Evelina Cabrera lanzó oficialmente Grattas y su cuarto libro, Fútbol Simple

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De gira por el país, la entrenadora de fútbol sigue apostando al deporte para la transformación social. Reconocida en 2020 por la BBC News como una de las cien mujeres más influyentes del mundo, elegida en 2021 como Embajadora de Buena Voluntad de la OEA y conferencista internacional, busca visibilizar e impulsar a las deportistas nacionales. “Genero trabajo, así tengo una excusa más para venir y pasar tiempo con mi familia y mis amigos”, dice Evelina Cabrera, de 39 años, la entrenadora, oriunda de Virreyes, San Fernando, provincia de Buenos Aires, que, desde el 2023, está viviendo en Los Ángeles, Estados Unidos, junto a su esposo Justin Dunnovant y su bebé Apolo. Venir al país con objetivos tan diferentes muestra cómo logró reinventarse a lo largo de su vida. Si bien hoy se define como emprendedora social deportiva, coach, conferencista y escritora, también es técnica, dirigente y referente internacional del fútbol femenino.

Crear proyectos que unan el deporte y la educación, buscando el impacto social en las comunidades más vulnerables, es uno de sus propósitos laborales. Por eso, antes de pasar dos semanas en Argentina, estuvo en República Dominicana, junto a Integrativa Local y Bold Global Alliance, brindando clínicas de fútbol para las niñas y adolescentes; y antes de volver a Norteamérica, visitó algunas escuelas rurales de Guatemala junto a la organización sin fines de lucro Chaild Aid, promoviendo la lectura y el deporte a través de su segundo libro, Juana, la futbolista.

En este viaje, Cabrera oficializó el lanzamiento de Grattas, la comunidad deportiva que busca visibilizar a las mujeres atletas y darles herramientas para su crecimiento profesional; presentó su cuarto libro, Fútbol Simple, un manual para niños, niñas y adultos, además de visitar la escuela “El Ceibal Fútbol”, en San Antonio, Jujuy.

Sin embargo, su agenda se fue cubriendo de invitaciones y eventos ni bien llegó al país. La entrevista en exclusiva para Página|12 fue mientras participaba de un homenaje a las pioneras del fútbol argentino, donde aprovechó para agradecerles a Betty García y a Blanca Brúcoli, integrantes del primer seleccionado en el mundial de México de 1971, por haber vencido todos los prejuicios de la época.

–¿Cómo se te ocurrió Grattas?

–Cada vez que buscaba información sobre deportistas argentinas, tenía que dividirme en federaciones o en periodistas independientes. Por eso me pareció interesante unificar la información y ponerles cara para que la sociedad sepa de ellas. Por otro lado, siento que es necesario un espacio donde sus historias inspiren a las nuevas generaciones y generen nuevas audiencias; que las atletas se conozcan entre sí y, por sobre todo, crear un mercado para que las marcas y las empresas no se ocupen del deporte femenino solo para cubrir el área de responsabilidad social. Detrás de estas disciplinas existe un negocio donde las familias de las chicas compran esos productos; la industria no lo está viendo y queremos que lo hagan para que, en el futuro, una joven no tenga que elegir si estudia o trabaja, sino que pueda decir: el deporte es mi trabajo.

El proyecto que Cabrera dirige junto a la diseñadora gráfica, Flavia Maidana, y a la periodista deportiva Katia González, se llama así porque su hijo, en vez de decir gracias, decía gratas, mientras que la doble t hace referencia a todas. La plataforma es un sitio web que propone charlas, clínicas, campamentos, proyectos sociales y mentorías, además de tener presencia en las redes sociales con la cuenta @grattasok.

–¿Cuánto falta para la profesionalización del deporte femenino?

-Faltan muchos años. Queremos que suceda como en Europa, que una atleta es respetada y reconocida por su desempeño; no como acá, que tienen que pedir plata para competir. Hay que dejar de subestimarlas y cambiar el foco.

–¿Cómo ves el desarrollo del fútbol femenino en Argentina?

–Creo que íbamos bien encaminadas hacia la equidad en todos los deportes, hasta la pandemia; después se frenó y nos quedamos atrás de Europa y Estados Unidos. Aunque a nivel individual, las jugadoras crecieron un montón y las empezaron a contratar en el exterior; esto les sirvió para ganar experiencias y mejorar en el juego.

Cabrera jugó en el Club Atlético Platense; una enfermedad la obligó a salir de la cancha, entonces se dedicó a entrenar equipos femeninos como los del Club Nueva Chicago y en 2013, fundó con otras jugadoras la Asociación del Fútbol Femenino Argentino (AFFAR), impulsó el área de género en el Club Atlético Boca Juniors, entrenó a las Romanas, el primer equipo de mujeres no videntes de Buenos Aires y fue la primera deportista en el país en firmar un contrato con la marca Nike, entre otros logros.

–¿Te sentís parte de este proceso?

–A mí me tocó sumar en este proceso porque, al ser la presidenta de la AFFAR, tenía que dar la cara, pelear o negociar. Hoy siento que soy parte de un movimiento grande como las pioneras, o las del interior que no tienen visibilidad. Son muchas las mujeres que están trabajando para el desarrollo del deporte: la que lleva la hija al club, la profe, la que se ocupa de la rifa. Ojalá algún día sean reconocidas por el impacto que logran en su casa, en la vida de las chicas y en su comunidad.

–¿De qué se trata “Fútbol Simple”?

–Es un manual para aprender a jugar al fútbol; cuando estuve en un barrio de Quilmes, me contaron que no había quien entrenara a los chicos porque les resultaba difícil entender los videos y explicárselos. Entonces hablé con la entrenadora, Mariela Viola, para que me ayudara con la planificación y con Flavia Maidana para el diseño. Tiene tres partes: entrada en calor, entretenimiento y vuelta a la calma. Además, cuenta con la participación de Javier Zanetti, Ángel Di María, Laurina Oliveros y con Andrés Cantor en el prólogo.

–¿Qué te une a la escuela “El Ceibal Fútbol”?

–La necesidad de que haya deporte en un pueblo como San Antonio, donde los niños solo podían dedicarse a la cosecha. En Buenos Aires hay de todo, pero en el interior no pasa lo mismo. Le pregunté a Diego Ciares, que es entrenador, si había algún lugar con este tipo de necesidades; me contó de El Ceibal, entonces nos pusimos en campaña para armar una escuela de fútbol.

Desde que comenzó su gira por Latinoamérica, Cabrera estuvo acompañada por su bebé de un año y ocho meses. “Apolo es mi gran desafío y quiero ser un ejemplo para él. Cuando estuve en la Organización de los Estados Americanos como Embajadora de Buena Voluntad, me apagué un poco porque de estar peleando por las necesidades de un club, pasé a una oficina; y cuando nació, sentí que era mi renacer. Me hizo volver a mis raíces”, dice la dirigente.

De regreso a casa, sus otros trabajos la esperan. Es jurado del Premio Madanjeet Singh de la UNESCO para la Promoción de la Tolerancia y la No Violencia y miembro de LA SCORES, la entidad de Los Ángeles que combina fútbol, poesía y tareas comunitarias en las escuelas públicas, aunque ya tiene otro objetivo: ayudar a personas con depresión, en situación de calle o acumuladores.

–Lograste superar situaciones difíciles, ¿qué mensaje le dejás a las más jóvenes?

–El mensaje es para todos. En un mundo que exige inmediatez, las cosas tienen su proceso. Si no sale, hay que persistir. Si no es por acá, será por otro lado, porque tal vez el éxito esté en el siguiente intento o haya que crear la oportunidad. Por eso, tenemos que sostenernos cuando estemos mal y abrazarnos cuando todo salga bien.

Florencia Castro/Página 12

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