Inicio / Teatro / Laura Santos estrenó Un Joven Golondrina en el Teatro Nacional Cervantes

Laura Santos estrenó Un Joven Golondrina en el Teatro Nacional Cervantes

Laura Santos estrenó Un Joven Golondrina en el Teatro Nacional Cervantes

En 2015 la Fundación Teatro a Mil (Chile), el Instituto Nacional de Artes Escénicas (Uruguay) y el Complejo Teatral de Buenos Aires (Argentina) lanzaron una convocatoria para el Programa Internacional de Dramaturgia organizado junto al prestigioso Royal Court Theatre (Londres). El objetivo de la residencia era estimular la creación de jóvenes dramaturgos latinoamericanos. Laura Santos fue seleccionada junto a otros colegas de la región.

En ese marco surgió la obra que acaba de estrenar en el Teatro Nacional Cervantes, Un joven golondrina. La pieza es una suerte de coming of age situado en Cipolletti. Un camión con vacas vuelca en la ruta y se desata una faena cruenta de la que participa todo el pueblo; dos amigas, Belinda (Carmela Rivero) y Mora (Dolores Oliverio), traman un plan para salvar a un ternero pero Mora desaparece y su amiga se hace cargo de la búsqueda junto a un joven trabajador golondrina (Balthazar Murillo).

El elenco incluye a tres jóvenes talentosos: Oliverio protagonizó recientemente La virgen de la Tosquera (película de Laura Casabé basada en los cuentos de Mariana Enriquez), Rivero participó en la serie Atrapados junto a Juan Minujín y Soledad Villamil, mientras que Murillo encarnó a Tévez en Apache y también actuó en Un gallo para esculapio. Acá se lucen con personajes creíbles y empáticos en una trama que por momentos coquetea con el policial detectivesco.

Santos cuenta que la residencia duró dos años porque se organizaban encuentros en los tres países: los tutores londinenses viajaban a Sudamérica para hacer sus devoluciones y trabajar de manera colectiva, y luego ellos enviaban las reversiones para su traducción. “A diferencia de otros trabajos, el recorrido de este texto fue en solitario. Nunca trabajé así. La mayoría de mis textos fueron reescritos en período de ensayos. Este fue mi primer texto de escritorio, dedicándome a escribir lo que quería con ese apoyo institucional”, comenta.

En Inglaterra el rol del dramaturgo es clave. Santos dice que “es la estrella del teatro” y por eso “la escritura tiene un espacio tan importante”. Desde el programa los invitaban a trabajar a partir de un tema que registraran como “urgente y contemporáneo” en sus respectivos países. “Ni siquiera había pasado un año del Ni Una Menos y me parecía el gran tema. Al principio hubo un poco de resistencia a pensar una obra desde ahí. Nosotros no estábamos acostumbrados a escribir teatro desde el tema, pero para mí salieron obras buenísimas”, dice.

Esta forma de trabajar difiere bastante de las lógicas de producción del circuito independiente porteño porque las crisis económicas, los recortes presupuestarios y la escasez de recursos suelen imponerse a la hora de pensar una puesta. Al igual que en obras anteriores, Santos propone un viaje y eso representa un desafío: “Era una de las grandes dificultades de la obra. El almacén de las tías es el único lugar que se repite y hay mucho paisaje, lugares abiertos. Me interesaba que la puesta pudiera recuperar algo del sur y también esa coralidad de tonadas que se escucha cuando te movés de Buenos Aires”.

La directora cuenta que hubo un trabajo documental para la creación ficcional: filmó algunas escenas en la Patagonia y grabó el sonido de las vacas en Bolívar, su pueblo natal. “El proceso de creación no solo es la dirección de actores o la puesta en escena”, apunta. No es la primera vez que Santos trabaja con el pueblo como escenario: “En el país y en el mundo circulan todo el tiempo noticias sobre la violencia contra las mujeres, la desaparición, la trata. Pero en los lugares chicos hay una reproducción de la información muy particular por parte de quienes bordean la historia. A mí me interesa ver cómo se traduce esa información: quiénes la llevan, qué tipo de cosas reproducen”.

Santos dice que muchas veces “es difícil despegarse de la tradición que envuelve a los pueblos”, como si sus habitantes no pudieran zafarse. Por otra parte, destaca las ventajas de vivir en un lugar pequeño: “Hay confianza, cercanía. Sos alguien que importa, no un número. Sos la hija o la hermana de alguien. A mí me gusta ser anónima en la ciudad pero también me gusta ser alguien en mi pueblo”. Una amiga de Laura se fue a vivir a Río Negro y ella pasó ahí varios veranos. El paisaje patagónico la atrajo de inmediato: lo describe como un lugar amplio, sin mucho resguardo, donde el humano queda expuesto. Desde la dirección logró expandir la escena en la pequeña sala Orestes Caviglia gracias a la escenografía de Mariana Tirantte y las visuales creadas por Ian Kornfeld y Johanna Wilhelm.

En la historia aparecen varios arquetipos: las tías de Belinda (Paula Staffolani y Paula Mbarak) son las almaceneras que distribuyen los chismes y, de algún modo, la voz de la moral; Helen (Eva Bianco) es una trabajadora sexual que encarna las luchas feministas y en algún momento advierte: “Están matando pibas por todos lados. Aparecen violadas, descuartizadas, atadas, quemadas, empaladas, torturadas, reventadas. Las ponen en bolsas de plástico, las tiran al costado de la ruta, en los arroyos”. Y también aparecen las masculinidades representadas por los hombres locales (Daniel Cabot y Daniel Valenzuela) y el chico foráneo (Murillo) que viene a trabajar en temporada de cosecha. “El núcleo es la violencia y la explotación narradas desde distintos puntos de vista”, subraya Santos.

La obra relata la ausencia de una adolescente. Eso estaba vigente en 2016 al calor del Ni Una Menos y, lamentablemente, mantiene su vigencia hoy con femicidios recientes como los de Agostina Vega o Dulce Candia. El personaje de Mora aparece fugazmente al inicio y después es narrado por su amiga. Ese gesto es muy significativo; Santos dice que a la hora de abordar este tema empezó a preguntarse qué pasaba con las amigas: “Son chicas jóvenes a las que se les murió alguien y, de algún modo, entienden que podrían haber sido ellas. Hay una inocencia que se muere, algo que cambia. Hablamos de esto al final de la función con amigas y espectadoras: casi que una zafó por azar. Si contabilizo todas las situaciones en las que me podría haber pasado algo malo, fueron muchas”.

*Un joven golondrina puede verse de jueves a domingos a las 21 en el TNC (Libertad 815). Entradas por Alternativa Teatral.

Laura Gómez/Página 12-Espectáculos

Compruebe también

Ciro Zorzoli presenta A Orillas de Sí Misma en el CETC el 11 y 29 de julio

Ciro Zorzoli presenta A Orillas de Sí Misma en el CETC el 11 y 29 de julio

Un experimento sonoro: este es uno de los modos posibles de definir la última obra -original, …

Albana Fuentes/Felipe Bou Abdo: enamorados y protagonistas del teatro musical

Albana Fuentes/Felipe Bou Abdo: enamorados y protagonistas del teatro musical

Cuando Felipe Bou Abdo fue a ver La Sirenita por primera vez, intentó vivir la función …

Dejanos tu comentario