
Hay algunos acontecimientos a los que, por el mero hecho de sostenerse en el tiempo, se los suele dar por descontados, como si la causa que impulsa al ciclo que los mantiene activos fuera natural. Algún desprevenido podría creer que la Muestra Internacional de Cine Documental de Buenos Aires, conocida como DocBuenosAires (DocBA), es uno de esos eventos que ocurren cada año solo porque el planeta dio otra vuelta al Sol y su llegada es tan inmutable como la de las estaciones del año.
Por el contrario, detrás de cada nueva edición de esta muestra cinematográfica, dedicada a reunir una parte de lo más destacado de la producción documental más reciente, hay motores absolutamente humanos. Fuerzas como la voluntad, el deseo e incluso el empeño personal de quienes desde hace 26 años sostienen esta iniciativa que propone descubrir, a través de las miradas elocuentes que aportan un grupo de artistas notables del cine, las luces y sombras de la realidad que a veces quedan ocultas detrás de la vorágine de lo cotidiano.
Una vez más bajo la dirección general de Carmen Guarini, el 26° DocBA se celebrará del 18 al 23 de agosto en tres sedes porteñas: la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, Corrientes 1530; la Sala Mario Soffici de la asociación de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC), Vera 559; y el Cine Arte Cacodelphia, Diagonal Norte 1150. El programador a cargo de la curaduría artística vuelve a ser el crítico de cine Roger Koza, quien desde 2018 le imprime a la selección una mirada rigurosa y siempre atenta a las poéticas contemporáneas del documental.
Este año la muestra contará con dos películas de apertura y otras dos tendrán el honor de clausurar las actividades. Por un lado, las que abrirán el encuentro serán Un calendario incompleto, coproducción entre Canadá, Irán, Turquía y Venezuela dirigida por la cineasta iraní Sanaz Sohrabi, y La revolución contra la muerte, del estadounidense Joshua Oppenheimer. En el otro extremo, las encargadas de brindarle a esta edición un cierre a la altura de la historia del DocBA serán El hogar fue sepultado en esa tierra que nunca pudimos encontrar, del colombiano Deimer Quintero Vertel, y La felicidad, de la cineasta paraguaya Paz Encina.
Uno de los lugares más destacados dentro de la programación del 26° DocBA lo ocupará el amplio y extraordinario foco dedicado al maestro taiwanés Tsai Ming-liang, que contó con el apoyo de la Oficina Cultural de Taipei. Koza define a Tsai como “uno de los grandes cineastas de los últimos treinta años” y considera que “en sus películas que no son de ficción, un aspecto de la poética integral del director se agudiza al no ser el relato el principal organizador”, sino que a través de “la geometría de los encuadres, el espacio se erige como experiencia destinada a la percepción”.
Entre los trabajos que podrán verse del taiwanés se encuentran los cortometrajes La noche y Luz, y largos como Tu rostro, Días, Vivienda pública de Xining o Regreso a casa. Sobre Tsai, Koza agrega que, en líneas generales, los trabajos seleccionados “están ligados a lugares relacionados con sus películas de ficción”. Y destaca en particular a Habitando ningún lugar y El caminante, “de la serie del monje budista que se desplaza a una velocidad mínima a través de escenarios tan diferentes como, en este caso, Hong Kong y Washington”. “¿Películas antiaceleracionistas?”, se pregunta Koza. “Quizá”, se responde.
Dentro de la sección internacional “En Nuestro Tiempo” se proyectarán El lado B del paisaje, del alemán Philipp Hartmann, que indaga en la geografía emocional desde Alemania; dos trabajos de la rusa Yulia Lokshina, Vocabulario activo y Alrededor del paraíso, que exploran la memoria y el lenguaje en contextos de desarraigo y migración; o la coproducción noruego-argentina Los rusos, de Mirko Stopar.
La sección también incluye Obras muertas, de Elisa Sepúlveda, y Esa otra selva blanca, de Teresa Arredondo, ambas coproducidas entre Francia y Chile, que abordan el paisaje como herida y resistencia. Además se verán Introducción a la catástrofe, de Priya Govinda; las brasileñas Disciplina y La noche y los días de Miguel Burnier, de Affonso Uchôa y João Dumans; Lengua muerta, del chileno José Jiménez; Pequeños poemas en prosa, de los rumanos Radu Jude y Andrei Rus; o Materiales ocultos, del colombiano Luis Esguerra.
Por su parte, bajo la denominación “Nosotros en lo real”, la selección nacional agrupa trabajos como Darkroom, de Marcelo Cugliari; El canto de los pájaros, de Sebastián Zanzottera; Bosque arriba en la montaña, de Sofia Bordenave; Limbo, de Lara Seijas; Muchedumbre, de Felipe Rugeles Pineda; No arreglen ni limpien mi habitación, a mí me gusta como está, de Ignacio Ceroi; o Hablan las aves, de Rodrigo Montani.
“Quisiera pensar que, en vez de reflejar lo que pasa en el país, la programación diera cuenta de qué ha sucedido para que estemos viviendo este período de degradación total, no solamente acá”, señala Koza, pensando en el diálogo entre el corpus que propone la programación de este año y el panorama sociopolítico del mundo actual. “En este hipotético detrás del espejo se podrían reconocer algunas marcas secretas del invencible colonialismo y asimismo los impulsos intermitentes de gestos de emancipación”, agrega el director artístico del DocBA y menciona como ejemplos a una de las películas de apertura, Un calendario incompleto, o aquellas incluídas en la sección “La presencia del pasado”, que reune siete trabajos producidos por la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO) en Puerto Rico, a mediados del siglo pasado. “Más que verificar la desgracia y reconocerla, la idea fue reunir películas que compensen lo que falta en la mirada, en los discursos, en el pensamiento”, completa Koza.
Otro de los momentos destacados del 26° DocBA será el premio a la trayectoria que se le entregará a Alejandro Fernández Mouján, cineasta fundamental del documental argentino. Koza justifica el reconocimiento: “Fernández Mouján ha trabajado silenciosamente durante todo el siglo en curso. Ha hecho películas notables y muy distintas, y en muchos sentidos. Su obra no se ciñe a un tema, tampoco a una poética, y sin embargo existe un hilo común que amalgama una posición frente al mundo, sin descuidar las parcelas de lo real en donde todavía se puede apreciar la hermosura de las cosas. Es un cineasta en serio: tiene una mirada del todo y sabe disponer los planos para que se alcance a entrever desde dónde mira el mundo y qué encuentra en él”.
A partir de la figura de Fernández Mouján, Koza también se permitió algunas observaciones respecto al estado actual del cine argentino, en particular al espacio que ocupan el documental. “Los documentalistas filman como pueden. El deseo de filmar y la necesidad de no acatar las reglas de juego que exige la rendición de los desobedientes han neutralizado la negligencia y la estulticia del señor (Carlos) Pirovano [actual presidente del Instituto del Cine] y sus secuaces. Todavía se hacen películas, menos que antes, o con más dificultades, pero se hacen. Por otra parte, es verdad que la perseverancia es una virtud, pero más que nunca hay que pensar a fondo cómo lidiar con la precarización de todos los rubros que están involucrados en el proceso entero de concebir, hacer, distribuir y mostrar una película”.
La grilla de actividades y horarios de la 26° Muestra Internacional de Cine Documental DocBuenosAires puede consultarse en https://docbsas.com/
Una utopía cinematográfica
El foco titulado “La presencia del pasado: las películas de DivEdCo” promete ser una experiencia única en el DocBuenosAires, por el carácter inédito en Argentina del material a exhibirse y por la contextualización que aportará el académico puertorriqueño Pedro Noel Doreste Rodríguez, quien llega especialmente para presentar el ciclo, que da cuenta de una experiencia decididamente anticolonialista. “Para cualquier festival que se precie, revisar momentos históricos del cine que poco se conocen es un imperativo”, dice Roger Koza, director artístico de la muestra. “¿Quiénes entre nosotros están al tanto de las películas que se hicieron bajo la égida de la División de Educación a la Comunidad (DivEdCo) en Puerto Rico al promediar la mitad del siglo pasado?
El largometraje Todo parecía posible, de Ramón Rivera Moret, reconstruye aquella época y analiza desde nuestro tiempo las condiciones de posibilidad iniciales y las razones del fin de esa pequeña utopía cinematográfica. Quien vea ese film se dará cuenta de inmediato de que aquellas películas provienen de un tiempo y un lugar en los que el cine podía hacer avanzar la Historia y proyectar un modo de vida signado por el resplandor de la justicia. Lo glorioso es que muchas de las películas citadas en ese documental reciente se podrán ver en esta edición. Este hecho, por sí solo, justifica la edición”. Días, horarios y más información, aquí.
Juan Pablo Cinelli/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora