Tras la Olimpíada de Uzbekistán, Faustino Oro lidera el ranking argentino de ajedrez

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“Fausti, queremos que seas nuestro primer tablero en la Olimpíada. Nos parece la mejor decisión para el equipo, para vos y para tu carrera. Creemos que lo vas a hacer bien. Lo peor sería que pierdas algunas partidas y no va a pasar nada. Siempre te vamos a apoyar. Pensalo, hablá con tu mamá, llamá a tu papá y en 20 minutos nos juntamos todos. Elijas lo que elijas, estará bien”. Tomás Sosa, capitán del equipo argentino, salió de la habitación en el hotel de Samarcanda, en la lejana Uzbekistán, y cruzó los dedos. Faustino Oro habló de sus ganas y de sus temores ante semejante desafío con mamá Romina, quien estaba junto a él, y con papá Alejandro, quien se quedó en España. Se hicieron las 17 del martes 15 de septiembre y llegó la reunión junto a los grandes maestros Diego Flores, Sandro Mareco, Fernando Peralta y Federico Pérez Ponsa.

-¿Y, Fausti? ¿Te animás a ser el primer tablero?

-Sí, me animo.

Sosa y Flores comenzaron a festejar. Todos aplaudieron. La decisión fue consensuada. Por más que tuviera menos ELO, Fausti era el mejor preparado en teoría de aperturas, el más activo en torneos, el más acostumbrado a enfrentar a la elite mundial cara a cara u online y un genio en frasco chico.

El resto es historia. El pibe fue el único de los argentinos que disputó las 11 partidas de la Olimpíada y sumó 7 puntos, gracias a 4 victorias, 6 empates y una sola derrota ante el prodigio turco Yagiz Erdogmus, de 15 años y 17° del mundo.

La consecuencia más impactante de la actuación de Fausti fue que desde hoy es el número 1 del ajedrez argentino, con 2.560 puntos. Está a 13 días de cumplir 13 años. Se agotan los adjetivos para calificar a esta bestia del tablero. Un genio que repite sus sueños: “Quiero ser campeón mundial. Y si no se da, ser el número uno del ranking”.

¿Quiénes mejores que sus compañeros y colegas grandes maestros para evaluar el crecimiento de Faustino, pensando en un futuro inconmensurable? “Fue la estrella, no sólo porque jugó mejor sino porque todo lo que conlleva haber sido el primer tablero con 12 años. Nos parecía una oportunidad buenísima, porque está mejor preparado en aperturas, en plena actividad y con el mayor roce internacional contra rivales de más de 2.500 puntos de ELO”, le comenta Sosa a este periodista.

Peralta coincide: “Se habló con mucho cuidado con él porque era importante que se sintiera cómodo, aceptó el desafío y lo hizo estupendamente”. Y Mareco se suma: “Fue el primer tablero porque venía compitiendo más en torneos fuertes y estaba más activo que el resto del equipo”.

Flores, ocho veces campeón argentino, vio el crecimiento de Fausti de cerca. “Fue una experiencia alucinante haber compartido la Olimpíada con él en un tablero muy difícil para Argentina, porque siempre hay un tipo muy duro del otro lado y a veces amortiguar la derrota es difícil. Él lo hizo de forma increíble. No se achica contra nadie”, lo describe con emoción. Y agrega un detalle no menor desde el lado de la estrategia y la psicología: “Para el que está del otro del tablero, es incómodo tener a Fausti enfrente, porque sabés que si te gana salís en todos lados, je”.

Ellos veían venir su crecimiento y preveían que llegaría a ser el número 1 del ajedrez argentino.

“Es especial e histórico. A Fausti lo veo súper talentoso y con mucha habilidad para aprender y entender las cosas más rápido. Y en los ritmos blitz tiene mucha reacción, consigue encontrar ideas y disfruta el juego”, lo define Mareco.

“Faustino está en un nivel excepcional y va por metas más grandes que ser el número 1 de Argentina. Que lo sea a los 12 años naturalmente es muy excepcional. Es un caso único en la historia. Tenemos muchísima suerte de que nos represente”, agrega Peralta.

Sosa lo entrenó hace unos años y sigue estando cerca suyo. Se regodea hablando de él. “Fausti está formando su carácter, su personalidad. Cuando se divierte es cuando mejor le va. Más allá del talento, es un chico muy dedicado para su edad, con una disciplina extraordinaria. Le encanta jugar y competir. No le gusta perder a nada”, avisa. Y Flores lo secunda: “Fausti nació para hacer historia. Es una luz. Tenemos primer tablero para rato”.

¿Hasta dónde llegará? “Será nuestra bandera por las próximas décadas”, avisa Peralta. “Se lo ve lejos de su techo. Va a progresar mucho más. Quiere ser campeón del mundo y tiene todas las condiciones para serlo”, opina Sosa. Y cierra Flores: “Que sea el número 1 de Argentina es un techo muy bajo para él. Lo suyo no es Argentina ni Sudamérica sino el mundo”.

El futuro ya llegó. Sean bienvenidos todos a la Faustineta.

Hernán Sartori/Clarín-Deportes

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