
Con su victoria en tres sets sobre la española Cristina Bucsa, Sierra ya está en los octavos de final. Nunca, en el torneo de mayor tradición del tenis, una jugadora que ingresó sobre la hora -pese a perder la última ronda de clasificación- había llegado tan alto. Ahora, frente a la alemana Laura Siegemund buscará un lugar entre las ocho mejores.
“Solana Sierra está edificando el Wimbledon de sus sueños”, describe con tino la cuenta oficial de Wimbledon en X. Y no es para menos. Entró al cuadro principal como lucky loser y ya se metió entre las 16 mejores de la competencia. Ninguna otra mujer en la historia del torneo más importante del mundo llegó tan lejos tras haber perdido en la última ronda de la clasificación y haber tenido esa famosa segunda oportunidad que muchas veces no llega. El posteo, no obstante, se queda corto. Porque no sólo es el sueño de la aguerrida marplatense de 21 años. Es el sueño de cualquier chiquito que alguna vez empuña una raqueta y le da y le da a la pelotita contra un frontón con frío, con calor, con viento y con todas las adversidades que pueden aparecer en cualquier club de barrio.
El sueño de Sierra se originó en su ciudad. Y su historia ya se repetía en loop después de esos dos primeros pasos inesperados sobre el césped del All England. Ayer llegó el tercero y va por más. Le ganó en un partido con trámite de montaña rusa a la española Cristina Bucsa, de 27 años y 102° del ranking mundial. Fue por 7-5, 1-6 y 6-1 al cabo de dos horas y dos minutos de lucha para la argentina que arrancó muy bien, perdió los estribos cuando se le escapaba el segundo set y luego subió y subió su nivel hasta transformarse en una aplanadora que le permitió sumar un capítulo más a ese cuento de hadas que protagoniza.
Lo de Sierra, en su condición de lucky loser, no es nada común. Entre 1980 y 1993 cuatro “perdedoras afortunados” alcanzaron la misma instancia en un Grand Slam. La primera fue Hana Strachonova en Roland Garros 1980 (en un cuadro de 64 jugadoras). Después se unieron a la lista Dana Gilbert (Roland Garros 1982, en un cuadro de 96), Nicole Muns Jagerman (Roland Garros 1988) y María José Gaidano (Flushing Meadows 1993). Después de 1993 hubo una brecha de tres décadas antes de que volviera a ocurrir una situación semejante. La racha la rompió Elina Avanesyan, quien alcanzó los octavos de final de Roland Garros 2023. Ya 2025 se convirtió en el primer año en que sucede dos veces, ya que Sierra se sumó a Eva Lys, que lo logró en Australia.
Pero el triunfo significó mucho más que el pase a la segunda semana del torneo en un cuadro que se le abrió. Es que mañana se cruzará con la alemana Laura Siegemund, de 37 años y 104° del mundo, que sacó de carrera con un doble 6-3 a la estadounidense Madison Keys, octava del ranking y campeona de Australia tras vencer en la final a la bielorrusa Aryna Sabalenka. Y significó más todavía porque ya se aseguró un lugar entre las 70 mejores del planeta -arrancó la semana desde el 101° escalón-.
Pero hay más en el libro de hazañas de Sierra. Es la primera argentina que llega a esa instancia en Wimbledon desde 2004. Unos días después de su nacimiento -el 17 de junio-, Paola Suárez jugó su mejor torneo en el torneo y se instaló en los cuartos de final. Hacia allí irá Sierra mientras no deja de cambiar de departamento de alquiler a medida que avanza en el cuadro. “Nos mudamos ayer de vuelta, nos cambiamos. Es la cuarta vez; ya extendimos hasta martes, creo, o miércoles”, indicó, sonriente, ante la mirada de Marta, su mamá, con quien se dio un emotivo abrazo tras la victoria.
La victoria ante Bucsa, de origen moldavo, tuvo un punto de inflexión: con el marcador 4-1 para la perdedora en el segundo set, cuando todos sus impactos se iban afuera, revoleó la raqueta y le tiró un manotazo antes de que tocara el suelo. Tan enceguecida estaba que quiso darle una patada y le erró. Volvió tras el descanso y sintió una molestia en el dedo mayor que le impedía empuñar su raqueta. Tanto fue el dolor que tuvo que pedir asistencia médica.
Tras ceder el segundo capítulo y también el primer game del parcial definitivo encendió el motor y enhebró seis games consecutivos para quedarse con la victoria. Ahora vendrá una ganadora de tres Grand Slams en dobles y dos títulos de single en su carrera, quien llegó a ser 27ª del mundo.
Los tenistas argentinos con mejores resultados en Wimbledon son Gabriela Sabatini, quien llegó a la final en 1991, y David Nalbandian, quien perdió la de 2000. Por ahora, Sierra tiene una ilusión enorme.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón