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Uruguay maniató a Argentina y se llevó un justo triunfo a Montevideo

Darwin Núñez selló con este derechazo el marcador final en la Bombonera.

La marcha victoriosa de los campeones mundiales se terminó anoche, en la Bombonera: 2-0 para Uruguay, bajo la conducción técnica de Bielsa. Los visitantes impusieron su presión, cortaron todos los circuitos de juego de Argentina, que también estuvo imprecisa y sin profundidad. Fue la primera caída de la Selección en 14 partidos, desde la sufrida contra los sauditas en el Mundial.

Argentina se mantiene al tope de las Eliminatorias y buscará rehabilitarse el martes en el Maracaná ante Brasil, que ayer perdió su segundo partido seguido: 2-1 ante Colombia.

Cayó el campeón. Y el impacto retumbó fuerte en una Bombonera preparada para otra fiesta albiceleste a la que de pronto se le borró el blanco. El Uruguay de Marcelo Bielsa dio el batacazo y ganó en Buenos Aires después de 36 años (la última vez había sido en julio de 1987). La intensidad charrúa pudo mucho más y mereció el histórico 2-0 en la noche negra de la Scaloneta: perdió el invicto después de la coronación en Qatar 2022 y se quedó en la puerta de alcanzar el récord de triunfos consecutivos (5) en el arranque de las Eliminatorias, que justamente data del ciclo de un Loco Bielsa que ahora le cambió la cara al combinado uruguayo. Después de superar a Brasil, bajó al campeón del mundo con autoridad.

Fue un clásico caliente. No le faltó nada. Discusiones, patadas, puteadas, agarrones, tole tole… Antes de los 20 minutos el ambiente ya se había picado sobre el césped de La Boca. Una pelota por la derecha que se fue al lateral, una disputa entre Cristian Romero y Maximiliano Araujo, los compañeros de ambos lados que se metieron y los insultos y empujones que coparon la escena durante un rato. A partir de ahí la noche tuvo un ritmo frenético, con Uruguay imponiendo su velocidad y concentración por sobre las virtudes futbolísticas del mediocampo argentino.

Scaloni sabía que Bielsa no atentaría contra sus principios. Pero así y todo pareció no tener herramientas para contrarrestar la presión, el ahogamiento y el achique de espacios permanente que se trajo la Celeste del otro lado del Río de la Plata. De hecho, las más claras en ese primer tiempo de supremacía charrúa fueron siempre del visitante.

El uno contra uno propuesto por Bielsa en toda la cancha generó que varias veces quedaran sus hombres de ataque con campo abierto en zona de fuego. Primero fue Darwin Núñez el que avisó con un remate cruzado y desviado. Después fue Araujo quien se la entregó a las manos de Emiliano Martínez luego de una recuperación a lo Pacman de Facundo Pellistri. Otra: desborde de Araujo, pase atrás y Nicolás De La Cruz que con el arco de frente definió por arriba. Una más peligrosa que la otra.

La Argentina, imprecisa y desordenada, no encontraba calma ni huecos para hacer su juego. Messi, cuando lo hicieron enojar, encaró y ganó para romper un poco con la hegemonía de Uruguay. Pero faltaba profundidad. La única de riesgo en la primera etapa fue una de Julián Álvarez. El Araña le dio de media vuelta y afuera.

El merecido premio para Uruguay llegó antes del descanso y con un sello del Loco: centro del lateral izquierdo y gol del lateral derecho. Cuando parecía que Nahuel Molina había ganado la posición, Matías Viña la luchó y se la robó para cruzar toda la pelota. Del otro lado arribó a la carrera Ronald Araújo y vulneró al Dibu. La desesperante asfixia oriental dio su fruto.

Debía cambiar Scaloni en el entretiempo porque estaba a la vista que así no podría darlo vuelta. Metió a Lautaro Martínez y salió un errático Alexis Mac Allister. La Argentina se rearmó en un 4-2-4 con Julián Álvarez por la izquierda y Nicolás González por la derecha, aunque no pasó mucho para que ingresara por él Ángel Di María para disputar ¿su último encuentro con la Selección en el país?

Pareció recobrar el pulso la Scaloneta, que ahora sí pisaba campo rival con determinación y esperanza de empate. Un tiro libre de Messi (de una falta sobre Fideo) besó el travesaño y se fue. Sin embargo, esa reacción celeste y blanca no se prolongó en el tiempo y los visitantes, siempre cortos, volvieron a disputar el control con un Manuel Ugarte omnipresente y un Federico Valverde infatigable.

La pelota parada fue la única vía con la que la Argentina pudo coquetear con la igualdad: un cabezazo de Lautaro de un córner fue bien contenido por Sergio Rochet.

La sentencia se dio en el final cuando Messi quiso pasar entre dos, la perdió y de contraataque De La Cruz habilitó a Núñez, que le ganó a Otamendi y definió para el segundo. Los uruguayos terminaron cantando “ole, ole” en esa tercera bandeja que fue puro candombe.

Leo y compañía tienen revancha rápido: el martes en el Maracaná.

Nahuel Lanzillotta/Clarín-Deportes

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