
El 25 de marzo de 1933, dos días después de que El testamento del Dr. Mabuse fuese prohibida por el gobierno alemán, su director, Fritz Lang, fue convocado al Ministerio Nazi de Propaganda para reunirse con Joseph Goebbels. El ministro del Tercer Reich y colaborador más cercano a Hitler le explicó el motivo de la prohibición (su carácter subversivo y la posibilidad de que pudiera “incitar a la gente a conductas antisociales y terrorismo contra el Estado”) y se disculpó con Lang. Goebbels le contó que él y Hitler tenían a las películas anteriores de Lang como sus favoritas, sobre todo Los Nibelungos: La muerte de Sigfrido (1924), Los Nibelungos: La venganza de Krimilda (1924) y especialmente Metrópolis (1927), pero no les habían gustado sus últimas realizaciones.
Las razones eran simples: M, el vampiro negro (1931) y El testamento del Dr. Mabuse (1931) podían interpretarse como metáforas de la creciente ideología nazi. El primero representa una organización malvada clandestina que reempla za a la policía. El segundo muestra a un líder loco del crimen organizado usando consignas nazis.
Lang, que por entonces tenía 42 años, no salía de su asombro cuando Goebbels le ofreció el puesto de supervisor de producción en los estudios de la UFA. Como sospechaba de una trampa, intentó deshacerse de Goebbels diciéndole: “Mi madre tenía padres judíos”, a lo que Goebbels le habría respondido: “¡Nosotros decidiremos quién es judío!”.
Lang demostró interés en el puesto, pero dijo que necesitaba algo de tiempo para pensarlo. Lo único en lo que podía pensar era en irse de allí, llegar a tiempo al banco y sacar todo su dinero para escapar de Alemania. Lang ha dicho que, como no lo logró, vendió las joyas de su esposa y se tomó un tren a París esa misma noche, dejando su dinero, objetos personales y hasta a su esposa, Thea von Harbou, quien se divorciaría de él más tarde ese mismo año y pasó a escribir y dirigir películas para la máquina propagandística nazi.
Hay evidencias de que el cineasta exagera su propia anécdota, porque se fue de Alemania semanas después, pero el hecho lo pinta a él tal cual era, y a Goebbels también.
El domingo se cumplen 50 años de la muerte de Friedrich Christian Anton Lang, y la Sala Leopoldo Lugones del Teatro General San Marín hará un ciclo con tres de los títulos antes mencionados: a la más conocida Metrópolis se suman, precisamente, El testamento del Dr. Mabuse y M, el vampiro negro.
Y en ellos se puede ver toda la maestría del cineasta que del cine silente saltó al sonoro, terminó en Hollywood tras pasar por Francia e Inglaterra y, poco antes de morir, en 1976, cuando estaba prácticamente ciego, planeaba hacer una película sobre la cultura hippie.
Lang, que no era alemán como muchos creen, sino que había nacido en Viena, en cuanto estalló la Primera Guerra Mundial se ofreció como voluntario para el ejército austrohúngaro. Lo enviaron al frente de Rusia, Rumania e Italia, donde resultó herido varias veces. Le otorgaron varias medallas por su valentía. Y fue durante su estadía en el hospital militar donde escribió sus primeros guiones.
Qué hubiera sido de Lang -y, tal vez, del expresionismo alemán- si hubiera aceptado la propuesta del productor Erich Pommer, que le ofreció dirigir El gabinete del Dr. Caligari (1920), que terminaría dirigiendo el alemán Robert Wiene. Lang desestimó el convite porque consideró que el estilo expresionista de la película no sería entendido por el público.
A diferencia de muchos directores de la era silente, no le dio la espalda al nacimiento del cine sonoro en 1927, pero se tomó su tiempo. No hizo una película sonora hasta 1931, y fue una de sus mejores, M, el vampiro negro.
Hasta el día de hoy asusta su trama. Es una historia oscura -como muchas de las que filmó Lang-, sobre un criminal pedófilo que abusa de una niña y la asesina. La película fue un enorme éxito internacional, y convirtió en estrella a Peter Lorre, que hasta entonces se había dedicado a la comedia.
Tal vez el éxito en Alemania se debió también a los casos de dos asesinos en serie, Peter Kurten -famoso por sus crímenes sádicos y beber la sangre de sus víctimas, apodado El vampiro de Düsseldorfy Fritz Haarman -mataba adolescentes varones homosexuales mordiéndoles la garganta, de allí su apoción do El vampiro de Hannover-.
Después de salir de Alemania se instaló en Francia y llegó a decir que el único lugar en el que se sentía verdaderamente como en su casa era en el vestíbulo de la Cinemateca Francesa de París. Como ya dijimos, luego se fue a Inglaterra y finalmente recaló en los Estados Unidos. Fue ahí donde ayudó a fundar la Liga Antinazi.
No le gustaba hablar de su intimidad en las entrevistas. “Mi vida privada no tiene nada que ver con mis películas”, esgrimía. “Para empezar, debería decir que soy una persona visual. Experimento con mis ojos y nunca, o sólo en raras ocasiones, con mi oído… Para mi constante arrepentimiento”.
Tuvo tres grandes amores y su primera esposa, Lisa Rosenthal, se suicidó disparándose en el pecho. Se decía que lo hizo después de encontrar a su esposo en una situacomprometedora con Thea von Harbou, su segunda esposa, a la que dejó en Alemania cuando huyó a Francia.
Von Harbou se habría divorciado tras ciertas evidencias de la relación íntima de Lang con Lily Latte, su contacto en París durante sus visitas, y luego cuando se estableció en Francia. Lily también estaba casada, y también se divorció para casarse con Lang, vivir con él y ser su asistente personal.
“En América se predica el sexo, en Francia se hace”, es una frase que se le atribuye a Lang. Otra : “En mi opinión, solo hubo dos directores en Hollywood que hicieron películas sin tener en cuenta el éxito de taquilla: Von Stroheim y yo”.
En las fotos se lo suele ver con un monóculo -probablemente solo para un efecto dramático, algo a lo que era bastante propenso-.
Hay cientos de anécdotas alrededor de sus filmes. Como Fritz Lang realizó El testamento del Dr. Mabuse antes de que los nazis llegaran al poder, podría considerarse como la primera película de propaganda antinazi. El filme no se estrenó en Alemania hasta el 24 de agosto de 1951, cuando se presentó en una versión editada de 111 minutos.
De El testamento del Dr. Mabuse se dice que, como el mago de Oz, el Dr. Mabuse mueve los hilos desde atrás de una cortina. Se revela que el Dr. Baum es realmente el hombre que lidera la organización criminal bajo el hechizo de Mabuse, lo que sería un homenaje al autor de los libros de Oz, L. Frank Baum.
Sus primeras películas ejercieron una enorme influencia en cineastas tan disímiles como Alfred Hitchcock, Orson Welles o Luis Buñuel. Hasta el hoy tan de moda Christopher Nolan (La Odisea) en Batman: El caballero de la noche (2008) se inspiró en Mabuse para crear su propio Guasón: a lo largo de la película, el personaje de Heath Ledger recita monólogos que promueven el caos y el desorden que toman prestado en gran medida el “testamento” de Mabuse.
En su autobiografía, Timebends, Arthur Miller especula si su mente inconscientemente escogió el nombre Loman para Willy Loman, el protagonista de La muerte de un viajante, su obra de teatro de 1947, a partir del nombre del inspector Karl Lohmann de la película.
Y fue mucho antes de la reunión con Goebbels que Lang hizo Metrópolis. Después de un viaje a Estados Unidos, regresó a Alemania para realizar la que probablemente sea su obra más famosa. Estrenada en 1927, a partir de entonces adquirió la reputación de ser un “tirano” en el set. En los años ‘40, ya establecido en Hollywood, muchos actores y actrices se negaron a trabajar con él debido a su comportamiento abusivo en el set.
EL CICLO EN LA SALA LEOPOLDO LUGONES
La oportunidad de ver sus obras maestras
Organizado en conjunto por el Goethe-Institut Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, en el ciclo de la Lugones se verán copias restauradas, enviadas especialmente desde Alemania.
Las tres M del Sr. Lang se desarrollará desde hoy hasta el domingo en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro General San Martín, Av. Corrientes 1530. La entrada general cuesta $ 9.000 (estudiantes y jubilados, $ 5.000).
• El testamento del Dr. Mabuse (Das Testament des Dr. Mabuse; Alemania, 1933; 122’). Con Rudolf Klein-Rogge, Gustav Diessl, Rudolf Schündler. Hoy a las 15; mañana a las 17.30; domingo a las 15.
• M, el vampiro negro (M – Eine Stadt sucht einen Mörder; Alemania, 1931; 117’). Con Peter Lorre, Gustav Gründgens, Theo Lingen. Hoy a las 21; jueves a las 15; domingo a las 18.
• Metrópolis (Metropolis; Alemania, 1927, 148’). Con Brigitte Helm, Gustav Fröhlich, Rudolf KleinRogge. Mañana a las 20:30; viernes a las 17.30; sábado a las 20.30.
Pablo O. Scholz/Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora