
Roland Garros 2026, de repente, le brindaba al tenis argentino un terreno fértil para soñar. Antes del arranque de la segunda semana del Grand Slam de París los especialistas observaban la mitad superior del cuadro de singlistas masculinos y, si bien nadie se animaba a aventurar con una eventual conquista que rompiera todos los pronósticos, avizoraban un espacio para avanzar y creer. Había tres hombres colados en una tercera ronda “alta” que no parecía tener candidatos: Francisco Cerúndolo (26°), Juan Manuel Cerúndolo (56°; venía de eliminar al número uno mundial Jannik Sinner en la segunda instancia) y Francisco Comesaña (102°). Del lado bajo del cuadro también estaba Thiago Tirante (60°).
El líder del pelotón nacional se atrapó entre sus propios fantasmas, con una disputa personal con su entrenador Pablo Cuevas -quien se fue de la cancha- y declaraciones autoincriminatorias de índole “La vida me odia” o “Es imposible que gane”, y se despidió contra el estadounidense Zachary Svajda, que apenas tenía una victoria en polvo de ladrillo antes de Roland Garros. Dejó pasar una chance acaso inmejorable de ilusionarse con una instancia final. Comesaña, por otro lado, no pudo cerrar sus chances -tuvo dos match points- en una lucha interminable de más de cinco horas contra el italiano Matteo Berrettini (105°; ex 6°), aunque se fue con una sensación de recuperación personal tras una amarga mitad de temporada: el lunes próximo volverá a estar entre los 90 mejores del ranking ATP. Tirante, que venía de eliminar a dos duros españoles -Pablo Llamas Ruiz, de la qualy, y Alejandro Davidovich (23°)-, no pudo contra el tercer ibérico del camino: Pablo Carreño Busta, el ex top 10 de 34 años.
El menor de los Cerúndolo, en cambio, fue el único de los tres que pudo capitalizar aquel envión: después de eliminar a Sinner sacó adelante un partido de seis horas y cuatro tie breaks ante Martin Landaluce para meterse en octavos de final, ronda en la que lo esperaba el propio Berrettini. Tuvo menos de dos días de recuperación para citarse con el ex finalista de Wimbledon y hasta impulsar el sueño de propios y extraños: con 24 años y zurdo, condición por la que los tiros del rival le llegan distinto, podía colarse en cuartos de final y entrar en un “bolillero” de jugadores que tenían la chance de sus vidas.
El anhelo se quebró este lunes. Berrettini encontró por momentos su mejor versión y se mezcló con un doble Juanma Cerúndolo: el que jugó plantado en la línea de base con un fuerte servicio -16 aces y 80 por ciento de puntos ganados con el primer golpe- y el que pareció retroceder en la devolución tantos metros como le permitió el espacio más allá del trazado de la cancha. En esa dualidad, y en el escaso impulso de las piernas que nunca pudo “reparar” tras la anterior batalla, se fue el partido: el italiano se impuso 6-3, 7-6 (2) y 7-6 (6) para enterrar el sendero argentino en París.
Roland Garros no resultó un mal torneo para los singlistas argentinos, aunque sí dejó un balance que bien puede calificarse como agridulce: de la enorme cantidad de jugadores en la primera ronda -hubo doce, once varones y una mujer- sólo Juanma Cerúndolo logró colarse en la segunda semana.
Incluso sabe a poco por un dato que no es nada menor. En el cuadro masculino, tras la primera ronda, hubo dos eliminados: Tomás Etcheverry (28°), cuartofinalista en 2023, y Sebastián Báez (64°), que debió retirarse por problemas en su rodilla. Los nueve clasificados a la segunda instancia -incluidos los cuatro mencionados más Mariano Navone (38°), Facundo Díaz Acosta (151°), Román Burruchaga (68°), Camilo Ugo Carabelli (59°) y Marco Trungelliti (81°)-, representaron un récord en esta edición de Roland Garros: ningún otro país, ni siquiera las potencias, metió tantos jugadores entre los mejores 64. Por mencionar: Francia coló ocho hombres e Italia hizo lo propio con seis.
A este despliegue se le puede incorporar el avance a la tercera ronda de Solana Sierra. La única argentina del cuadro principal de mujeres, octavofinalista el año pasado en Wimbledon, consiguió acceder al tercer turno después de dos resonantes primeros triunfos en París: primero sacó a la británica Emma Raducanu, ex top 10 y campeona del US Open 2021, y después borró a la italiana Jasmine Paolini, decimotercera favorita y finalista en 2024. La rumana Sorana Cirstea, número 18 del mundo, le sacó algunas lágrimas tras vencerla 6-0 y 6-0, pero aquel partido no opacó la valiosa actuación de la marplatense.
Roland Garros, al cabo, no fue negativo para el tenis argentino en singles, pero sí parece haber dejado una sensación de insuficiencia: por la cantidad de jugadores que provocaron el impacto inicial en las primeras rondas acaso el paladar se había vuelto un tanto exigente y hasta se había permitido soñar.
Pablo Amalfitano/Página 12-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón