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El Picadero estrena obra desde el teatro, vía streaming y con estricto protocolo mediante

El recinto propiedad de Sebastián Blutrach recibirá a Romeo y Julieta.

“Por ahora no va a haber contacto: se va a replicar en escena la sociedad de hoy, que no tiene besos ni abrazos”. Lo dice Sebastián Blutrach, al frente del Teatro Nacional Cervantes desde enero y dueño de El Picadero, que este fin de semana estrena obras con protocolo sanitario. El primer teatro en una sala que se disfrutará en vivo en esta cuarentena por coronavirus será vía streaming, con menos actores en escena, ubicados a un metro y medio de distancia entre sí.

Así lo establece el nuevo protocolo para este regreso del teatro porteño, por ahora sin público. Fue publicado el lunes en el Boletín Oficial de la Ciudad, se basa en el que elaboraron la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET) y el equipo de infectólogos de Fundación Huésped.

Dispone que los artistas usen tapabocas en ensayos y hasta el momento previo a salir a escena. La distancia física mínima requerida es de un metro y medio. Y la cantidad de personas en el escenario, acorde a esa distancia. Si un pasaje requiere mayor cercanía, hay que usar máscara facial y tapabocas. Incluso debe incorporarse el uso de alcohol en gel en escena, especialmente después de manipular objetos. En la misma línea, los camarines no pueden compartirse y los actores deben cambiarse solos, sin intervención del vestuarista. Los mismos equipos técnicos también se redujeron a su mínima expresión, y sus integrantes deben usar tapabocas en todo momento.

Esta rehabilitación es un paso adelante no sólo para la actividad teatral sino para el mantenimiento de sus salas, a las que hasta ahora no se había podido ingresar. Pero también altera la forma en la que el teatro se expresa. “Por supuesto que esta manera de trabajar es antinatural, pero después de cinco meses hay una necesidad de expresar que hace que nos adaptemos. Además, no hay industria que aguante un año cerrada”, remarca Blutrach.

Este sábado en el Picadero se estrenará Romeo y Julieta de bolsillo, una adaptación de Emiliano Dionisi. Y en septiembre programarán el unipersonal Yo, Encarnación Ezcurra.

“Por ahora ésa es la única propuesta de texto puro. Después hay otras, que mezclan texto y música. Para el resto de los estrenos prefiero esperar a la reapertura con público y, en todo caso, compensar la limitación a la cantidad de espectadores sumando streaming, para completar el pago”, explica el empresario y productor.

Es que a muchas salas no les conviene funcionar sólo para streaming. “Abrir tiene un costo inmediato que es superior a mantenerla cerrada, sobre todo si se tiene poco volumen de obras”, advierte Ariel Stolier, director de producción del Grupo La Plaza. ´

En este contexto, el teatro independiente se ve severamente afectado. El director y dramaturgo Martín de Goycoechea resalta que “ese sector no tiene la capacidad económica para invertir en los requerimientos” técnicos. Para las grandes producciones también es complicado: no son económica ni artísticamente viables. Por lo pronto, en la AADET celebran que se dé un paso adelante y se empiece a calentar motores.

Karina Niebla/Clarín

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