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River-Racing ganaron y tienen puntajes ideales en las Copas

Mastantuono marcó el gol de la victoria Millonaria y quebró un récord histórico.

River pudo haber goleado pero terminó ganando por la mínima ante Libertad en Paraguay. Sufrió más de la cuenta el equipo de Martín Demichelis, aunque se volvió de Paraguay con los tres puntos al ganarle 2-1 a Libertad y es el líder del Grupo H de la Copa Libertadores. Así, empezó a curar sus heridas tras el golpe de la eliminación con Boca en la Copa de la Liga.

No se entendía cómo River se había al descanso del entretiempo con el partido empatado. Por la gran cantidad de situaciones de gol que tuvo y porque por momentos fue un aluvión que arrinconó a Libertad contra su arco. Pero, en verdad, si se lo analiza fríamente, se encuentran las explicaciones.

Una de ellas fue por la muy buena actuación del arquero Rodrigo Morinigo, que atajó tres pelotas de gol; otra por la impericia; también tuvo mala fortuna en alguna jugada, pero, fundamentalmente, River pagó caro las distracciones.

No solo pecó de distraído en ataque. También, en defensa. Y quizás ya debería rever Martín Demichelis el sistema de marcar en zona en los corners en contra. Y mucho más si juega contra un equipo cuya principal arma es la vía aérea.

River ganaba con tranquilidad hasta que de un tiro de esquina llegó el empate de Libertad. El centro de Sanabria sobró a González Pirez y llegó Espinoza libre para atacar la zona de Borja y meter un cabezazo formidable. Libertad alcanzó con facilidad ese gol que a River tanto le había costado.

En cambio, el equipo de Núñez tuvo seis chances de gol en menos de 20 minutos. Había convertido Borja pero se lo anularon a través del VAR porque tenía el botín derecho adelantado. En otra, Solari metió el taco y dio en el palo aunque si era gol se lo hubieran anulado porque estaba en posición prohibida. Pero iba a tener revancha el puntano. Tras un centro al ras de Alendro, se tiró con los pies para adelante y ubicó la pelota junto a un palo.

River ganaba merecidamente y parecía que iba a liquidar el partido en la primera mitad. Pero no. El equipo, estructurado en un 4-2-31, y con mucho juego interno, empezó a quedarse y, por ende, a perder peso en ofensiva. Solari, de lo mejor en esos primeros minutos, se desgastó con el ida y vuelta, Barco empezó a navegar en la intrascendencia y Echeverri esta vez estuvo discontinuo e impreciso, más allá de sus intentos. Hubo sí un gran despliegue de Aliendro, tanto en ataque como en defensa.

Para el complemento, Demichelis apostó por Mastantuono en lugar de Echeverri. Y también llegaron otros cambios con el correr de los minutos. Ingresaron Fonseca, Nacho Fernández y Lanzini. ¿Los que salieron? Villagra, Barco y Aliendro. Y más tarde, Colidio por Solari. Es decir, figurita por figurita. Así son las modificaciones de Demichelis en la mayoría de los partidos. Carecen de sorpresa.

A pesar de ello, lo que sí logró el técnico fue renovar las energías a partir de piernas más frescas. Y River volvió a juntar pases y a elaborar jugadas de ataque. Pero Libertad defendió con fiereza cada intento de los de Núñez. Y, con sus limitaciones, también se animó.

Se le iba el partido a River hasta que a falta de diez minutos volvió a buscar por adentro, como al principio del partido. Y se juntaron Colidio, Lanzini y el pibe Mastantuono, quien hizo gala de algo que pueden hacer los futbolistas de su talento. Con un remate suave, deslizó la pelota por el único espacio donde podía meterse, y con la ayuda de un desvío en un jugador de Libertad, el balón terminó en la red. Así, el juvenil redondeó una buena actuación. Había entrado muy bien. En los primeros minutos estuvo cerca de convertir también tras una larga corrida.

Con Libertad jugado, River, con un Lanzini activo, tuvo la chance de sellar el partido. Borja perdió el duelo con Morinigo y Colidio definió mal tras un pase de Mastantuono. Aun así, consiguió un gran triunfo y empezó a curarse.

Maximiliano Benozzi/Clarín-Deportes

RACING EXTENDIÓ EN CHILE SU ANDAR PERFECTO EN LA SUDAMERICANA

Terminó ajustado, con Coquimbo Unido merodeando en el área de Gabriel Arias. Y fue una imagen que poco tuvo que ver con el desarrollo del juego. Racing ganó bien. Otra vez. Fue su séptima victoria consecutiva, tres en la Copa Sudamericana, torneo prioritario para Costas. El puntaje es el ideal. El equipo, cada vez más aplomado, tiene ciertos desniveles. No obstante el balance general es más que aceptable. A pesar de haber quedado eliminado de los cuartos de final de la Copa de la Liga, fronteras afuera desfila.

Lo peor y lo mejor de Racing se vio en los últimos cinco minutos del primer tiempo. Porque ganaba cómodo, dominaba, pero cometió un error no forzado, un gol en contra fuera del manual. Sin embargo, viajó al descanso con la ventaja por ese penal que Adrián Martínez, máximo goleador en celeste y blanco, definió desde los 12 pasos.

Racing golpeó rápido, antes de los diez minutos, como en los últimos cuatro partidos. Ya había asomado Maravilla Martínez con un cabezazo que pasó a centímetros del arco de Diego Sánchez. Hasta que Agustín Almendra mostró su categoría y metió un pase bombeado para Santiago Solari. El arquero salió apurado, perdió el control de la pelota y el atacante puntano, con el arco a su disposición, no falló.

Con el esquema de los últimos tiempos (3-4-3) y flexibilidad de los laterales, Racing mostró su mejor cara. Se hizo cargo de la pelota, la administró con criterio, predominó por adentro y por afuera, pero acumuló demasiados pases y jugó en exceso con su arquero. Su virtud estuvo en la presión. Asfixió en la salida, recuperó rápido y tuvo en Maximiliano Salas a un delantero muy punzante.

Bajo esa coyuntura, fue por el segundo grito en la noche de Coquimbo. Y tuvo tres posibilidades muy claras. Un anticipo y un remate de Almendra que se perdió al ladito del palo derecho de Sánchez; un pase largo de Marco di Cesare que Salas intentó colocar por encima de la cabeza del arquero, que respondió con un manotazo salvador; y otra jugada que armaron Almendra y Agustín García Basso y no fue gol de Salas porque resolvió mal abajo del arco.

El equipo chileno tuvo su mejor versión cuando Luciano Cabral, ex Argentinos, manejó la pelota. Sin embargo, su buena conducción por afuera no alcanzó para generar desequilibrio más allá de un par de envíos aéreos que no llevaron inquietudes para Gabriel Arias.

Nada hacía prever el empate. Pero Racing colapsó. Bruno Zuculini no llegó a alcanzar un pase de Santiago Sosa, García Basso jugó con demasiada potencia para Arias quien cometió un error propio de un amateur: la pelota se le escapó por debajo de la suela.

El resultado estaba fuera de contexto. Pero en el último suspiro de la primera etapa Sebastián Cabrera cometió una torpeza y bajó a Salas en su afán por rechazar. Fue un claro penal que el colombiano Carlos Andrés Betancur cobró sin hesitar. Martínez tomó la pelota y canjeó por el gol. Fue su 16° grito en 18 partidos con la camiseta de Racing. Un canto a la contundencia.

El segundo tiempo resultó más parejo. Entraron Juan Cornejo y Jesús Chandía, Coquimbo se mostró más agresivo y casi logró el empate. Chávez le rompió el arco a Arias, pero el delantero argentino había bajado la pelota con la mano. Betancur, advertido por el VAR, revisó el monitor y anuló el gol.

Fue un susto para Racing que se paró de contragolpe con los ingresos de Johan Carbonero y Baltasar Rodríguez. Sin embargo no lo liquidó. Los dos quedaron mano a mano con Sánchez, pero remataron a su cuerpo.

Coquimbo tuvo dos chances y Arias respondió. Más tarde ingresó Juan Fernando Quintero, pero poco pudo influir en un momento en que el partido pedía fibra. Así y todo terminó celebrando Racing. Y sosteniendo las expectativas que genera un equipo que da para mucho más.

Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

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