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Teatro: el PIT realiza su primer Festival con más de 90 actividades

Ricardo Bartís, Vivi Tellas y Mosquito Sancineto, tres de los artistas que participan de la iniciativa.

Es muy llamativo lo que creció la agrupación Profesorxs Independientes de Teatro (PIT) en los últimos cuatro meses, desde que nació. A la inacción y la inmovilidad que parecen ser intrínsecas de la situación de pandemia este colectivo horizontal les viene oponiendo asambleas por Zoom, un grupo de WhatsApp multitudinario, efervescencia, acción, intercambio de saberes y otros recursos. Lo integran docentes de talleres cuyos ingresos disminuyeron notablemente -o del todo- por la interrupción de las clases presenciales. Este viernes y sábado realizará su primera acción relevante hacia la comunidad: un festival que contiene más de 90 actividades, entre las que hay clases magistrales, talleres, muestras y charlas de invitades; en conjunto con la presentación del número 0 de la revista Insomne.

“Armamos este festival como acción de resistencia, para visibilizarnos y protestar”, define en diálogo con Página/12 Nano Zyssholtz, uno de los cientos de integrantes de PIT. La agrupación, «pionera» en su tipo, surgió en medio de la pandemia y la integran profesores cuyo “fuerte laboral” no se halla en las instituciones del Estado sino dentro del circuito independiente. Ya tiene un manifiesto; ha trabajado en un protocolo para el regreso de las clases en las salas. También hizo un censo que arrojó resultados significativos: solamente en la ciudad de Buenos Aires hay 800 docentes y cerca de 25 mil alumnos. El colectivo comenzó llamándose PIT CABA pero avanza hacia una federalización. De hecho ya tiene referentes en todas las provincias del país.

Raquel Sokolowicz lo entiende como “un engranaje, un panal de abejas sin reina”. Para muchos de sus miembres fue “lo mejor que sucedió en la pandemia”. No resultó sencillo ni cómodo unir enseñanza teatral con tecnología, sobre todo en el caso de la actuación -en PIT hay profesores de diversas ramas, entre ellas dramaturgia y dirección-. En un principio reinaba el desconcierto, y en los peores casos la parálisis. Este grupo, dividido en 12 comisiones, intercambia saberes al respecto -está armando un cuadernillo-, además de que pone a circular otro tipo de recursos: “algunos comparten su Zoom pago y hemos conseguido insumos para gente que estaba trabada porque se le había roto, por ejemplo, el monitor”, detalla Sokolowicz. Hay un vínculo estrecho con Artistas Solidarios , grupo que comanda Mosquito Sancineto, para colaborar con les más perjudicados del sector.

“#1 Festival Telemático de Teatro Confinado 2020” se llama el encuentro que se inicia este viernes y que sus hacedores esperan poder trasladar a los teatros alguna vez. Es un acontecimiento que se armó junto a les alumnes, es a la gorra y con inscripción previa. Incluye muestras en vivo, trabajos filmados, clases grabadas y talleres brindados por referentes de la agrupación. También hay una sección de charlas con invitades. Participarán las Piel de Lava, el Colectivo Escalada, Sancineto, Ricardo Bartís, Vivi Tellas, Marina Otero, Cristina Martí, Guillermo Angelelli, Gabriel Chamé Buendía, Hernán Gené, Guillermo Cacace y Lorena Vega, entre muches otres. La cuarta y última sección está dedicada a niñes y adolescentes. Toda la información está detallada en festivalpit.com.ar . Habrá, en total, 30 talleres/clases, 50 muestras y 15 charlas.

Zyssholtz dice que este festival es una acción de resistencia porque PIT avanzó también en diálogos con autoridades de Cultura y Educación tanto de Nación como de Ciudad, que todavía no dieron frutos, y se instaló cierta «desilusión» ante ello. “Desde hace dos meses nos escuchan, nos reciben, pero no vemos grandes avances ni creemos que se esté atendiendo a nuestro sector, ni con la posibilidad de la vuelta ni con ayudas concretas. Muchos compañeros quedaron afuera de las ayudas que ya existen, como el IFE o el crédito a tasa cero, porque quizá tienen una hora cátedra en la facultad. Se toma como trabajo regular. Por ahí ganan mil pesos y por eso quedan fuera del IFE.” Concretamente en CABA se reclama la declaración de la emergencia cultural.

Lo que se recaude por el Festival Telemático de Teatro Confinado tendrá dos destinos: por un lado se empleará para el “crecimiento de la agrupación”; es decir, los trámites necesarios para formalizarla como asociación civil o cooperativa. Por el otro, llegará a los “compañeros y compañeras” que están “en situación de extrema vulnerabilidad”, en la forma de bolsones de comida y con la intervención de Artistas Solidarios. En tanto, la demanda hacia el Estado se mantiene activa: no pagar monotributo mientras la situación no se normalice, la creación de una categoría especial para les docentes de teatro, recursos económicos para el pasaje del trabajo al universo online. “Muchos profesores no tienen recursos. Ni computadora ni plata para pagar Zoom”, añade el director. A esto se suma que muches alumnes tampoco los tienen, o han decidido no continuar con su formación por problemas económicos o falta de motivación.

El festival lleva implícita la aceptación de que la tecnología debe o puede integrarse a la actividad, al menos de momento. A una actividad que, esencialmente, es contacto y cuerpo. «En las primeras asambleas mucha gente decía ‘no puedo’ y ahora está dando clases por Zoom», recuerda Zyssholtz. Sokolowicz pertenecía a ese grupo. Se preguntaba cómo iba a hacer para explicar conceptos como «impulso» a través de una cámara, cuando siempre lo había hecho apretando con el índice la espalda de sus estudiantes. «Al principio todo esto dividió un poco. De hecho, nuestras primeras acciones tenían que ver con que las clases no podían ser virtuales. Pero muchos vivían de eso. Entendimos que son un paliativo. No las llamamos virtuales sino online. El festival tiene que ver con visibilizar lo que pudimos hacer pese al contexto adverso», concluye el docente, que reformuló sus clases de actuación como espacios de exploración creativa. Sokolowicz, por su parte, comenzará con un seminario el lunes y dice que está nerviosa como si se tratara de un estreno.

Otra de las cosas que hizo PIT fue lanzar una revista, denominada Insomne. Ya está disponible en su página el número 0. Fue una idea de la clown Marina Barbera. Tiene 120 páginas, contiene escritos respecto de la formación de PIT, relatos de cada una de sus 12 comisiones y textos con vuelo poético. Es una publicación «específica», dirigida ante todo a profesores de teatro, que incluye herramientas pedagógicas. «Durante este tiempo tomamos conciencia de cuántos somos y la cantidad de alumnos que hay. Nuestro manifiesto habla de las clases. De que todo empieza en ellas. Son una usina, un pulmón. Ahí se conocen los grupos que después producen y un director elige a sus actores. La sensación de pandemia es de mucha pérdida. Nosotros dijimos ‘o esto nos detiene o nos impulsa a reinventarnos’. PIT está lleno de bellos excesos, de gente y de trabajo. Sueño con ella», dice la actriz, quien ya fantasea con un asado de celebración con sus colegas, un festival copando las salas y hasta una sede propia.

María Daniela Yaccar/Página 12

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