
El Mozarteum abrirá su 74ª temporada en el Teatro Colón esta noche a las 20 con la presentación de los Prague Chamber Soloists, el ensamble más antiguo en su género en la República Checa. Tocarán obras de Mozart, Haydn, Britten, Sinigaglia y Schubert.
Reconocido por su sonido transparente, equilibrado y de gran precisión, el grupo de cuerdas con sede en Praga combina repertorio clásico y contemporáneo con una fuerte identidad camerística y versatilidad interpretativa. Su solista en corno y director será Radek Baborák. Desde 2016 es, además, director artístico de la orquesta. -¿Cómo cambia su enfoque cuando asume el rol de director y solista en un mismo concierto?
-Este cambio de roles se ha convertido en la norma y ha sido una característica definitoria de mi trabajo en los últimos 15 años. Aquí es donde he encontrado mi vocación profesional como músico. Dirigir conjuntos, enseñar, conducir, arreglar o componer: todo lo que gira en torno a la música va de la mano. Ese es mi mundo musical. Por eso, cuando estoy únicamente en el rol de solista, siento que no estoy siendo aprovechado. Así que dirigir influye en mi forma de tocar como solista, y a la inversa, tocar el corno influye en mi forma de dirigir.
-Berlioz consideraba al corno uno de los instrumentos más expresivos y poéticos de la orquesta, pero también de los más complejos. ¿Cuál es su visión?
-Beethoven fue responsable de un gran cambio en el uso del corno, sobre todo en el sonido orquestal. Comenzó a utilizar tres o cuatro cornos no sólo para motivos de caza o para enriquecer el sonido, sino como portadores de temas principales. Compositores del Romanticismo y del siglo XX ampliaron aún más esas posibilidades. Richard Strauss fue un verdadero maestro en esto. Y la música contemporánea explora técnicas ampliadas, multifónicos y efectos especiales. Yo mismo intento ampliar el repertorio del corno, por ejemplo interpretando a Astor Piazzolla.
-¿Cómo pensó el programa que presentará en el Teatro Colón?
-El programa está pensado para mostrar la amplitud del repertorio del conjunto de cuerdas. Busca presentar obras icónicas y destacar tanto el virtuosismo de los músicos individuales como la belleza del sonido de cuerdas en su totalidad. El corno, en este contexto, aporta variedad y enriquece ese sonido. Cuando se programan conjuntos de un solo grupo instrumental -ya sean cuerdas o metales- es fundamental asegurar diversidad.
-El Concierto para corno n.º 1 de Haydn que van a tocar suele quedar a la sombra de Mozart. ¿Qué lo hace especial para usted ?
-Los conciertos de Haydn también son muy frescos y originales. Usa el corno de una manera distinta. Se nota en cada compás que era un gran maestro. Son exigentes a su manera: hay grandes saltos e incluso uso de notas graves. Es uno de los mejores conciertos del período clásico. ¡Es un placer tocarlo!
-¿Cómo ve hoy la relación entre el público y la música clásica?
-Para algunos, la música clásica es su alimento diario; no pueden imaginar la vida sin ella. Para la mayoría, es demasiado compleja y dicen que no la entienden. Pero no hace falta entenderla: hay que experimentarla con todas las emociones. Leí que el 1% de la población mundial se interesa por la música clásica. ¿Parece poco? Siempre fue así, y no podemos compararnos con la música popular.
Laura Novoa/Especial para Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón