
El sueño de Australia sigue adelante en Qatar. Venció 1-0 a Dinamarca y se clasificó como segundo de un grupo D que regaló sorpresas por duplicado en su última jornada. El próximo sábado, a las 16, se medirá con Argentina, que terminó como líder del Grupo C.
El hombre que hizo realidad la épica australiana fue Mathew Leckie. Fue él quien hizo estallar de alegría a millones de corazones en Sidney y alrededores. Lo hizo con un verdadero golazo. Pero antes, su equipo y su gente tuvieron que sufrir.
Dinamarca, que llegó al Mundial como firme candidato a meterse en octavos de final y hasta asomaba como una amenaza para quitarle el primer puesto a unos franceses, golpeados por las lesiones, salió decidido a ganarlo.
Obligado a sumar de a tres, se plantó de entrada en campo rival. El entrenador Kasper Hjulmand armó un esquema con dos extremos y a ello apostó.
En un Mundial en el que el juego por abajo y la secuencia de pases son moneda corriente, Dinamarca decidió saltearse algunos pasos. La fórmula fue: de Schmeichel a los defensores y, de allí, pelotazo directo a los dos extremos, Jesper Lindström y Andreas Skov Olsen. Así encontró la manera de llevar peligro al área rival. Pero se encontró con Mat Ryan.
Dos balones profundos de los defensores a la espalda de Degenek dejaron bien parado a Lindström en el sector izquierdo del ataque. Tras el primero, el mediocampista del Eintracht Frankfurt alemán sacó un centro bajo que Ryan llegó a cortar. En el segundo, un defensor desvió la pelota y el arquero tuvo algo de fortuna para despejar la pelota con dos rebotes en sus pies.
Antes, Olsen, el otro extremo, había sacudido al arquero con un remate desde la derecha, tras un buen pase de Eriksen, lo único de él en la primera mitad.
Sin otros argumentos, el juego danés se transformó en monótono y sin efecto. Australia se plantó bien en el centro del campo, con Aaron Mooy como estandarte, y cuando Dinamarca intentó pasar por esa zona, rompió con todo lo que se acercaba. Y así se fue apagando el sueño danés.
En el complemento, Australia dio el golpe cuando tenía que hacerlo. A los 15, Leckie salió corriendo desde su campo, quedó habilitado tras un pelotazo largo y al llegar al área sacó un par de amagues frente a Joakim Maehle al estilo Kun Agüero para definir con sutileza al segundo palo de Schmeichel. Un verdadero golazo del volante del Melbourne City.
El tanto se dio justo unos minutos después de que Túnez le hiciera el 1-0 a Francia, resultado que obligaba a Australia a ganar para meterse en octavos. Por eso, la conquista de Leckie llegó cuando más lo necesitaba. Dinamarca no pudo reponerse del golpe. El DT Hjulmand puso a todos los delanteros que tenía a mano, pero se dejó las ideas en el vestuario. Y así se esfumaron las chances de clasificar.
Australia sufrió un poco al final, porque Schmeichel fue a cabecear un córner de Eriksen y porque el margen entre el festejo y la frustración era muy pequeño, de apenas un gol. Pero el desahogo llegó.
Finalmente, Australia, que fue el último equipo en clasificar al Mundial a través del repechaje (eliminó por penales a Perú), se metió por segunda vez en su historia en los octavos de final. La otra fue en Alemania 2006, gracias a la generación dorada liderada por Mark Viduka, Harry Kewell y Tim Cahill.
En aquel torneo le tocó jugar en esa instancia contra la Italia de Gianluiggi Bufón, Andrea Pirlo y Alessandro del Piero. El partido fue cerradísimo y se desniveló recién a favor de los europeos sobre el final con un gol de penal convertido por Francesco Totti. Vale recordar que Italia terminaría ganando la Copa al vencer a la Francia de Zinedine Zidane en definición por penales.
Ezequiel San Martín/Clarín-Deportes
FRANCIA PUSO SUPLENTES Y CAYÓ CON TÚNEZ
El margen del campeón del mundo es quizá uno de los datos más fuertes de esta primera fase del Mundial de Qatar. Francia es el defensor del título, sufrió las lesiones de varias figuras y, de hecho, prescindió de reemplazar en la lista al último golpeado, ni más ni menos que Karim Benzema. Así y todo, pudo encarar la tercera fecha frente a Túnez con la clasificación asegurada y con solo dos de los titulares que habían jugado en el 2- 1 contra Dinamarca: repitieron Raphael Varane y Aurelien Tchouameni. Más claro quedó cuando Didier Deschamps mandó al campo a Kylian Mbappé y Antoine Griezmann, que jugaron unos minutos y le tiraron el arco abajo a Túnez. Incluso llegaron al empate, anulado por el VAR tras una posición adelantada del punta del Atlético de Madrid, ya en tiempo de descuento.
Y hay más: el Francia top (no el blue) jugó el sábado pasado con los daneses y recién volverá a ver acción el próximo domingo, al mediodía, en su cruce de octavos de final contra Polonia. Más de una semana entera de descanso para la formación estelar, más allá del puñado de minutos que algunos tuvieron en la derrota con los africanos. Dembelé, Rabiot y Saliba fueron los otros reemplazos. Los últimos 20 minutos de los franceses fueron a puro ataque, con el equipo plantado en campo tunecino y varias chances de gol. Mbappé, que podría haber entrado a correr un poco y a buscar algunas asociaciones, se enchufó de arranque y se mostró incluso mejor cuando tuvo al lado a Griezmann.
¿Y qué había pasado hasta ese momento? Había pasado Wahbi Khazri, el talentoso 10 africano, figura del Montpellier francés. Un enganche de los de antes, con paso cortito y constante, siempre bien ubicado. Todas
las jugadas llevaron su sello, en especial durante el primer tiempo, cuando Túnez presionó a un mediocampo francés lento, desordenado, y la formación tunecina fue directa por su carril derecho.
El 10 manejaba todo, tiempos, pelota y posicionamiento de su equipo. Recién a los 24 hubo una salida rápida de los franceses, con una contra que Coman no pudo liquidar de zurda. Pero a los 29, hubo otra de Túnez, también del pie derecho y del cerebro de Khazri, para un tibio cabezazo de Slimane. Y una más a los 34: zurdazo del crack tunecino, rebote de un dubitativo Mandanda y córner.
Para el segundo tiempo, todo seguía igual. Túnez allá, arriba, presionando, buscando ese tanto que, con el empate de australianos y daneses, le daba el pase a octavos. Y el gol llegó, a los 12, con un jugadón de Khazri. No podía ser otro. Apilada por el centro, superado el medio francés, quebrada la defensa, el creador africano llegó a ponerse cara a cara con el arquero francés y lo descolocó con un toque suave, cruzado, de zurda. Golazo.
Como en una película, como en esas escenas finales, Khazri pidió el cambio y salió. Había hecho todo. Se iba con su Túñez ganando y pasando de fase. Histórico. Claro, no dependía de sí mismo. Y en el otro cruce, Australia no tardaba mucho en superar a Dinamarca y ahí las cuentas no cerraban. De yapa, el campeón del mundo puso a sus estrellas. A partir de allí todo cambió. Se jugó en 30 metros, todos del lado del campo tunecino. No fue empate por el VAR, pero el trabajo estaba hecho. Francia no necesitaba de este último partido.
Gastón Leturia/Clarín-Deportes
MÉXICO QUEDÓ AFUERA POR DIFERENCIA DE GOL
México, dirigido por el argentino Gerardo Martino, venció a Arabia Saudita por 2 a 1 por el Grupo C de la Copa del Mundo de Qatar, pero quedó eliminado al quedar debajo de Polonia por diferencia de goles, que jugará los octavos de final frente a Francia, que se adjudicó la Zona D.
El encuentro se jugó en el estadio de Lusail, a la misma hora del otro cruce del Grupo C entre la Argentina y Polonia, con el arbitraje del inglés Michael Oliver y los tantos México fueron anotados por César Montes y Luis Chávez, de tiro libre; descontó Salem Al Dawsari, todos en la parte final.
Polonia clasificó porque finalizó con 4 puntos y cero de diferencia de goles (2 a favor y 2 en contra); mientras que México también concluyó con 4 unidades, pero con menos 1 de diferencia (2 tantos anotados contra tres recibidos
La parte final comenzó con las mismas características que la primera y México se llevó por delante a Arabia y rápidamente obtuvo su premio, a los 2 minutos cuando se puso en ventaja. Luis Chávez, figura del partido, ejecutó un córner desde el sector izquierdo, César Montes la desvió en el primer palo y Henry Martín la empujó a la red, debajo de la línea de gol. A los 7 minutos, México estiró las ventajas con un golazo de tiro libre de Luis Chávez, quien clavó el balón en el ángulo izquierdo de Mohammed Al Owais, desde 35 metros.
Sobre el final, en el quinto minuto de descuento, Salem Al Dawsari, en una jugada aislada y de contra, anotó el descuento y dejó a México sin nada.
Página 12/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón