
El cine se parece bastante a una universidad en cierto aspecto: ambos pueden ser lugares donde una sociedad se detiene a mirar lo que le pasa. Una película puede formular preguntas que no caben en una consigna académica y una universidad puede ofrecer el espacio para que esas preguntas no se agoten cuando aparecen los créditos finales. En ese cruce se mueve el Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA), que del 30 de septiembre al 7 de octubre realizará su cuarta edición. La Universidad de Buenos Aires y la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo vuelven a convertir sus aulas, sus salas y distintos espacios de la ciudad en un territorio cinematográfico. Serán ocho días de competencias, estrenos, retrospectivas, homenajes, seminarios y encuentros, con una característica que no es menor: todas las actividades serán con entrada libre y gratuita.
“Para nosotros, llegar a esta cuarta edición representa un orgullo enorme”, dice Ricardo Alfonsín, director del FIC.UBA a Página/12. “Hacer un festival de estas características, en el contexto que atraviesa la cultura, el cine y la universidad pública, requiere de un esfuerzo enorme, de una muestra de carácter de toda una comunidad, que es la de la universidad, pero también de la sociedad en su conjunto y de convicciones obviamente muy fuertes”.
La frase permite leer esta edición más allá de una agenda de películas. Porque el FIC.UBA se propone como un espacio donde el cine argentino e internacional puedan encontrarse con los estudiantes, donde los realizadores consagrados dialoguen con quienes están empezando y donde la universidad pública funcione también como plataforma de producción y circulación audiovisual.
La película elegida para abrir el festival será, justamente, una que parece condensar esa idea de transmisión entre generaciones: La libertad doble, de Lisandro Alonso, tendrá su estreno argentino el miércoles 30 de septiembre a las 19.30 en el Cine Cosmos. Secuela de La libertad, la ópera prima de Alonso que se convirtió en una de las películas emblemáticas del Nuevo Cine Argentino, vuelve a tener como protagonista al hachero Misael Saavedra y al mundo rural como escenario.
“No es casual y estamos muy agradecidos y muy orgullosos de que Lisandro Alonso quiera presentar su película, estrenarla en Argentina, en nuestro festival”, señala Alfonsín. El director ofrecerá además un seminario el jueves 1° de octubre a las 15.30 en el Aula Magna de la FADU-UBA. “Entendió también que éste es un espacio precisamente con miras de instalar o generar puentes entre los primeros realizadores”, agrega Alfonsín. Y en esa frase aparece una de las claves de esta cuarta edición: que el festival no sea solamente un lugar donde se muestran películas, sino también un puente.
Películas para pensar
El 4º FIC.UBA reunirá cinco competencias: Internacional de Largometrajes, Iberoamericana de Cortometrajes, Cortometrajes UBA, Largometrajes de Graduados Diseño e Imagen de Sonido (DIS) y Cortometrajes de Graduados DIS. La convocatoria vuelve a crecer y, según Alfonsín, el festival recibe más de 1500 películas por año. “Para las competencias internacionales, nosotros tenemos un proceso de selección que lo integran, además, profesores de la carrera de Imagen y Sonido de la UBA, y siempre el criterio tiene que ver con la excelencia en la producción, pero además tratamos siempre de ponderar a los primeros realizadores”, explica el director de la muestra. La mirada tampoco quiere quedar encerrada dentro de las fronteras argentinas. “Buscamos también muchas películas latinoamericanas, tratar de fortalecer toda esa producción”, sostiene Alfonsín.
El Panorama Internacional reunirá films de realizadores de distintas generaciones y geografías. Entre ellas estarán Imperium, de Sergei Loznitsa; Tierra de mi padre, de Paweł Pawlikowski; Le Journal d’une femme de chambre, de Radu Jude; Red Rocks, de Bruno Dumont, y Testa o croce?, de Matteo Zoppis y Alessio Rigo de Righi, con Peter Lanzani en el elenco. También habrá tiempo para volver sobre la historia del cine. El foco dedicado a Yasujirō Ozu permitirá reencontrarse con Buenos días, El sabor del sake, El sabor del té verde con arroz, Hierbas flotantes y Primavera temprana.
Una ciudad dentro de otra
Una de las novedades de esta edición será “Cine y ciudades: París”, una sección que cruza cine, arquitectura y territorio y que será desarrollada junto con las carreras de Arquitectura y Diseño de Imagen y Sonido. La propuesta incluirá El gran arco, de Stéphane Demoustier; The Edge of the Blade, de Vincent Perez; The Story of Souleymane, de Boris Lojkine; una selección de cortometrajes y Los amantes del Pont-Neuf, de Léos Carax. “Este con París como primera ciudad elegida, será un segmento interdisciplinario porque integra a profesionales de la arquitectura que van a estar brindando masterclasses”, explica el director del FIC.UBA. La ciudad aparece así como algo más que un fondo donde suceden las películas: mirar París desde el cine supone mirar también qué ciudad construye el cine cuando se filma una calle, un puente, una estación o un cuerpo que atraviesa la noche.
El diálogo entre cine y universidad también estará presente en los homenajes. El jueves 1° de octubre la UBA entregará el Doctorado Honoris Causa a los enormes Lita Stantic y Félix “Chango” Monti. Stantic fue, es y seguirá siendo una figura decisiva en la producción del cine argentino. Produjo, entre otras películas, Camila, de María Luisa Bemberg; La ciénaga, de Lucrecia Martel; Mundo Grúa, de Pablo Trapero, y Un oso rojo, de Israel Adrián Caetano. “Lita también fue parte del Nuevo Cine Argentino, produciendo las películas de los entonces incipientes realizadores, que hoy son los que ocupan las mayores carteleras o la mayor agenda del cine en Argentina”, señala Alfonsín. Su reconocimiento tiene, para el director del festival, una relación directa con la apuesta por las nuevas generaciones. “Ella es una mujer que confía en la necesidad de la aparición de nuevas voces”, sostiene. “Con lo cual era indispensable la entrega de este Doctorado Honoris Causa a una productora de la talla de Lita”.
Monti representa otro aspecto de la construcción cinematográfica. Director de fotografía de un listado enorme de películas argentinas -entre ellas, La historia oficial y El secreto de sus ojos, las dos ganadoras del Oscar-, trabajó durante décadas sobre aquello que muchas veces el espectador percibe sin nombrarlo: la luz. “Chango Monti, uno de los grandes genios del uso de la luz, es un director de fotografía de gran trayectoria”, dice Alfonsín. El homenaje tendrá también una instancia con estudiantes. “Sin dudas, Monti es un referente, y dentro de la fotografía, acá se estará dando una charla con alumnos”, cuenta. La llegada de Monti despierta especial interés entre quienes estudian los aspectos técnicos de la realización. Es, en definitiva, otra manera de entender que una película no está hecha solamente de ideas, actores y guiones. También está hecha de luz, encuadres, sonidos, texturas, movimientos y decisiones.
Y hay un homenaje que estará atravesado por la ausencia. El FIC.UBA recordará a Lucas Vignale, realizador argentino de 28 años fallecido inesperadamente en junio. Vignale había trabajado en proyectos para artistas como Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, Milo J, J Balvin, Trueno, Nathy Peluso y Wos. Su película póstuma, El tren fluvial, codirigida junto a Lorenzo “Toto” Ferro, tuvo su première mundial en la última edición de la Berlinale y tendrá estreno comercial en octubre. La memoria de Vignale se incorpora así a un festival que también quiere mirar hacia adelante. El cine como una cadena de relevos: los maestros que transmiten una experiencia, los estudiantes que ensayan sus primeras películas, los realizadores que abren caminos y las obras que quedan cuando sus autores ya no están.
El futuro también se filma
Quizás una de las mayores novedades de esta edición esté fuera de las salas. El acuerdo entre el FIC.UBA y Disney pondrá en juego 170 millones de pesos para acompañar proyectos de estudiantes de Diseño de Imagen y Sonido. “Estamos trazando nuevos acuerdos, por ejemplo con Disney, que este año firmamos un convenio para apoyar distintas instancias a través de becas económicas y formativas para estudiantes de los últimos años de la carrera que están a punto de recibirse”, explica Alfonsín. La Beca FIC.UBA-Disney seleccionará diez proyectos de estudiantes avanzados que cursan Proyecto Audiovisual IV. Cada proyecto recibirá 10 millones de pesos para su producción y finalización.
La segunda línea de apoyo estará vinculada al FIC.UBA LAB, la iniciativa de desarrollo de largometrajes de ficción que comenzó en la edición anterior. Diez proyectos llegarán a una instancia final de pitch. Dos recibirán 10 millones de pesos cada uno para producir el proyecto y realizar un teaser. Los otros ocho recibirán 6.250.000 pesos. Pero el dinero no será la única herramienta. Los participantes ya atravesaron tutorías y clínicas con especialistas y figuras de la industria. “Los chicos que han estado trabajando en el desarrollo de sus proyectos, de sus guiones y de futuros teasers, van a recibir un apoyo económico también, además de las instancias formativas trabajadas en conjunto con Disney”, explica Alfonsín.
El convenio plantea así una pregunta concreta sobre el futuro del cine: cómo hacer para que las ideas que nacen en una Facultad puedan convertirse efectivamente en películas. El FIC.UBA intenta responder desde la universidad pública, articulando formación, producción y circulación. La internacionalización es otra de las líneas que el festival viene profundizando. “Hemos tejido una alianza con la Escuela de Cine de Uruguay, y sigue consolidándose, no solamente en el circuito cultural y en la agenda cultural de Buenos Aires, sino también empezamos a consolidarnos atravesando la frontera, internacionalizando el festival”, señala Alfonsín. Los ganadores de la Competencia de Cortometrajes UBA podrán acceder a experiencias internacionales como el Málaga Talent, en España, y BIFF Bang, el área de formación de talentos del Festival de Cine de Bogotá.
“La universidad es pluralidad, es diversidad. Por eso para nosotros es fundamental y hemos puesto el foco en las nuevas voces, nos interesa saber qué tienen para decir las nuevas generaciones. Pero sin duda, es un festival diverso, amplio, plural. Está representado desde todo el espectro ideológico hasta el etario. Estamos muy contentos de que sea así y también lo tomamos como una obligación”, sostiene Alfonsín. “Los Estados en recesión tienden a acotar algunos incentivos que hay a las políticas culturales, en muchos casos, y eso provoca una reconfiguración en la que quizás muchas líneas que existían de fomento y de regulación tienden a matizarse o desaparecer. Eso, sin duda, reconfigura el mapa y nos obliga a repensar. Por eso invocamos principalmente en el FIC.UBA a incorporar líneas de financiamiento, por ejemplo, a proyectos audiovisuales. Si desaparecen desde algún lugar del Estado donde deberían permanecer, entonces queremos y tomamos la decisión de aportar un granito de arena a aquello que se deja de fomentar desde un sector. Nos obliga y queremos hacerlo para que las oportunidades sigan existiendo y sigan estando, a pesar de este clima recesivo”, concluye Alfonsín.
La película universitaria puede así salir del aula y empezar a recorrer otros territorios. Ese movimiento también se refleja en las sedes. En esta cuarta edición, el festival amplía su circuito y tendrá actividades en la FADU-UBA, el Cine Cosmos, el Cine Arte Cacodelphia, la Facultad de Filosofía y Letras y la Sala Leopoldo Lugones. El festival se desplegará por Buenos Aires como una red: las aulas, las salas, los estudiantes, los cineastas, los espectadores.
Y acaso ahí esté la verdadera apuesta del FIC.UBA. No sólo en reunir películas que difícilmente podrían encontrarse bajo una misma programación, sino en hacer de la universidad pública un lugar donde el cine pueda pensarse mientras se hace. Porque una universidad no es únicamente un edificio donde se estudian carreras, puede ser una forma de construir comunidad. Y un festival no es solamente una sucesión de funciones. Puede ser una forma de encontrarse. Durante ocho días, la UBA será también una sala de cine. En una época en la que producir cine implica también discutir quién puede filmar, quién puede estudiar, quién puede acceder a recursos y dónde pueden circular las películas, el FIC.UBA pone a la universidad pública en el centro de esas preguntas. No como espectadora, sino como parte de la película.
- La programación completa, en el sitio web del FIC.UBA.
Oscar Ranzani/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón