
Horacio Zeballos tomó su teléfono en horas de la mañana de este lunes en los Estados Unidos y, a través de su cuenta oficial de Instagram, se ocupó de repostear las publicaciones de perfiles informativos que destacaron su más reciente logro: con la actualización semanal del ranking de la ATP volvió a aparecer en la cima del listado de doblistas de todo el mundo.
El marplatense, que celebrará sus 41 años el próximo 27 de abril, lo observó este lunes, pero ya se había asegurado el logro después del triunfo del pasado jueves en los cuartos de final del Masters 1000 de Miami, junto con su compañero Marcel Granollers, ante el monegasco Hugo Nys (19°) y al francés Edouard Roger Vasselin (20°), una victoria que le garantizó regresar a la cúspide por primera vez desde noviembre de 2024.
“La verdad es que fue más natural que la otra vez, sí, pero no deja de ser una alegría inmensa para mí y para mi carrera”, expresó, sin embargo, un emocionado Zeballos en diálogo con Página/12. Y profundizó: “Obviamente me siento muy contento, estoy demasiado feliz por lo que estoy viviendo en este momento. Sigue pasando el tiempo, siguen pasando los años, y nosotros nos seguimos sintiendo muy competitivos y creemos que podemos seguir buscando grandes logros”.
El hombre formado en el Edison Lawn Tenis de Mar del Plata escaló por tercera vez en lo más alto del listado profesional por duplas -tuvo dos ciclos en 2024-, pero en esta ocasión lo hizo en un terreno que hasta ahora no había habitado: es el mejor del mundo en la especialidad y, a su lado, no aparece el nombre de Granollers, que es el número dos.
¿Por qué es el número uno en solitario? La diferencia es ínfima pero representativa. Se trata de una victoria en julio del año pasado en el Masters 1000 de Toronto, en Canadá, en conjunto con el estadounidense Austin Krajicek: aquel triunfo en la primera ronda ante los australianos Alex De Miñaur y Matthew Ebden explica los escasos 90 puntos de diferencia respecto de Granollers, que no jugó aquel torneo.
“Yo no diría que este logro es en solitario, en realidad me parece injusto. Puede ser que lo marque el ranking, pero yo no lo siento así, porque con Marcel somos un gran equipo. Nos llevamos muy bien dentro y fuera de la cancha. Que él no haya podido jugar algún que otro torneo el año pasado no significa que no sea también el número uno. Además ponete a pensar: es un partido, un partidito. Por eso realmente yo siento que estos objetivos los conseguimos juntos. Gracias a él soy mejor jugador, me convertí en un gran doblista, y aporté para que él también lo sea. Esto es parte de los dos, de los dos, más allá del equipo y de las familias que tenemos que nos ayudan muchísimo”, justificó su postura el zurdo, que comparte pareja desde 2019 con el español, con quien ganó los mejores torneos de su vida, incluidos dos Grand Slams: Roland Garros y el US Open en 2025.
Ganador de 27 torneos de ATP en dobles, Zeballos sigue con la mentalidad firme y no piensa más allá: desde hace algunos años sostiene que, mientras se mantenga en este nivel y pueda disfrutar de la competencia, no se pondrá ningún tipo de plazo ni pensará en la edad. Así volvió a remarcarlo: “Lo que buscamos día a día nosotros es tratar de controlar lo que podemos controlar: buscamos qué podemos mejorar, en qué cosas trabajar, y eso nos va a ayudar a tener resultados. Esos son nuestros objetivos a corto plazo; nos enfocamos mucho en lo que podemos hacer en cada entrenamiento y después poder trasladarlo a la competencia. Nos sirve para sacarnos un poco de presión en cuanto a los números, que no los podemos manejar, y para enfocarnos en cosas más realistas”.
La filosofía que ensaya en su vida deportiva está enlazada con el presente. En su mente se trata de buscar, de manera permanente, la renovación de los horizontes. “Siempre hay ilusión, siempre hay que luchar por algo. Hay que quedarse con la tranquilidad de que uno dio el máximo para tratar de lograrlo. Las próximas metas son las mismas: dentro de la cancha intentar ser mejor jugador. Cada torneo que uno juega hay que ir a ganarlo. Después, si no sale, uno tiene que estar tranquilo de que hizo todo lo que estaba al alcance”.
Con casi 39 años, Novak Djokovic, el más grande de la historia, ya reveló algunos meses atrás que lo único que lo motiva es estar en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028. En el caso de Zeballos representaría un objetivo especial: dos años atrás, cuando también era el mejor doblista del mundo, se perdió la cita en París 2024 por una inexplicable decisión del ex capitán argentino Guillermo Coria. Pero el zurdo, que ya volvió al equipo de la Copa Davis bajo la capitanía de Javier Frana, sólo responde a su doctrina del aquí y ahora: “Realmente falta muchísimo para 2028. Hay muchísimas cosas para tener en cuenta, no me quiero poner esa ilusión tan para adelante. Quiero vivir el día a día, el mes a mes, y disfrutar la competencia. Tener la cabeza en lo que me gusta entrar a la cancha todos los días para los entrenamientos. Disfruto mucho de las pequeñas cosas: no quiero dejarlas pasar. Si me enfoco demasiado al futuro voy a dejar de vivir este presente tan lindo que me toca vivir”.
Pablo Amalfitano/Página 12-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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