
Es una de las grandes favoritas al título y lo confirmó otra vez con una aplastante superioridad. Lleva trece goles en cuatro partidos en el Mundial 2026. Fue 3-0 con dos goles del astro del Real Madrid y uno de Bradley Barcolá. El sábado jugará ante la Paraguay de Gustavo Alfaro por los octavos de final en Filadelfia.
Finalista en las últimos dos Mundiales, tres o más goles en los últimos cinco partidos, en la final de Qatar y en los cuatro de esta Copa, juega y convierte Kylian Mbappé, juega y asiste Michael Olise. Francia despachó 3 a 0 a Suecia y revalidó una vez más su chapa de candidato. Antes del 1-0 de Kiki, tuvo al menos cinco situaciones de gol; después del 1-0, a un ritmo manso pero demoledor, completó su pase a octavos de final.
El 3-0 incluso le quedó corto al poderío de Francia. En cuatro partidos ya convirtió 13 goles, 3-1 a Senegal, 3-0 a Irak, 4-1 a Noruega y 3-0 a Suecia. Un gol menos que en Rusia 2018, donde fue campeón; tres goles menos que en Qatar 2022, que fue segundo; dos goles menos que en Francia 98, que fue campeón. De los últimos 18 partidos mundialistas, ganó 15, empató dos y perdió 1. En todos estuvo Mbappé. Es un equipo que certifica en el juego la contundencia de los números.
La extraordinaria capacidad goleadora de Mbappé, una bicicleta y un desborde en el área, empezó a resolver una situación que se visualizaba complicada. Francia encontraba los caminos hacia el gol pero esa cuota de suerte que necesitaba a veces no aparecía. O por el contrario, estaba del lado de Suecia. Una atajada del arquero y un rebote en un defensor que por fortuna se fue afuera; un gol anulado por posición adelantada de Kiki; un remate franco del delantero del Real Madrid que dio en la base del poste y después rebotó en otro defensor para alejarse del arco; una hermosa tijera de Olise que pegó en la base del otro poste; una, dos, tres atajadas más del Zetterström.
Todo eso pasó después de la pausa de hidratación y antes del gol de Mbappé después de una buena jugada por izquierda y una gran definición del francés, que llegó a los 17 goles, superó por uno al alemán Miroslav Klose y mira para arriba. Y arriba está Lionel Messi, con 19 goles. Y todavía faltaban 45 minutos.
Suecia se mostró ordenada y peligrosa en el principio. Pero el equipo francés la fue desordenando y alejando de su propio arco. Y fue mostrando flaquezas en la marca, en el traslado, pero como tiene tres delanteros de Premier League, siempre daba la sensación de que en alguna contra podía lastimar. Y casi lo logra en el final de la primera etapa, con un buen desborde de Elanga, un rebote y Stroud que la tiró a las nubes.
Si el 0-0 era injusto, el 1-0 era corto. La superioridad francesa fue abrumadora en la última mitad de la primera etapa y lo siguió siendo en la parte final. Con paciencia, con jugadores que conocen sus fortalezas y las demuestran, el 2-0 estaba más cerca que la posibilidad del empate. En el equipo de Didier Deschamps brilla Mbappé, pero también Olise hace todo bien, Dembélé, cuando aparece, es un peligro; y Barcolá y Rabiot acompañan sin desentonar. Un poderío ofensivo como pocos en esta Copa del Mundo. A los 8 minutos, Olise filtró entre líneas para Barcolá, que no tuvo problemas en aumentar.
Ante Suecia, Francia demostró lo que ya se sabía: que es uno de los candidatos al título. Alemania mostró debilidades ante Paraguay se volvió antes de tiempo; Países Bajos también, aunque Marruecos tiene más juego que el equipo de Alfaro; Noruega sufrió un poco con Costa de Marfil pero lo tiene a Haaland que está “imantado”, le rebotan las pelotas y convierte. Brasil apenas pudo con Japón. De las selecciones tradicionales y poderosas, solo Francia demostró hasta ahora estar un escalón arriba del resto. Quedan la demostración en el primer mata-mata de España, Portugal y, por supuesto, Argentina.
Para completar, a los 29 minutos, otro pase de Olise (lleva cinco asistencias) para una precisa definición de Mbappé, para el 3-0, para el 18 en su cuenta individual y para dejar atrás por dos goles al alemán Miroslav Klose. Y mira para arriba, Kylian. Y arriba está Messi. Por suerte para Leo, Kiki fue reemplazado a los 40 minutos del segundo tiempo. En esos cinco finales más los cuatro agregados, Francia estuvo cerca del cuarto.
El equipo francés ya piensa en los octavos de final ante Paraguay, el próximo sábado 4 de julio en Filadelfia. Dos estilos diferentes frente a frente. El poderío ofensivo francés y el catenaccio guaraní. ¿Podrán los hombres de Gustavo Alfaro, pura garra y corazón pero de poco fútbol, igualar la hazaña lograda ante Alemania? Parece difícil, aunque nada parece imposible en el fútbol.
En el camino de Francia se vislumbra una nueva final. Y en el punto de encuentro, otra vez puede estar Argentina, pero recién el domingo 19 de julio.
Clarín/Deportes

Se ilusiona el estadio Azteca. Se ilusiona Ciudad de México. Se ilusiona todo un país. Sueña despierto. Sueña por un motivo real. Sueña con un horizonte que se sigue ampliando. Sueña y seguirá soñando un poco más. Lo hace con un juego colectivo. Lo hace porque tuvo mayor entrega. Lo hace poque lo buscó de principio a fin. El Tri, este que tanto rencor guarda acumula pro la gran cantidad de oportunidades que desperdició en el pasado, pisó fuerte en su casa, no le tembló el pulso y le ganó de manera contundente a la Ecuador de Sebastián Beccacece para meterse en los octavos de final de su propio Mundial, instancia en la que espera por el ganador de Inglaterra o RD Congo.
El Cielito lindo de los mexicanos se tiñó de gris en la previa y las tormentas eléctricas llevaron a que el encuentro de los 16avos se retrasara por una hora. A pesar de las complicaciones climáticas, el local nunca perdió el foco, entró mentalizado y no tuvo miedo escénico. Con los flashes y los focos de todo de 134 millones de habitantes, contó con la actitud y el fútbol necesario para afrontar uno de los encuentros más duros de los últimos tiempos.
México controló la pelota, controló los impulsos, controló sus nervios y controló a un Ecuador que ni siquiera se pareció a aquel que logró la épica ante Alemania para pasar la fase de grupos. Raúl Rangel fue una garantía en el arco, la defensa no se complicó, Érik Lira fue el eje del conjunto del Vasco Aguirre, el pibe Gilberto Mora se confirmó como joven promesa (se transformó en el 2° jugador más chico en ser titular en un partido de fase final de una Copa del Mundo) y los delanteros estuvieron letales.
El “olé, olé” tan reiterativo de los mexicanos esta vez sí tuvo un fundamento futbolístico. Maniató a un rival apático, sin rebeldía, sin ganas, sin entrega, sin. Creció en la cancha tocando, asociándose, buscándose y encontrándose. Creó situaciones desde los primeros minutos hasta que recién consiguió romper el marcador a los 21’ del primer tiempo, cuando Julián Quiñones -el colombiano nacionalizado- sacó provecho de un mal achique ajeno y armó una gran jugada para desatar la locura.
Como si fuera poco, apenas unos minutos más tarde, Raúl Jiménez confeccionó una gran pared con el propio Quiñones, que asistió para estirar la diferencia y darle un golpe de nocaut a un Ecuador que nunca mostró algún atisbo de revelarse.
Así, el sueño de México continúa vigente y ahora espera por Inglaterra o RD Congo. Triñones.
Matías Arena/ole.com.ar
SOBRE EL FINAL APARECIÓ HAALAND Y NORUEGA SUPERÓ A COSTA DE MARFIL
Juega a esperar Erling Haaland, no al fútbol. Al Vikingo de 25 años poco le importa la elaboración, el contacto con el balón, el ruido seco y hermoso de un pase o de un control. Él está para tocar la pelota al gol. Tan simple y tan complejo. Y eso lo hace mejor que nadie. Lo saben ahora los marfileños, que lo sufrieron en el minuto 40 del segundo tiempo. Costa de Marfil fue bastante superior a Noruega, aunque los europeos se impusieron con el gol de cazador de Haaland, que llegó a 5 festejos en el torneo y quedó a uno de Lionel Messi y de Kylian Mbappé. Así, los escandinavos chocarán contra Brasil en los octavos de final.
Si Cristiano Ronaldo es el competidor más perfecto de Messi, Haaland es la antítesis inmejorable. No se pueden encontrar polos más opuestos entre los jugadores que dominan el fútbol mundial. A juzgar por lo que se está viendo en este campeonato, la Pulga, el Bicho, Kylian Mbappé, Lamine Yamal y Haaland son quienes más empatía generan en el público que llena los estadios. Y que el Vikingo se ubique en ese selecto grupo es un enorme mérito, porque es el menos técnico y estético de todos. Pero nadie tiene más ambición que él ni las ideas más claras.
No juega Haaland; no le interesa la pelota en absoluto. Tal vez porque nació en Bryne, un pequeño pueblo agrícola cerca del Mar del Norte. Allí creció cortando leña, pescando y amando otros deportes. Hasta los 14 años practicó esquí, handball y atletismo. Pero el faro que fue su padre, Alf- Inge, que jugó profesionalmente como defensor y que lo siguió desde un palco, fue la luz que le marcó el camino. El Vikingo no tardó en entender que el gol era su hábitat y el fútbol, el territorio propicio.
La meta de Haaland durante los 90 minutos es una sola: marcar. No hay nada que lo desenfoque de ese objetivo, por lo que literalmente no toca la pelota ni participa en la elaboración de Noruega. Fija a los centrales para generar espacios en los costados y carga el área. Una, dos, mil veces. Las que sean necesarias. No se resigna cuando no le llega porque sabe que en la insistencia está el premio, que no es otra cosa que una pelota que cae con fuerza desde el aire o obediente por abajo. Apenas un pase intentó el Vikingo en la primera parte ante Costa de Marfil (sí, simplemente uno) y tocó el balón con la cabeza en 4 oportunidades: 2 en ataque y 2 en defensa. Después tuvo un remate desde adentro del área chica que le desvió el volante Ibrahim Sangaré.
Ahora bien, ¿le alcanza a Noruega con ese aporte de Haaland? Por supuesto: el equipo juega para él. No hacerlo sería un pecado infantil. Los europeos se parecen a un elenco desabrido que no tiene mayores ideas que tirar la pelota a los costados para los desbordes de Alexander Sorloth, el tanque del Atlético de Madrid que inicia recostado por la derecha, y de Antonio Nusa, un juvenil de 19 años con un gran uno contra uno.
Decir que sufrió el duelo Noruega sería mentir porque jamás se la notó perturbada. Pero Costa de Marfil fue superior y le creó varias situaciones de peligro. Fue muy interesante lo de los africanos, especialmente en la etapa inicial, aunque no pudieron marcar. Y defendieron demasiado replegados en una acción: Nusa la colgó del ángulo. El atacante milita en el Leipzig de Alemania y será dirigido por Martín Demichelis.
Tuvo su premio Costa de Marfil en el complemento y lo empató con un golazo del ingresado Amad Diallo, que juega en el Manchester United. La igualdad era merecida por todo lo que hicieron los africanos durante los 90 minutos, en los que, por ejemplo, ejecutaron 14 córners.
Pero lo que todos estaban esperando en el estadio sucedió a falta de 5 minutos. Por supuesto que a nadie sorprendió. Oscar Bobb la armó, Patrick Berg la mandó al medio y Haaland la quiso parar y la terminó empujando de zurda. La espera no lo agotó.
Dallas se transformó entonces en una fiesta roja. Los hinchas noruegos detrás de uno de los arcos cantaron y realizaron varias veces la coreografía del “Ro”. La última con los jugadores acompañando desde el césped. Espera ahora Brasil. Esperará también Haaland (culminó con 10 pases) porque, al cabo, esa es su gracia: aguardar para tocar la única pelota que le interesa. La del gol.
Maximiliano Uría/Enviado Especial de Clarín
INGLATERRA, BÉLGICA Y USA PARTEN COMO CLAROS FAVORITOS EN LOS CRUCES DE HOY
Estados Unidos nunca llegó como tan claro favorito a un duelo de eliminación directa de Mundial como el que protagonizará hoy ante Bosnia y Herzegovina. Los anfitriones dejaron en claro sus ambiciones y credenciales en la fase de grupos, con argumentos que no deben reducirse al beneficio de ser locales.
Bajo las riendas de Mauricio Pochettino y con muchos de sus jugadores militando en clubes del exterior, los locales impactaron por la intensidad de su juego y contundencia en las victorias sobre Paraguay y Australia que le aseguraron el primer lugar de su grupo.
En cambio, Inglaterra está en deuda. Lo sabe, a pesar de que superó sin traumas la fase de grupos. La oportunidad de redimirse parece inmejorable ante Congo, una de las revelaciones, que logró mantenerse en la competencia como uno de los mejores ocho terceros.
Por su parte, Bélgica viene en ascenso tras golear a Nueva Zelanda y espera mantener esa mejoría de la mano de sus veteranos: el arquero Courtois (34), el volante De Bruyne (35) y el goleador Lukaku (33). Enfrente tendrá a la Senegal de Sadio Mané, que hasta ahora no mostró todo su potencial. Está en duda el arquero Mendy, lesionado y sustituido ante Irak por Mory Diaw.
13 horas – Inglaterra vs. Congo – DSports
17 horas – Belgica vs. Senegal – DSports
21 horas – Estados Unidos vs. Bosnia y Herzegovina – TyC Sports/DSports
MG Radio 24 Villa Pueyrredón