
Jannik Sinner (1º) tiene pasta. Pero esa de calidad, la que no se consigue en cualquier supermercado, sino una de las que no se ven en cualquier local. A sus 23 años, se encuentra en el mejor momento de su carrera. Y su 2024 ya lo ubica dentro de los mejores de la historia. ¿Puede sonar a mucho? Es posible para algunos, sin embargo sus números y, especialmente, su juego permiten justificar hasta las afirmaciones más arriesgadas. En el ATP Finals dio una nueva muestra para refrendar lo hecho desde enero hasta esta parte del almanaque: venció a Taylor Fritz (5º) por doble 6-4 en 1h25m y alzó por primera vez la copa de maestros.
Ahora bien, el nacido en San Cándido se encuentra en la cúspide con un nivel que recuerda al de Rafa Nadal, Novak Djokovic o Roger Federer. No solo por las cualidades técnicas (¡lo que le corrió el revés en la definición!), sus variantes o su fortaleza mental, sino por lo que genera en sus rivales: parece imbatible. De hecho, perdió solo seis partidos en el año (Alcaraz x3, Rublev, Medvedev y Tsitsipas son los únicos que pudieron bajarlo) y ganó 70 (92,1% de efectividad).
Para dar más números y entender el recorrido del tano en el circuito: levantó ocho títulos (dos Grand Slams, tres Masters 1000, dos ATP 500 y este domingo el ATP Finals), ganó al menos un set en cada uno de los 76 encuentros disputados, se asentó en la cima del ranking y se llevó los últimos 20 sets del año. De hecho, el último en haberle torcido el brazo en un parcial fue Tomás Etcheverry, en la tercera ronda en Shanghai. Desde entonces, fue un relojito.
Ante Fritz volvió a lucirse: castigó desde la línea de base, sacó casi con perfección (71% de primeros, ganando el 83%, y una oportunidad de break salvada), aprovechó sus momentos en cada set (le rompió el servicio a su rival en dos ocasiones) y cerró mejores estadísticas en lo que respecta a tiros ganadores (28 vs. 20) y errores no forzados (9 vs. 15).
Salvo por el caso de doping que puso en jaque al tenis y que se resolvió a favor de él, Sinner vivió un año que será difícil de repetir. Y la semana que viene, antes de viajar a los Alpes para disfrutar de unas vacaciones como al cabo de cada temporada, viajará a Málaga para ayudar a su país a defender la corona en la Copa Davis, torneo en el que se medirá el próximo jueves con Argentina. Con la salsa ya cocinada, el agua hirviendo, la mesa puesta y los comensales esperando, solo falta que el chef Jannik lleve la pasta, una que amasó con mucha tenacidad y trabajo a lo largo de toda la temporada.
Ayrton Aguirre/ole.com.ar
MG Radio 24 Villa Pueyrredón