
El Olympiacos se consagró campeón de la Euroliga tras vencer 90-85 al Real Madrid en una final dramática, cambiante y cargada de tensión hasta el último segundo en Atenas. El equipo de Georgios Bartzokas supo resistir una remontada que estuvo al borde de concretarse y terminó apoyándose en su temple desde la línea de libres y en su jerarquía colectiva para cerrar el partido. Fue un título sufrido, pero merecido, en un duelo que tuvo de todo: rachas, polémicas, roces y un cierre para el infarto.
Evan Fournier terminó como el MVP de la Final 4 y, en este partido, finalizó con 20 unidades. Facundo Campazzo aportó 5 puntos y 6 asistencias, Tortu Deck sumó 4 tantos.
El arranque del partido mostró a un Real Madrid mucho más agresivo y efectivo, con Trey Lyles encendido marcando el ritmo ofensivo desde el inicio. El conjunto español encontró fluidez con transiciones rápidas y buena circulación, sumando también desde el perímetro con aportes de Alberto Abalde y Mario Hezonja. Del otro lado, Olympiacos respondió con presencia interior de Nikola Milutinov y apariciones de Sasha Vezenkov, aunque le costó sostener la intensidad defensiva en los primeros minutos, lo que permitió al Madrid cerrar mejor el primer cuarto.
En el segundo período cambió la dinámica: Olympiacos elevó su nivel ofensivo con un gran ingreso de Evan Fournier y Alec Peters, claves en la remontada. El equipo griego castigó desde el triple y encontró segundas oportunidades, firmando un parcial que le permitió irse al descanso arriba 46-44. El Madrid, que no lanzó tiros libres en toda la primera mitad, dependió casi exclusivamente del tiro exterior y de un Lyles muy productivo, pero perdió consistencia defensiva ante el crecimiento rival.
El tercer cuarto volvió a inclinarse hacia el lado blanco. A partir de la defensa —con un Chuma Okeke determinante— y la energía de Andrés Feliz desde la banca, el Madrid logró un quiebre clave con un 7-0 que cambió el control del juego. Hezonja fue protagonista en ambos costados, mientras que Olympiacos entró en una fase más imprecisa, dependiendo de acciones aisladas de Milutinov o Thomas Walkup. Incluso hubo tensión en cancha con un cruce entre Facundo Campazzo y Shaquielle McKissic. Aun así, el Madrid cerró el parcial arriba 65-61.
El último cuarto fue un auténtico golpe por golpe, con ambos equipos intercambiando triples y ataques rápidos. Olympiacos encontró respuestas en Fournier, Vezenkov y Peters, mientras que el Madrid se sostuvo con el empuje de Hezonja, Feliz y Lyles. El festival del triple mantuvo todo abierto y la diferencia nunca se disparó, entrando a los minutos finales con una ventaja mínima para los griegos y un clima de máxima tensión.
En el cierre, las faltas y los tiros libres marcaron la diferencia. Olympiacos supo capitalizar cada visita a la línea, con Peters y Fournier siendo decisivos, mientras que el Madrid tuvo sus oportunidades: Feliz incluso dispuso de tiros para igualar, pero no logró concretar. Campazzo y Lyles terminaron saliendo por faltas, condicionando el cierre blanco. A pesar de un último intento desesperado, el equipo español quedó a las puertas de una remontada histórica.
Finalmente, el 90-85 selló la coronación de Olympiacos, que resistió hasta el final y terminó celebrando ante su gente. El Madrid, fiel a su ADN competitivo, peleó hasta la última posesión y estuvo muy cerca de dar vuelta una historia que parecía perdida. Pero esta vez, el campeón fue el equipo griego, que supo sufrir, aguantar y ejecutar en el momento justo para volver a lo más alto de Europa.
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MG Radio 24 Villa Pueyrredón