
Después de ser el equipo más ganador de la temporada pasada, los Pumas 7s no tuvieron ningún jugador entre los nominados al mejor del año en la gala de World Rugby, y sólo uno integró el equipo ideal (Matías Osadczuk). Aunque una cuestión menor, no hace más que reflejar la escasa consideración que reciben los argentinos, como quedó en evidencia con el maltrato que recibieron en los Juegos Olímpicos, entre otros ejemplos.
Es cierto, los Pumas no ganaron ninguno de los dos premios más importantes. La gran final del Circuito en Madrid ni los Juegos Olímpicos. Pero ganaron la etapa regular, fueron el equipo que más certámenes ganó (3) y fueron en definitiva subcampeones del Circuito. Fueron los mejores, sin discusión. En cualquier otro de las 24 temporadas en que se viene jugando seven organizado habrían sido campeones. El cambio de formato les jugó en contra, pero no borra el mérito.
Así las cosas, los Pumas 7s saldrán a jugar en Dubai con el incentivo adicional de demostrarle al mundo del rugby que lo ocurrido en 2023/24 no fue casualidad y que les deben mayor respeto.
Gómez Cora tendrá varios desafíos en pos de mantener al equipo en lo más alto. El primero, ya mencionado, es hacerlo sabiendo que el objetivo primario es Los Angeles 2028. Aunque falte mucho, la experiencia indica que no puede dejarse detalle librado al azar. El coach lo sabe.
Lo segundo será suplir la baja de dos jugadores esenciales como Gastón Revol y Rodrigo Isgró. Dos individualidades de peso, es cierto, pero también lo es que este equipo no se sostiene por sus individualidades. Cuando Isgró estuvo afectado al Mundial de XV o cuando Marcos Moneta estuvo lesionado, por ejemplo, el equipo se mantuvo competitivo. No es lo mismo no tenerlos, pero el equipo tiene los anticuerpos para reemplazarlos.
Esta moneda tiene dos caras. Así como pierden a dos baluartes, los Pumas 7s retienen a la gran mayoría de un plantel de primerísimo nivel, algo que no ocurre en igual medida con los otros seleccionados, que cada vez que comienza un ciclo olímpico atraviesan un proceso de transición. Aquí hay continuidad.
El tercer desafío, relacionado con los dos anteriores, es el de ampliar la base de jugadores. Por la preponderancia de los Juegos Olímpicos, en los últimos dos años no hubo mucho recambio. Esta vez, por las bajas mencionadas y por la meta de Los Angeles 2028, será necesario foguear nuevos proyectos, y para eso no hay otro espacio que hacerlo en competencia, por los puntos. Apenas terminaron los Juegos, Gómez Cora puso manos a la obra para scoutear nuevos valores, hizo una serie de trials y pescó varios jugadores con proyección. Para esta primera doble etapa (Dubai + Ciudad del Cabo) fueron convocados el reciente Pumita Gregoria Pérez Pardo (SIC) y Santino Zángara (Tala).
Como siempre, tendrán la dificultad de sufrir más horas de viaje que cualquier otro equipo, excepto ahora por la incorporación de Uruguay. El Circuito quedó reducido a seis etapas del certamen regular y la final en Los Angeles. Pero las horas de vuelo no cambiarán tanto, ya que sólo hay una etapa doble (ésta primera). Luego, los Pumas 7s deberán ir y volver dos veces a Asia, dos veces a América del Norte y una a Oceanía. Por primera vez en 25 años, no hay etapas en Europa.
Finalmente, la máxima dificultad la entrañan los rivales. Algunos con una estructura de seven mucho más difundida, como Francia, por ejemplo, que tiene su circuito local profesional con clubes del Top 14. No extraña que haya pasado de no ganar ni una etapa en su historia a ser campeón del Circuito y campeón Olímpico. Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, Irlanda y Gran Bretaña siguen apostando al seven. Fiji siempre es candidato.
Los Pumas 7s no tienen nada que demostrarles a nadie. Sobra calidad en los jugadores y en el staff. Sobra entrega cada vez que salen a la cancha. Sólo falta el reconocimiento mundial. Un incentivo más para alcanzar la gloria.
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora