
Tenés que cerrar el Mundial de Clubes, los genios hacen esto. La historia dirá que iban 9 minutos del segundo tiempo. Lionel Messi inventó un tiro libre tirando paredes con Luis Suárez y marcó el 2-1 de Inter Miami sobre Porto. La puso por arriba de la barrera con una caricia de zurda y entró mansita para alegría de todos los celulares que apuntaban hacia lo irremediable.
“Vi que el arquero estaba parado un poco más en el medio y aproveché el espacio”, dijo Leo tras recibir el premio MVP al mejor jugador del partido, como si hiciera falta un trofeo para confirmarlo.
Aplauden los 31.783 espectadores que estuvieron lejos de llenar el imponente Mercedes-Benz Stadium de Atlanta; aplaude Gianni Infantino, presidente de la FIFA y creador de esta fiesta de 32 equipos a la que le faltaba la llegada de su invitado estelar.
La MLS le ganaba a Europa y los viejitos del Inter rosado eran más que el Porto, campeón del mundo en 2004, hoy esperanzados en Rodrigo Mora, la nueva estrellita del fútbol portugués, con sus 18 años recién cumplidos. Fue un ratito nomás y al equipo de Javier Mascherano le alcanzó para llevarse un partido totalmente inesperado, que puede ser clave para la clasificación.
Al Inter le queda jugar con Palmeiras, el próximo lunes, otra vez en Miami, y ambos tienen 4 puntos, por lo que un empate los haría inalcanzables para Al Ahly y Porto, que cuentan con solo uno. La cara de los jugadores portugueses dirigidos por el argentino Martín Anselmi era elocuente: en el fondo saben que su aventura por Norteamérica está a punto de terminarse.
El primer tiempo fue del Porto, a pesar de que el Inter jugó mejor que en su debut contra Al Ahly. “Tenemos que estar juntitos, apostar a alguna individualidad y cuidar el cero en nuestro arco”, había spoileado Sergio Busquets, que todavía hoy cuando tiene la pelota es para ponerse de pie y aplaudir. “Lo viejo funciona”, le dijo Clarín al ex Barcelona a modo de broma en zona mixta. “A veces sí”, respondió con una sonrisa.
Pero el partido empezó cuesta arriba porque el Porto llegó y golpeó. Un penal tonto de Noah Allen hizo pedazos la hoja de ruta de Masche. El gol lo hizo Samu Aghehowa, un goleador español con raíces nigerianas de apenas 21 años, otro pibe. La premisa era no regalarse atrás, “no jugar un partido MLS”, como resumió Federico Redondo, que entró en el segundo tiempo. Pero los de rosa tuvieron que salir a buscar el empate y sufrieron mucho.
Lo tuvo Samu en una corrida a pura potencia pero tapó Oscar Ustari, otra vez fundamental. Lo tuvo el chiquilín Mora, que amagó una y otra vez hasta que pateó a bocajarro y el que salvó en la línea de cabeza fue el melenudo uruguayo Maximiliano Falcón, una especie de Puyol charrúa que sostiene al Inter con su coraje. Probó Alan Varela y su derechazo reventó el palo izquierdo de Ustari, que ligó porque el rebote en su espalda podía metérsele en contra. El ex Boca pareció respetar demasiado a su ídolo Messi, con quien se habló en varios tramos, pero era la voz de un mediocampo que controlaba el partido.
Inter Miami pudo empatarlo con un pase precioso de Messi que Suárez no tuvo piernas para plantarse en el área y definir más cómodo. Fue una fotocopia de la conexión entre Maradona y Caniggia en Italia 90, contra Brasil, aunque esta vez sin final feliz. Ojo, es para elogiar lo de Lucho, que claramente da ventajas con su físico pero lucha cada pelota como si fuera la última. Pelea, protesta, pone el cuerpo, pivotea.
Hay que destacar la garra de Weigandt para llegar siempre al fondo, aunque se fue lesionado. Y en una subida junto a Allende armaron la jugada que terminó definiendo el venezolano Telasco Segovia.
Tocó sufrir, como cuando Samu cabeceó solito al palo izquierdo de Ustari pero la pelota se fue afuera. Y en el 97 el pibe de casi 38 años gambeteó y gambeteó casi pone el 2-0. La tribuna se vino abajo. El Inter Miami debe ser el único equipo del mundo en el que no se canta por el club sino por su máxima figura.
“Meeeeeesi, Meeeeeeesi, Meeeeeeeesi”. Se terminó el partido. Por primera vez tras 13 encuentros, un club de la Concacaf le ganó a uno europeo en un torneo organizado por FIFA. Leo lo hizo, ahora habrá que revisar cómo quedó su físico, que sufrió una molestia en el isquiotibial de su pierna derecha y los médicos tuvieron que asistirlo. Que se venga Palmeiras, y después muy posiblemente los octavos frente al PSG, el domingo 29, otra vez en Atlanta. La fiesta ya está paga.
Nicolás Coppa/Enviado Especial de Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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