
El festival de cine Florianópolis Audiovisual Mercosur (FAM) lleva casi tres décadas dedicado a explorar las cinematografías de los países que integran el bloque regional, siempre desde una perspectiva de fuerte contenido social y político. Por eso no es extraño que la cineasta argentina Paula De Luque haya aceptado la invitación de realizar ahí el estreno mundial de su nueva película. Se trata de Escritor, en la que aborda desde la ficción a un personaje tan emblemático como el notable escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh, la historia detrás de los fusilamientos de José León Suárez y la investigación posterior de esos hechos, que dio pie al libro Operación Masacre, considerada la obra fundacional del género de no ficción.
Escritor será la única representante argentina en la competencia de largometrajes del 29° FAM, que se realiza en la ciudad capital del estado de Santa Catarina del 4 al 10 de septiembre. Pero no es la primera vez que De Luque trabaja desde el cine con figuras icónicas e historias vinculadas al peronismo. En 2011 estrenó Juan y Eva, donde recrea la historia de amor y política entre Juan Domingo Perón y Eva Duarte, interpretados por Osmar Núñez y Julieta Díaz, junto a un gran elenco. Y también fue la encargada de dirigir Néstor Kirchner, la película (2012), el documental que aborda la figura y el proyecto político del fallecido expresidente.
Con Escritor, De Luque se remonta a los primeros años de proscripción, iniciada tras el golpe de estado que derrocó a Perón en 1955. Ahí se concentra en la figura de Walsh durante la investigación de los fusilamientos de las personas involucradas en el alzamiento que buscaba restituir el orden democrático, encabezado por el general Juan José Valle. Un universo con el que la directora había entrado en contacto con la serie Las bellas almas de los verdugos, donde Diego Cremonesi y Vera Spinetta ya interpretaban los papeles del escritor y de Enriqueta Muñiz.
“Me interesa particularmente la parte privada de las historias públicas. En este caso, la transformación de un hombre a partir de la investigación de los sucesos que realizó para poder escribirlos. Cómo la escritura es una especie de operación en espejo, la página en blanco se llena de sentido, la historia se construye y se transforma, pero también es el escritor quien se transforma a partir de lo que escribe. Y en este caso, lo que escribe en soledad es una obra que se convertirá en un hecho público, político, que trascenderá la literatura para convertirse en historia. Incluso en la creación de un nuevo género: la no ficción”, dice De Luque para dar cuenta de las motivaciones que la impulsaron a filmar Escritor. “Es ahí donde encuentro su dimensión dramática, cinematográfica. Así que la película cuenta en paralelo los hechos y la escritura de los mismos a través de quien los investiga, y cómo estos acaban transformando al escritor”.
-Es tentador pensar en la historia del Walsh periodista desde la pespectiva de géneros cinematográficos como el policial, el film noir o el thriller. ¿Trabajaste con algunos de ellos a la hora de diagramar el abordaje estético de Escritor?
-El hecho de que se trate de una historia basada en hechos reales no quiere decir que uno no utilice resortes y mecanismos dramáticos propios de la ficción. En este caso, el suspenso se basa más en lo que le pasa al protagonista que en los hechos concretos, que son de público conocimiento. El destino fatal, el hecho de que esté contado desde lo que le va sucediendo, las historias de su vida privada y la forma en que los hechos objetivos modifican su propia vida, y la mirada que tiene sobre ella. Todo eso está contado como un policial clásico, en blanco y negro, y a partir de una estructura no lineal que incluye una historia de amor. Como en todo policial, acá se investiga un crimen, pero también eso es lo que lleva al protagonista a su propia muerte y a la inmortalidad.
-No es la primera vez que abordás figuras y relatos vinculados al peronismo. ¿Creés que el cine como lenguaje es indivisible de lo político? En todo caso, ¿le tenés miedo a la etiqueta de “cine militante”?
-No, porque no considero hacer un cine militante. Como te decía, más bien me interesan las tramas privadas detrás de personajes públicos. Y creo que básicamente escribo y filmo historias de amor. Me siento más identificada con esos ejes. Todas mis películas y series hablan casi siempre de lo que está detrás de lo que se ve. De igual modo, la política me apasiona, me parece imprescindible y por eso la miro tanto y me importa.
-¿Por qué decidiste que Escritor tuviera su estreno mundial en un festival como el FAM, que tiene un perfil tan social y enfocado en Mercosur?
-Justamente por eso y porque conozco el festival. Pero también porque es Brasil, porque es Latinoamérca. Es un gran honor ser la única película argentina en la competencia de largometrajes del FAM. En este momento de nuestro país y del mundo, creo que poder mostrar mi película ya es en sí mismo un acontecimiento. Y que Escritor empiece su camino en Brasil antes de continuar con su periplo internacional me pone contenta.
-En ese contexto, ¿qué expectativas tenés ante la posibilidad de que sea vista por el público de Brasil, que quizá no conozca en profundidad el trasfondo histórico y político que elegiste contar?
-No es algo que me preocupe. Lo que los espectadores van a ver es a un escritor y su transformación. Eso es lo importante. Todo lo demás se puede encontrar en Google. Cuando pienso en estas historias no estoy intentando informar, para eso sería más útil el documental. Aunque yo creo que los documentales también son ficciones, porque están enmarcados dentro de la mirada de quien los cuenta.
-¿Cuál es tu opinión sobre la situación del cine argentino y la gestión de Carlos Pirovano al frente del INCAA como brazo ejecutor del gobierno de Javier Milei?
-La situación actual es muy triste, porque se trata del vaciamiento de los recursos que el mismo cine genera. Están disponiendo de nuestros recursos y para distraer nos plantean una disyuntiva falsa acerca de si las películas deben o no ser comerciales. Es una tontería, cualquiera sabe que con recursos se instalan las buenas películas, que con recursos se generan puestos de trabajo y que la dicotomía sobre si el cine de calidad es para “cuatro espectadores” es falsa. Puede haber cine muy bueno que se pierde por falta de recursos, pueden haber buenas películas comerciales y bodrios para pocos. Eso no tiene nada que ver y no es la discusión. En un estado democrático se generan iguales oportunidades, y no para que los cineastas filmemos solamente, sino para que la ciudadanía tenga acceso a las propias historias, que son las que nosotros mismos contamos. Eso es libertad. De lo contrario, nos quedará el destino triste de mirar lo que nunca seremos. Las potencias lo saben muy bien. Y no estoy hablando de Venezuela, sino de Francia, de Alemania, de Italia, que, hasta donde yo sé, tienen gobiernos de derecha inteligentes, que saben que el cine es una industria que se fabrica, se exporta, genera trabajo y genera divisas. Este gobierno nos tiene acostumbrados al vaciamiento de todas las industrias nacionales, pero, como dicen por ahí, habrá un día después.
Juan Pablo Cinelli/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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