
Que está viejo, que juega en una liga menor, que ya no corre como antes. Que ya no gana en el uno contra uno, que juega con el apellido, que no le da lugar a la renovación. Bienvenidos otra vez a los expertos del pesimismo. Súmense que acá está el 10. Que se revienten las gargantas gritando porque el capitán sigue ahí. Pasan los años, pasan los jugadores, queda Messi. Acá está el campeón. Con lo bueno y lo no tan bueno que se puede analizar, el Mundial 2026 se pone de pie para recibir al dueño de la Copa. Kansas City podrá contar en su historia que un día, cuando empezaba la competencia que más conmueve a millones en el planeta, se hizo presente el mejor del mundo para que deliren más de 50 mil argentinos en la cancha, para que se emocionen otros 40 millones en la noche argentina, para que el resto del planeta tenga claro que no les va a ser fácil sacarle la corona. Ni a él, ni al equipo.
“Argelia juega como Marruecos”, había sintetizado Scaloni para elogiar a un rival que en varios momentos expuso algunas debilidades. Y más allá de un buen cabezazo de Lautaro y un gol bien anulado a Messi, los africanos complicaban mucho aprovechándose de lo abierto que estaba el medio argentino. Chaibi (no de casualidad usa la 10) se ponía en las espaldas de De Paul y crecía. Metió un golazo que hasta que llegó el salvador VAR, fue una trompada en la sien.
Argentina debía acomodarse, juntarse y soltarse. El mismo De Paul (qué bien le sienta la camiseta de la Selección) que venía con más problemas que aciertos metió una asistencia ¿maradoneana? ¿riquelmeana?. Un pase tremendo que rompió todas las líneas y el quedó en los pies a Messi y ahí la magia de una jugada que tantas veces repite y siempre le funciona. Con el control gana un tiempo, se perfila y zurdazo letal.
El gol aflojó el peso del debut, pero cambió poco los niveles. Almada era una buena opción para Leo pero Lautaro parecía en otra sintonía. Actitud mil pero quedó siempre en el lugar equivocado. A Medina le costaba la posición, y Dibu no podía desentenderse de nada porque había olor a peligro cercano.
Montiel por Molina no cambió conceptualmente el juego, pero el nivel de los argelinos iba a bajar y bajó. Ya con Nico González, el medio jugó más protegido y aunque le costaba el “juntar pases”, la Selección se mantuvo paciente. Messi se mantuvo paciente porque el gol iba a llegar.
Las bandas, poco usadas hasta ese momento, comenzaron a ser un camino a utilizar. Se abrieron espacios hacia adentró y aparecieron los remates desde afuera que duelen. ¿Zidane pudo haberlo defendido mejor y no dar ese rebote? Puede ser, pero googleen y busquen de nuevo la definición del 10. No le pegó a la pelota, la amortiguó. De derecha cerraba la historia aunque quedara mucho por jugar todavía.
El show de la Copa del Mundo ya estaba pago. Los hinchas se daban por satisfechos, el equipo podía irse a dormir tranquilo, pero Messi siempre va por más. El peso que tiene su tercer gol no está relacionado exclusivamente a que alcanzó a Klose como el máximo goleador de la historia de los Mundiales, con 16, sino que es un mensaje para los 47 países que, sentados en sus concentraciones, tomaron nota de que el campeón y su capitán tienen el hambre intacto.
Diego Macías/Enviado Especial de Olé
«TODO LO QUE VENGA AHORA ES DE YAPA», PERO VA POR TODO
Lionel Messi no para de sorprender al planeta fútbol. Cuando muchos marcaban que lo mejor de su carrera había pasado, consiguió el título den Qatar. Cuando muchos aseguraban que iba a la Copa del Mundo por una cuestión marketinera, él agarra y se despacha con un triplete, su primero en Mundiales.
La noche tenía reflectores por todos lados. Que el 16 de junio había jugado su primer partido en un Mundial, allá por el 2006. Que justo llegaba a 200 encuentros con la Selección en este partido. Que se convertía en el primer futbolista en jugar minutos en seis mundiales (Ochoa fue al banco en el debut de México y Cristiano Ronaldo debuta este miércoles). Que…
Si a todo eso le faltaba un condimento más, era que en la previa al estreno con Argelia, Kylian Mbappé había marcado un doblete para Francia y lo superaba en la tabla de goleadores en Mundiales. Pero Leo siempre se supera, por eso es el mejor jugador de la historia, por eso hasta el fútbol le queda chico y es una leyenda del deporte en general.
A una semana de cumplir 39 años, va y se despacha con un triplete, para sentenciar que el Mundial 2026 arrancó y que él está más vigente que nunca. «Estoy feliz, contento, sobre todo por empezar el Mundial con un resultado positivo. Seis Mundiales, un solo dueñoNunca es fácil el primer partido y más como se está dando este Mundial. Todo está muy igualado y estoy contento por este triunfo», le cuenta a Olé, a la salida del Arrowhead de Kansas City, un estadio que se meterá en los libros de historia.
Leo, con una sonrisa y muy buena onda, a pesar de la larga zona mixta que le demoró casi una hora su salida del estadio, se prendió en un mano a mano con Olé, para contar sus sensaciones de una noche que seguramente no imaginaba cuando dio la vuelta olímpica en Lusail, el 18 de diciembre de 2022.
-Primera vez en tu carrera que hacés tres goles en un Mundial. ¿Qué se siente?
-La verdad es que algo muy lindo. Creo que era el Bati el único que lo había hecho en la historia de la Selección y poder estar a la altura de él, igualarlo, es un orgullo muy grande. Más allá de que como siempre digo lo más importante es lo grupal y haber ganado.
Tus hijos pudieron disfrutarlo desde la platea, pero también te emocionaste por un tema personal…
-Ahora estoy más tranquilo. Aún no pude hablar con mi familia, solo me mandé un par de mensajitos rápidos y tengo ganas de llegar al hotel y poder contestarles más, y hablar con mi familia.
-Alcanzaste a Miroslav Klose con 16 goles como el máximo goleador en la historia de los Mundiales. ¿Qué significa eso?
Es un orgullo y algo muy lindo poder estar ahí, pero no deja de ser una estadística. Como siempre dije, eso no me va a cambiar nada. Yo gracias a Dios tuve la suerte de conseguir todo lo más importante a nivel de clubes, de Selección y a nivel individual. Y todo lo que venga a partir de ahora es yapa.
-En una semana cumplís 39 años. ¿Cómo te mantenés vigente hasta ahora?
-Es mi manera de competir, de vivirlo siempre, de competir, de estar a la altura siempre. Intenté prepararme para poder sentirme bien físicamente para este Mundial, para sentirme útil, para poder ayudar al grupo. Porque este grupo es muy competitivo, que tiene jugadores extraordinarios y que nadie te regala nada. Aquí hay que estar muy bien para estar a la altura y poder jugar. Eso es lo que nos hace fuertes y lo que nos hizo conseguir todo lo que conseguimos como grupo.
SU EMOCIÓN EN EL GOL
«La verdad que es una cuestión totalmente ajena a lo deportivo, pasé unos días difíciles, complicados, pero agradecido a toda la delegación, a todos mis compañeros porque pues estuvieron siempre como siempre al lado mío dándome mucha fuerza para que esté bien y nada más», contó sobre sus lágrimas y su emoción cuando hizo el 1-0. Leo no profundizó sobre el motivo que lo llevó a pasar días tan difíciles.
Hernán Claus/Enviado Especial de Olé
MG Radio 24 Villa Pueyrredón