
Aplaudan, no dejen de aplaudir al puntero del campeonato. La experiencia, la juventud, la unión, el corazón y la mano de Lucas Pusineri es la combinación que le viene dando resultado a este Atlético. Entonces, el presente dice que hoy Tucumán vive una fiesta; de esas que desde hace mucho tiempo no se sentía en esta provincia y que tanta falta le hacía.
Porque aquí, en el Jardín de la República, está el Decano, el mejor de todos. El que da cátedra. El que más juega al fútbol. El que menos goles recibe. Y en cada presentación de la Liga Profesional lo demuestra. En el José Fierro, su casa -o mejor dicho, su fortalezagana, gusta, golea e ilusiona a sus hinchas. Ya lo sintieron varios equipos. Esta vez le tocó el turno a Barracas Central, conjunto que nada pudo hacer en el Monumental y que cayó 4 a 0. Redondo todo. Pero hay más. Siempre hay más. Porque los tantos del partido fueron verdaderos golazos. Cristian Menéndez, de chilena y una joyita pura; luego, Ramiro Ruiz Rodríguez estiró la ventaja; Joaquín Pereyra, con una bomba; y Mateo Coronel, sobre el final, selló la victoria y, claro, el primer lugar.
¿Qué más se le puede pedir a este Atlético? El técnico de los tucumanos lo contesta: “Tranquilidad necesaria y los pies sobre la tierra sobre lo que se está logrando; pero el desafío es sostenerse en este camino”. Claro y preciso Pusineri, el “San” Lucas en el Decano. En tiempos de fugacidad frenética, de subidas meteóricas y caídas estrepitosas, al DT no le llegó la gran chance de casualidad en Atlético, sino que peleó por ella en forma metódica y a conciencia, mientras se fue nutriendo de múltiples experiencias, aprendiendo en su medida y armoniosamente. No pensaba dejar escapar esta oportunidad, a la que se abrazó con la fuerza. Y hoy está en lo más alto con este Atlético, el equipo que tiene, además, en sus filas a varios tucumanos, algo también notable en estos tiempos. Pero el equipo es uno. Y así entró Atlético ante Barracas, a quien -dato de color- nunca se había enfrentado.
Por eso entró con todo. La euforia de le gente se hizo notar en el José Fierro. Porque el tanto de Menéndez, un golazo con todas las letras, fue el impulso para que Atlético, con movilidad y protagonismo, se hiciera dominador de las acciones. ¿Cómo fue? El reloj marcaba 21 minutos cuando el Polaco decidió que era el momento de hacer historia. Tesuri remató de derecha, un despeje corto de la zaga dejó la pelota flotando en el área con el 11 de espaldas al arco y la determinación para tirar la chilena. No dudó, sacó la chilena y marcó. Locura total.
La visita no supo reaccionar. Aunque sí buscó tratar de achicar la ventaja, pero la buena defensa y la cabeza fría de su rival impidieron que eso sucediera. El porqué está claro. En el fondo, el DT encontró un arquero con todas las letras: Carlos Lampe. De gran porte físico, estilo sobrio, el 1 transmitió la seguridad tapando una clara: tras un córner de la derecha, conectó Ferreyra y el portero alejó el peligro con una buena volada sobre su palo derecho. Crack.
De ida y vuelta, llegó un jugadón sobre el final del primer tiempo que terminó sacando Maximiliano Gagliardo. Era el impulso de lo que se iba a venir en el complemento. Una segunda mitad que encontró al Decano siendo nuevamente un claro dominador. Y llegó el segundo gol. Pelotazo largo de Bianchi y otro jugadón de Menéndez, que se la llevó por derecha y asistió a Ruiz Rodríguez. El juvenil se metió al área con decisión y definió de primera con categoría ante Gagliardo para poner el 2-0.
Y como se dijo al principio hubo más. Porque Atlético siempre ofrece más. Y así fue que llegó la bomba de Joaquín Pereyra tras recibir un lateral por derecha; el volante levantó la cabeza y sacó un misil desde su zurda prodigiosa para sorprender al arque
ro y todo Barracas, poner el 3-0. Para terminar la noche redonda, Mateo Coronel, que entró desde el banco, sacó un remate desde atrás de mitad de cancha y puso el cuarto para que el Monumental termine en una fiesta.
Ahora el Decano llegará el domingo a la Bombonera, ante Boca, con el pecho inflado y con las ganas de seguir siendo el mejor de todos en el fútbol argentino.
Juan Manuel Rovira/Corresponsalía Tucumán de Clarín
GIMNASIA SUFRIÓ AUSENCIAS Y NO PUDO CON ALDOSIVI
Lamentará por estas horas Gimnasia los dos puntos dejados en el camino tras el empate 0-0 contra Aldosivi en La Plata. Pero con el tiempo tal vez lo celebre porque sumó jugando con varios suplentes y sigue prendido en los puestos de clasificación a Copa Libertadores.
Por partidos como el que jugó anoche Gimnasia se sentencia que le será difícil pelear el torneo a la par de River, de Racing y de Boca. Algo parecido le puede pasar a Atlético Tucumán. Se habla del recambio, de la amplitud del plantel, de la jerarquía que muy pocos tienen en el banco de los suplentes. Mientras que en River suma minutos de a poco Miguel Borja, en Racing no juega Edwin Cardona y en Boca alterna Darío Benedetto. Para medirse contra Aldosivi, el Lobo le faltó todo su frente de ataque: el conductor Brahian Alemán estuvo suspendido, lo mismo que el extremo Ramón Sosa; los atacantes Eric Ramírez y Cristian Tarragona se recuperan de distintas severas lesiones. Y algo más: hace un par de fechas Johan Carbonero se fue a reforzar a la Academia de Avellaneda. Entonces, Pipo Gorosito tuvo que mandar a la cancha a todo el piberío y el resultado fue el esperado: a Gimnasia le costó y el Tiburón impuso las condiciones en el Bosque.
Es parejo el fútbol argentino y por eso el colista Aldosivi le puede manejar la pelota a uno de los punteros, Gimnasia. No se acomodó el Lobo al esquema por el que optó Gorosito, que fue un 4-2-3-1 que se pareció mucho a un 4-2-4. Los juveniles Benjamín Domínguez (18 años) y Matías Miranda (22), buscaron asistir a los centrados Lautaro Chávez (21) y Soldano. Pero el local solo pudo arrimar peligro luego de un error de Santiago Laquidaín que casi culmina con Chávez empujando un centro al área chica de Miranda. La otra ocasión fue un disparo de Insaurralde que fue desviado por el mismo Laquidaín.
Aldosivi jugó con un 4-3-3 y tuvo buenas oportunidades de contra. Leonardo Morales, el primer zaguero de Gimnasia, realizó dos cruces milagrosos. También Tomás Martínez probó en una ocasión desde afuera y la pelota se fue cerca.
El complemento tuvo un trámite similar. Fue bueno el ingreso de Nicolás Contín y Franco Soldano tuvo dos chances que contuvo José Devecchi. También tuvo la suya en la visita Leandro Maciel, pero quien apareció fue Rodrigo Rey, que llegó a 9 vallas invictas en el torneo.
Maximiliano Uría/Clarín-Deportes
OTRO RESULTADO
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