
Tradicionalmente los lunes en Bebop Club, el activo reducto jazzero ubicado en Uriarte 1658, son de la big band de la casa. La gestiona y dirige Mariano Loiácono y cuenta entre sus filas con músicos del calibre de los saxofonistas Gustavo Musso y Sebastián Loiácono, el pianista Pablo Raposo, el guitarrista Ramiro Penovi y el mismo director en trompeta, entre otros músicos destacados del circuito local. Este lunes, y por la importancia del evento también el martes, la Bebop Big Band recibirá a un invitado excepcional: el baterista estadounidense Ulysses Owens Jr.
Para los cuatro conciertos previstos –cada día en doble función a las 20 y 22.30– Owens Jr llegará con un repertorio original, en el que además de presentar lo conocido anticipará algo de lo que está a punto de grabar con su propia big band. “En buenos Aires vamos a tocar algunos temas de mi álbum Soul Conversations, que salió ya hace unos años”, asegura el baterista en la entrevista concedida a Página/12.
Soul Conversations, publicado en 2021, es el último disco de Owens con su big band, antes del éxitoso A New Beat, el último de sus diez trabajos en primera persona, elaborado junto con Generation Y, otro de sus proyectos, una especie de banda escuela, integrada jóvenes talentos. “También voy a presentar material nuevo, la música para mi big band en la que estoy trabajando para un nuevo álbum”, agrega Owens Jr.
Nacido en Jacksonville (Florida) en 1982, además de uno de los bateristas más interesantes en el panorama del jazz norteamericano, Owens Jr, egresado de la Juilliard de New York en 2006, es compositor, productor y educador. Trabajó junto a figuras como Wynton Marsalis, Kurt Elling, Christian McBride y Joey Alexander, además de liderar sus propios proyectos y grabaciones.
Si con su banda Generation Y Owens Jr. describe la parábola de las evoluciones del jazz de estos tiempos, con su big band, en tanto, se remite a la gran tradición del sonido amplio y elástico de músicos como Duke Ellington, Count Basie o Stan Kenton.
“Me encanta tocar con un ensamble grande, especialmente una big band. Me recuerda a mi infancia, creciendo con el góspel en la iglesia y después tocando con bandas bailables. Disfruto de la oportunidad de acompañar sonoridades potentes, porque me da mucho material para tocar de distintas maneras, de dialogar con todas las variables sonoras que ofrece una formación numerosa. Ser el baterista en ese contexto me resulta simplemente muy divertido”, asegura Owens Jr.
– En Buenos Aires vas a tocar con músicos argentinos. ¿Crees que estos intercambios pueden producir aportes interesantes al jazz?
–Siempre me ha encantado viajar por el mundo y tocar con músicos de diferentes nacionalidades. Ese es realmente el poder del jazz. Incluso en mi propia big band y en Generation Y tenemos representadas unas 13 nacionalidades diferentes. No he tocado mucho con músicos argentinos, todavía, así que tengo mucha curiosidad por escuchar cómo se refleja ese trasfondo en su enfoque del jazz. Eso me entusiasma mucho.
Lenguaje y estilo
– En las últimas décadas, la batería ha desarrollado un lenguaje propio muy sofisticado, en gran parte gracias a músicos como vos. ¿Cómo fuiste desarrollando tu propio estilo?
– En realidad no creo que sea así. Hay que mirar a músicos como Frankie Dunlop, Max Roach, Baby Dodds, Sid Catlett, Mickey Roker. Max Roach, por ejemplo, fue uno de los músicos más complejos que jamás haya tocado la batería. Es cierto que mi estilo está muy influenciado por esos maestros, así como por músicos más actuales como Lewis Nash, Willie Jones III y Kenny Washington. Por eso no creo que mi forma de tocar se trate de sofisticación en sí misma; surge de intentar modelarme según los maestros, como Sonny Payne y Papa Jo Jones.
Un buscador en el tiempo
No obstante su modestia, a partir de A New Beat, un disco junto a su grupo Generation Y celebrado por la crítica como uno de los mejores de 2024, con su manera de dividir y multiplicar el tiempo a partir de los colores sonoros que salen de su batería Owens Jr marcó una franca perspectiva innovadora en el jazz, sin romper con la tradición del Bop y el Soul.
Se trata de una perspectiva que profundiza en el más reciente Around the World with U. “Es cierto, siento que A New Beat es el disco que realmente me posicionó como líder de una banda y eso representa mucho para mí. La consideración que tuvo abrió una puerta totalmente nueva en mi carrera y me ubicó en un lugar diferente. Realmente ayudó a presentar Generation Y al mundo y sobre todo mostrarnos que muchos estaban listos para comprender nuestra propuesta.
– ¿Cómo te ayudaron a definir tu estilo los encuentros con Wynton Marsalis, Kurt Elling, Christian McBride y Joey Alexander?
– Wynton me dio visión; me ayudó a entender lo que significa abordar esta música con seriedad e intención. Kurt me enseñó cómo ser un gran músico y un gran ser humano al mismo tiempo, y también cómo pensar estratégicamente en la carrera de uno. Christian me demostró que podés ser y hacer lo que quieras, incluso siendo un músico de la sección rítmica. Que como baterista, podés tener una carrera amplia y significativa. Y con Joey Alexander, mi rol fue más de apoyo, pero él me reconectó con el asombro juvenil por la música, ya que era muy joven cuando tocamos juntos.
– El jazz actual ha tomado diferentes rumbos. ¿Cuál es tu definición del jazz hoy en día?
– No creo mucho en eso de que el jazz tomó rumbos diferentes. Si mirás su historia, siempre pasó por ciclos: fue popular, luego fue más de nicho y más tarde volvió a evolucionar. Desde el bebop en los ‘40, pasando por Miles Davis en los ‘60, hasta la fusión en los ‘70, el jazz siempre ha estado cambiando su identidad. Hoy, que vivimos acechados por cosas como la Inteligencia Artificial, creo que hay incluso más espacio para la singularidad, porque la improvisación y la espontaneidad no se pueden replicar artificialmente. Esa humanidad que necesita el jazz asegura sus ciclos de evolución y constante redefinición.
Santiago Giordano/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón