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Reeditan Tales From Topographic Oceans, el histórico disco de Yes

Reeditan Tales From Topographic Oceans, el histórico disco de Yes

Es, de entre los discos descomunales de la década del setenta, tal vez el más descomunal. Ingresa por lo visual: la tapa. Una imagen submarina hecha por Roger Dean abre la puerta. Parece aludir –alude- a un templo de Chichen Itzá, la ciudad sagrada maya. Dos montañas de piedras gélidas, acuáticas, se ofrecen como flancos laterales de un camino que llega hasta una pirámide precolombina, con la luna asomando detrás. Arriba, en la parte más alta de la noche, el nombre recarga la imagen: Tales From Topographic Oceans, algo así como Relatos de océanos topográficos, dicho y escrito en criollo. Ya dentro del vinilo original, la estética se despliega en dos alas. La derecha, además de la ficha técnica, porta una explicación breve del disco, su prólogo, a cargo de Jon Anderson, y luego las letras que continúan en el ala izquierda. Los nombres de los temas o movimientos (cuatro en total, uno por lado en doble larga duración) también están densamente poblados. Van en castellano para regionalizar su fuerza semántica: “La ciencia reveladora de Dios (Danza de la puesta del sol”. “Rememorando (Recuerden)”. “Los antepasados (Gigantes bajo el sol)”. “Ritual (Nosotros somos el sol).

Se habla de esto, porque semejante obra volvió a ser noticia luego de años de ostracismo. Tales From Topographic Oceans, el más desmesurado disco de Yes -y tal vez de la historia del rock- acaba de volver a ver la luz en nuevo ropaje: una edición superpoblada por dos lp`s, un disco Blu-ray y ¡12 cd`s! La flamante edición –remezclada a cuatro manos por Steven Wilson y Bernie Grundman – incluye grabaciones inéditas, versiones instrumentales y material de archivo del “Tales Tour” que abarcó el bienio `73-`74 surcando ciudades como Zurich, Cardiff y Manchester donde, además del de por sí extenso material de Tales From Topographic Oceans, la banda ejecutó bellas gemas precedentes: “And You And I” y “Close To The Edge”, entre ellas.

La edición ampliada y remasterizada del emblemático sexto disco de la banda londinense incluye además mezclas instrumentales, versiones descartadas, incompletas, raras e inéditas de las cuatro piezas que lo pueblan. Entre las versiones en vivo –más allá de los entonces estrenos- sobresale por su brillantez la de “And You And I” con sus cuatro partes intactas -“Cord Of Life”, “Eclipse”, “The Preacher The Teacher”, “Apocalypse”- en el Hallenstadion Zürich, el 21 de abril de 1974, durante la escenográfica y lumínica gira.

Esa parte de la humanidad cuyo oído musical se formó en la década del setenta, puede volver a disfrutar entonces -con sonido mucho mejor- de esas piezas ambiciosas, larguísimas y sin duda inspiradas, que han quedado a contramano de la industria musical. Del bajo sin trastes de Chris Squire y su asombrosa versatilidad para encajar en variopintos y sorprendentes desarrollos musicales. De las capas sónicas, inmersivas, envolventes y espaciales, que Rick Wakeman –que huiría raudamente hacia Journey to the Centre of the Earth, su formidable tercer disco solista, porque ya no entendía lo que estaba haciendo Yes- hacía eyectar de sus teclas. De la persistencia de Anderson en su afanosa búsqueda filosófico-musical de corte hindú, inspirada en la lectura de una nota al pie de Autobiografía de un yogi, escrito por el gurú Paramahansa Yogananda en 1946. De Alan White y el ciclópeo y metronómico laburo que tuvo que hacer para que la banda no extrañara mucho a Bill Bruford, ido a King Crimson después del extraordinario Close to the Edge, por su inclinación al jazz y sus constantes roces con la dupla Anderson-Squire. Y de la guitarra climática e infinita de Steve Howe, alma mater del disco, junto al místico Anderson.

Porque todo está guardado en la memoria épica que empiezan a escribir los jovencísimos Anderson y Howe, durante una gira por Japón. Reflexiones ellas sobre un continente de enseñanzas de las que ambos abrevarían entonces con los sentidos metidos en los shastras hindúes y sus aristas artísticas, religiosas, arquitectónicas y medicinales, que reflejan las cuatro largas piezas de Tales from Topographic Oceans.

“El grupo no pretende parecer intelectual, tratamos de incorporar nuevas formas musicales y nuevos mensajes”, ha dicho Anderson sobre el disco en cuestión, cuando abrumaban ciertas críticas. “El disco era como tratar de correr antes de poder caminar, o al menos, estábamos tratando de correr y caminar al mismo tiempo (…) Pudimos haber hecho un disco más cohesivo, pudimos haberlo acortado, pudimos haber dedicado más tiempo a ese disco, pero bueno, fue así como lo hicimos”, ha dicho Square, desde su lugar.

Y ambos tienen razón acaso. O, al menos, motivos para tenerla.

Cristian Vitale/Página 12-Espectáculos

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