay que vivirlo. Prefiero haberlo vivido este año, en un año de aprendizaje, que, por ejemplo, el año siguiente, que ojalá esté luchando por el Mundial. Seguro me ha convertido en mejor piloto y mejor persona. Doy las gracias de que me haya pasado este año y no en el futuro.

Valentín disfruta de un asado en familia, de mirar los partidos de River Plate y se ve como un argentino más, solo que tiene un acento diferente al hablar. El año 2026 estará lleno de retos para el piloto del N°73, elegido por ser el año de nacimiento de su papá, Marcelo, con el objetivo de salir a buscar el campeonato. El 1° de marzo arrancará el certamen en Tailandia, completando 22 carreras hasta Valencia, el 22 de noviembre. Una victoria uniría a Valentín Perrone al selecto grupo que forman Sebastián Porto con siete triunfos en 250cc, junto a Jorge Kissling (1961) y Benedicto Caldarella (1962) ganadores de una carrera cada uno en la categoría de 500cc, con la celeste y blanca en lo más alto de un podio del motociclismo mundial.

Jorge Dominico/Página 12-Deportes

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