Hoy comienza la 9º edición de la Semana de Sitges en Buenos Aires

Hoy comienza la 9º edición de la Semana de Sitges en Buenos Aires

La sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín convivirá con monstruos desde este jueves 4 al sábado 6 de diciembre: será sede de la 9a edición de la Semana de Sitges en Buenos Aires, una muestra de cine fantástico, de terror y ciencia ficción con la programación destacada del prestigioso Sitges Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya. Durante estos días, se presentarán tres largometrajes, en el evento organizado por el propio Festival de Sitges, el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina. El programa está integrado por tres largometrajes de diversos orígenes que participaron de la reciente 58a edición del Festival de Sitges: El susurro (Argentina/Uruguay, 2025), de Gustavo Hernández Ibáñez; Singular (España/Finlandia, 2025), dirigida por Alberto Gastesi, y No dejes a los niños solos (México, 2025), de Emilio Portes. Además, se realizará la charla-debate “Presente y futuro del cine de género en Argentina”, con la directora general del Festival de Sitges, Mónica García Massagué. Las entradas son sin costo, se pueden retirar dos horas antes de cada función, con cupo sujeto a disponibilidad.

El Sitges Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya es uno de los eventos más importantes a nivel mundial dedicado al cine de género fantástico, de terror y ciencia ficción. Fundado en 1968, se celebra anualmente en la localidad costera de Sitges (España). Con el tiempo se ha consolidado como un punto de referencia global para los amantes del género y un espacio imprescindible para los profesionales de la industria audiovisual. Con una trayectoria que abarca casi seis décadas, el Festival de Sitges no sólo promueve el talento emergente y las producciones independientes, sino que también rinde homenaje a grandes nombres del cine fantástico, reconociendo su impacto en la cultura audiovisual contemporánea. Su objetivo principal es posicionarse como una plataforma de proyección internacional, fomentando la conexión entre creadores, productores y público.

La directora general del Festival de Sitges, Mónica García Massagué, comenta los objetivos que se mantienen y los que se suman en esta nueva edición de la Semana de Sitges: “Los objetivos siempre han sido traer a la comunidad del fantástico que hay aquí en Argentina y con la que que tenemos unos lazos muy estrechos, una parte de la selección de cada año. Nosotros tenemos incluso un premio que se llama Blood Window y que distingue la producción latinoamericana del año. Entonces, la idea es poder recuperar cada año un poquito de esta programación, compartirlo con el público que hay aquí, con la industria. La directora general de Sitges también señala que siempre seleccionan películas que tengan distribución y que estén un poco vírgenes para el público. “Así que lo que se suma sobre todo es la celebración del fantástico con la familia que tenemos aquí en Latinoamérica.”, agrega.

-Pensaron en tres largometrajes de distintos orígenes que participaron de la reciente edición del festival. ¿Son los que más repercusión tuvieron?

-Son tres títulos que representan la producción latinoamericana y española. Además, se busca una cierta variedad de ciencia ficción y de lo sobrenatural. Son películas que pasaron por la última edición pero que fueron súper bien acogidas. Como nosotros hacemos un tipo de subtitulado que es electrónico, buscamos que no haya problemas cuando lo presentamos ante el público de aquí. Básicamente eso, que sea más fácil. Es que son muchos filtros. Tienen que ser películas que no estén distribuidas, que sean interesantes para el público y para la industria de aquí. Y, además, para facilitar el acceso rápidamente, por si puede ser directamente en idioma español, maravilloso.

-¿Crees que hay un público específico para la muestra que hay aquí? ¿O el género encontró nuevos adeptos con el correr de los años?

-La verdad es que el género se ha filtrado en muchísimos terrenos que hasta ahora solo eran propios de la comunidad del fantástico. Si te fijas en festivales de tipo más generalista como Cannes, Toronto, Berlín, ya cuentan con secciones de Midnighters, donde se programa este tipo de películas, seguramente por un intento de renovación de audiencias, la de traer a un público mucho más amplio que se siente próximo al género fantástico o a la acción. Y nosotros, que somos el primer festival que se creó en el mundo especializado en esta temática, hemos visto cómo el género se ha ido convirtiendo en herramienta líquida para todos los festivales. Sin ir más lejos, la primera mujer que ganó en solitario la Palma de Oro en Cannes fue Julia Ducournaude, con una película de género fantástico. Siempre dice la gente especializada que el género nunca muere y yo creo que, incluso, está rompiendo barreras que hasta ahora parecían más propias de otro tipo de géneros, como el drama, la comedia, que estaban más implantados en un gusto comunitario. Pero los resultados de taquilla, la presencia en grandes festivales, te demuestran que tiene una salud extraordinaria. Además, el género, y te diría incluso el terror, es uno de los que mejor viaja, que apela a un sentimiento más universal y te permite hacer remakes o directamente se interpreta. Te llevas los monstruos y te llevas los miedos de otros países, de otras culturas a tu propio terreno.

-¿Cómo observás el presente y el futuro del cine de género en la Argentina?

-Argentina ha liderado el cine de género. Desde hace muchísimos años, Argentina y México son una locomotora del género fantástico. Han sido un ejemplo a la hora de desarrollar una línea de fomento directo al género, en especial al terror, la ciencia ficción, a través de Blood Window y a través del Incaa, que durante muchos años ha sido un referente incluso para gobiernos como el francés, que en el CNC también se copió un poco esta estructura de cada seis meses apoyar a un género concreto y provocó que hubiera un plantel de directores, de productores apostando de una forma definitiva.

-¿Qué pensas de lo que ocurre ahora?

-Hay un cambio de paradigma, hay un cambio en las decisiones políticas o en la forma en que se financia, en general, todo el cine argentino y, en particular, el cine de género. Y yo creo que estamos en un momento de transición. Sí es cierto que los esquemas de financiación todavía están en duda, pero eso también ha empujado a muchísima gente a buscar coproducciones internacionales, a veces muy cercanas. Hoy, por ejemplo, hemos tenido una serie de encuentros con representantes de diferentes películas que están casi acabadas, y era increíble la cantidad de coproducciones con países como Paraguay, Brasil, Chile, que hasta hace poco quizás Argentina miraba un poquito más allá. Se miraba en Europa. España siempre ha sido un aliado internacional. No falta talento, la gente sigue insistiendo en crear, y cuando digo “insistiendo” es con perseverancia, en tener esa oportunidad de crear producciones dentro del género fantástico, y es cierto que todavía habrá que resolver las dudas de cómo financiar estos futuros proyectos.

-¿El festival fue testigo del crecimiento del cine de género argentino en las últimas dos décadas?

-Por supuesto, de hecho en 2023, por primera vez, una película latinoamericana, en concreto argentina, Cuando acecha la maldad, ganó el Festival de Cine de Sitges. Y ese es el máximo referente y la prueba obvia de que el cine de género argentino tiene una salud increíble y que es el estandarte, es el país que lleva la bandera del cine de género.

-¿A qué lo atribuís? ¿Tenés alguna intuición de por qué pasa eso?

-Estoy convencida que, por un lado, está toda esa política acumulada que se ha hecho de fomento del género fantástico, del terror. Después que siempre ha habido unas estructuras de promoción del cine argentino que le ha permitido estar en los principales foros internacionales. Y voy más allá del fantástico: ha habido una política de promoverlo, de tener una presencia en Cannes, en Berlín, ser país invitado, que ha hecho que siempre haya una atención por parte de la audiencia internacional, por parte de coproductores internacionales. Y eso se traduce, se filtra en toda la estructura de producción y de valor, incluido el género fantástico, que quizás no es el que se apoya tradicionalmente desde todas las instituciones a priori, pero que se ha arrastrado con el éxito que ha tenido durante muchísimos años el cine argentino en todo el mundo. Es un cine prestigioso el cine argentino. Lo asocias internacionalmente, ha tenido presencia en todos los grandes festivales internacionales y esa reputación se ha traspasado a todos los géneros.

-El Festival de Sitges, como decías bien antes, nació hace mucho: en 1968. ¿Cómo notas la evolución del género después de casi 60 años, ya no a nivel argentino sino a nivel internacional y cómo crees que colaboró y colabora el evento en la difusión de este cine? ¿Antes era un cine más outsider y ahora está más consolidado?

-El género fantástico ha tenido la suerte de que ha podido vivir dentro de las estructuras de financiación más ordinarias y de instituciones y, a la vez, ha tenido la apuesta privada, porque se dice siempre que no es un tipo de producción que necesite grandes estrellas. No necesitas un gran actor o una gran actriz que siempre encarecen la producción para hacer una película de terror o de ciencia ficción y que funcione porque apela a otro tipo de narrativa. Es una narrativa de sensaciones, de impresiones. Puedes vivir en los dos extremos. Con pocos recursos, un escenario, una ambientación, un sonido, ya tienes esa puesta en escena necesaria para una producción. O todo lo contrario: grandes efectos especiales, estamos hablando de ciencia ficción. La cuestión es que el Festival de Sitges ha sido el primero que creó esta plataforma de promoción internacional, con esa puesta en escena, su celebración y la creación de una comunidad detrás. Esto ha permitido en estos casi 60 años ver una evolución en la que han convivido ambas cosas. Ha convivido la película más independiente, las filmografías más extrañas, junto con las majors que están produciendo y se están sumando al cargo de un producto que es solvente, por lo que te decía: a veces, los costos de producción no son tan elevados, pero el terror funciona muy bien en taquilla. Y durante una temporada también ha sido un producto que es básico en la mayoría de las plataformas. Si miras el 60 o 70 por ciento que se consume en plataformas tipo Netflix, HBO, etcétera, apela a la fantasía, al thriller, al true crime, la ciencia ficción. El género es consumo masivo, y eso se ve.

-¿Cómo ha contribuido el festival?

-Por ejemplo, nosotros lanzamos un programa de promoción de la mujer dentro del género fantástico, precisamente porque con sesenta años casi de experiencia veíamos que las películas dirigidas o escritas por mujeres eran poquitas, sobre todo en determinadas filmografías. Entonces, llevamos desde hace seis años una campaña de promoción evidenciando que las mujeres no se han sentido próximas a este tipo de género y que la producción tampoco ha confiado en ellas. Y, a través, de campañas de promoción, apoyos directos a la producción y también documentos de investigación que estamos haciendo para recuperar el nombre de las referentes que ha habido, hemos llegado a tener selecciones oficiales con hasta un 33 por ciento de producciones dirigidas por mujeres, cuando hace diez años eran seis.

-O sea que la industria supo captar esos cambios y hoy se puede hablar de un mercado del cine fantástico, ¿no?

Porque puede ser muy solvente. Es un tipo de producción muy modulable que, además, tiene este valor universal de que siempre se dice que los monstruos son máquinas de significado y es muy fácil que un monstruo signifique lo mismo para determinadas sociedades. Es un reflejo de esas angustias, tiene un valor universal. Por lo tanto, es muy fácil coproducir internacionalmente porque estamos apelando a instintos básicos, a narrativas muy sencillas y que tienen muchísimo atractivo. ¿Cuántas películas de zombies se hacen a lo largo del año? ¿Cuántas películas de vampiros pueden existir? ¿Cuántas veces vamos a resucitar a Drácula o a Frankenstein? Y están funcionando, están funcionando. Guillermo del Toro acaba de atraer a Frankenstein, Robert Eggers vuelve a hacer una película de hombres lobos, el año pasado sacó Nosferatu. O sea, ¿cuántas veces los monstruos clásicos pueden volver a la pantalla? Van a volver continuamente porque funcionan y la gente se siente atraída por esas historias, por esos cuentos que forman parte de nuestro imaginario.

-¿Hubo una demanda específica de este tipo de cine que motivó el surgimiento del Festival de Sitges hace tantos años o fue el festival el que impulsó el crecimiento?

-Yo diría que ambas cosas. El festival ha sido un detonante brutal para crear una comunidad muy fiel. Piensa que nosotros recibimos casi 180 mil personas durante diez días. Pero en Cataluña hay como un terreno muy fértil para lo que es el fantástico. Solamente de festivales dedicados al terror, no ya el fantástico, al terror puro y duro, hay quince que nacieron a imagen y semejanza después de Sitges. Hay una pasión por este tipo de narrativa, de cuentos, de películas y, a partir de ahí, se ha creado una corriente que va mucho más allá. Hay muchísimos festivales que han nacido a posteriori. Se han copiado incluso la estructura de Sitges. Hace poco, Fantastic Fest, que es uno muy importante que hay en Austin, Estados Unidos, celebraba su 20 aniversario y en el manifiesto de celebración explicaba que es una copia de Sitges, que el fundador fue al festival y dijo “Quiero hacer lo mismo pero a la tejana”. Y ahí está. Es obvio, teníamos un terreno fértil y se dieron las circunstancias de una comunidad que ya se sentía atraída por este tipo de género y que a su vez se ha convertido en un disparador.

-O sea que se puede decir que después de tantos años el festival de Sitges es también una plataforma de proyección internacional, ¿no?

-Que lo es. Piensa que por nosotros ha pasado gente como Guillermo del Toro, que presentó su primera película, Sam Raimi presentó su primera película, Peter Jackson presentó su primera película… Toda una generación que empezó allí y que, a su vez, ha apadrinado a otras generaciones, como por ejemplo J.A. Bayona que conoció a Guillermo del Toro allí, y Quentin Tarantino. Han sido muy generosos a la hora tanto de presentarse como de apoyar a otros cineastas. Y no son palabras mías, pero Guillermo del Toro te habla del Festival de Sitges como la Meca del fantástico, es como el Vaticano en el cual uno se consagra cuando tiene una película de fantástico.

Oscar Ranzani/Página 12-Espectáculos

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