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Vinilo/Teatro Futuro estrenan Carrera de Fondo en Estudio Los Vidrios

Vinilo/Teatro Futuro estrenan Carrera de Fondo en Estudio Los Vidrios

Una alianza virtuosa entre teatro y literatura. Esa podría ser la definición de la sociedad conformada por el sello editorial Vinilo y la compañía Teatro Futuro, que acaba de presentar “Programa de mano”, una colección de libros que reúne textos dramáticos completos (en su versión original) de algunos de los creadores más relevantes de la escena porteña contemporánea. Cada volumen incluye un prólogo inédito escrito por directores y actrices que participaron en esos proyectos artísticos. Los ejemplares se pueden adquirir en los teatros donde se presentan las obras (El Picadero, Casa Teatro Estudio, Los Vidrios) o de manera digital a través de la Tienda Nube.

Los primeros lanzamientos son La vida extraordinaria, de Mariano Tenconi Blanco, con prólogo de Valeria Lois y Lorena Vega; La fuerza de la gravedad, de Martín Flores Cárdenas, con prólogo de Laura López Moyano; y La mujer puerca, de Santiago Loza, con prólogo de Lisandro Rodríguez y epílogo del autor. Por otra parte, Carrera de Fondo, novela de Nadine Lifschitz, cuenta con una sobretapa original que fue diseñada para unirse a esta colección y es la primera producción teatral entre Vinilo y Teatro Futuro. La pieza adaptada y dirigida por Mariana Chaud cuenta con protagónicos de Julieta Zylberberg y Gadiel Sztryk.

Esta colección es una gran novedad porque reúne textos contemporáneos de autores vivos, las obras están en cartel actualmente y son ediciones cercanas a las puestas teatrales. Es, de algún modo, literatura viva. Y los prólogos ofrecen una perspectiva que va más allá de la voz autoral porque incluye la mirada (y la experiencia) de actrices y directores.

El chispazo surgió a partir de la lectura de un texto narrativo: Nadine Lifschitz había compartido en voz alta algunos fragmentos de su novela durante la presentación. Joana D´Alessio, directora editorial de Vinilo, registró que en la interacción con el público había algo que excedía la performance habitual de estos encuentros: “Yo escuché muchas veces a Nadine leyendo el texto y me daba cuenta de que entre la lectura y el público se producía algo que no es tan fácil de lograr con un texto narrativo. A veces es difícil construir la escucha, prestar atención, conectar. Yo sentía que pasaba algo súper especial, que se reían porque en el texto había un germen de algo”.

D’Alessio se contactó con Carolina Castro –productora y co-fundadora de Teatro Futuro junto al dramaturgo Mariano Tenconi Blanco y el músico Ian Shifres– porque se conocían del ambiente: “Ella siempre me recomienda obras de teatro que me encantan. Nuestra primera idea fue hablar con Mariana Chaud, después convocamos a Julieta Zylberberg y todas se fueron sumando desde la identificación con lo que proponía la historia. Mariana tuvo una idea muy buena: darle voz al personaje masculino y elegir a Gadiel para interpretarlo. Ojalá vengan a verla y les guste. Cada uno puede hacer su lectura de cómo el texto se convierte en una obra y qué pasa con todos los temas que se abordan”.

Consultada sobre el rol de la imaginación y la ficción a la hora de pensar nuevas formas de hacer política, Castro sostiene: “Hay una forma de vincular teatro y política más directa, con un teatro militante, que pone por delante los temas y las ideas en forma de denuncia. Nosotros creemos en la importancia de las ficciones y la imaginación como un modo contrahegemónico de pensar mundos posibles, no solo desde los temas y las ideas, sino también desde las formas. En ese sentido, la ficción y la imaginación no se deben más que a sí mismas. Creemos en el teatro como un modo de expandir la experiencia a partir de la potencia de los cuerpos que están en la escena: eso que puede el cuerpo de una actriz o un bailarín me conmueve y me transforma como espectador. De la experiencia del teatro se sale modificado”.

Carrera de fondo es la historia de una ruptura amorosa y reflexiona sobre los vínculos atravesados por el amor y el desamor, el deseo, las responsabilidades cotidianas y la maternidad. Una mujer (Zylberberg) está amamantando a su bebé cuando su compañero (Sztryk) le propone abrir la pareja. A partir de ahí se desata el conflicto. Chaud adaptó la novela de Lifschitz y, sobre el trabajo con los actores, dice: “Fue y es un placer. Son dos actores increíbles, generosos, con mucha propuesta y escucha. Como ya había trabajado con ambos, había una parte del trabajo hecha que tiene que ver con la comunicación y los códigos. Después nos dedicamos a armar el vínculo entre ellos. La propuesta era que se leyera la relación por la manera en la cual se comunicaban los cuerpos, las miradas. Construir la etapa de enamoramiento fue clave para contar la confianza y luego el hastío. Es muy difícil maltratarse en escena si no existe una confianza total con el compañero”.

El teatro es literatura y esa es una idea que Tenconi Blanco suele promover en sus intervenciones. Lo hizo en la presentación de esta colección y también ante la consulta de este diario: “Siento que leer es importantísimo y hay que leer todos los géneros: la novela, que es hermosa y, presumo, debe ser el género más leído; la poesía, en donde aparece una relación con el lenguaje y una manera de mirar distinta; el ensayo, que nos ayuda a pensar; y el teatro. Me parece que ningún lector que se precie de tal puede salir a la calle sin haber leído a Chejov, Ibsen, Shakespeare, Strindberg, Gambaro”.

El dramaturgo y director señala también la importancia de leer clásicos contemporáneos, aquellas obras que marcaron la escena teatral y la cultura de Buenos Aires. “Desde ahí existe esa relación. A mí me gusta encolumnarme, dialogar, discutir y pelearme con la tradición literaria argentina. El teatro argentino forma parte de esa tradición, ejemplos sobran”. Tenconi observa que el mundo es hoy “un lugar muy hostil y violento donde todo se vuelve consumo y todo está medido por la eficacia o el precio, estamos llenos de odio y se rehúye al contacto, al cuerpo, a los vínculos porque todo se virtualiza y se monetiza”. El autor se identifica con aquellos a quienes “el corazón les late atrás de otras cuestiones como una obra de teatro, un libro o juntarse a discutir con alguien en un café”, y concluye: ”Está bueno que esos que sentimos distinto encontremos espacios de reunión: el teatro y los libros son muy buenos lugares”.

Laura Gómez/Página 12-Espectáculos

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