
Como todos los años, por noviembre Thierry Frémaux, director del Festival de Cannes desde hace 25 años y actual director del Instituto Lumière de Lyon, viene a Buenos Aires a presentar la Semana de Cine del Festival de Cannes, una selección de películas que él mismo realiza. Pero esta vez también recibió una distinción -fue nombrado huésped de honor de la Ciudad de Buenos Aires, en el Teatro Colón-, dio una clase magistral sobre preservación del cine argentino en el Teatro Alvear y hasta presentó un documental (Lumière, la aventura continúa) que él mismo dirigió.
-¿Te ha pasado que en otras capitales del mundo te otorguen este reconocimiento?
-No, no. Y que me lo den en Buenos Aires es importante. Este es un momento frágil para el cine, y para mí, apasionante. Sí, porque no sabemos cómo será el futuro del cine, pero el cine siempre tuvo su propio anuncio de muerte, y nunca murió. No murió, no va a morir, pero hay que trabajar para tenerlo sobreviviendo.
Frémaux aprovecha estos días en Buenos Aires “para hablar con los periodistas de acá, encontrarme con directores de cine, es una manera de hacer el análisis del año pasado, y del estado de lo que es el cine. Yo no entiendo mi trabajo quedándome en París esperando que me lleguen las películas para el Festival. Es importante ir a ver el estado del cine con los directores, los artistas, los críticos, y en las salas ver el ambiente. Estuve en Congo, en Kinshasa, hace un mes, y fue también una experiencia muy importante. Porque tienen una comunidad de profesionales, pero en una ciudad de 16 millones de personas, solo dos salas de cine”.
-Es importante que haya salas.
-Sí, les dije que no solo hay que trabajar por una producción nacional, sino también por una educación nacional de una nueva generación de espectadores en las salas de cine. Porque ser un espectador de cine y ser un espectador de televisión no es lo mismo. Y las obras son diferentes en la pantalla grande y en una computadora.
-¿Pero te distinguieron en alguna otra ciudad?
-No, y es una distinción muy importante porque amo este país. Vine cuando era joven: la primera vez tenía 23 años. Este país y esta ciudad son de cultura. Digo de cultura tradicional: literatura, pintura, música. Desde la pandemia, lo que me interesa es lo que se dice sobre la muerte del cine.
En 2020, todas las salas del mundo estaban cerradas por primera vez en la historia. A la prensa le gusta hablar de la muerte del cine, pero nunca de la muerte de la música o la literatura o la pintura. No se puede imaginar vivir sin esas disciplinas, y yo no puedo imaginar vivir sin el cine en las salas. Estamos en el año del 130° aniversario del cine, y el cine es Lumière. La victoria de Lumière sobre Thomas Edison no es solamente la técnica: es las salas, la idea filosófica del cine como una práctica social, colectiva.
-Tu película busca recuperar, y alertar, sobre esto mismo. ¿En qué elegiste centrarte?
-Primero, sobre el arte del cine, para decir que el lugar de Lumière en la historia está llena de confusión. En su momento fue un inventor, y no fue totalmente un autor. Su cine es la simplicidad, la sinceridad y la inocencia, que son tres calidades muy fuertes para un joven que quiere hacer cine hoy.
-Diste una clase magistral que titulaste La nueva cinefilia y la importancia de la restauración del acervo audiovisual argentino. Pero ¿hay un trabajo en concreto?
-Aquí en la Argentina, quienes tienen los derechos de películas clásicas, como Luis Alberto Scalella, empiezan un trabajo de restauración muy importante. En Cannes hemos tenido Más allá del olvido, de Hugo del Carril, que es una película impresionante, y que muestra que en los años ‘50 el cine argentino estaba al mismo nivel que el francés, el italiano, el norteamericano. Y seguro que ahora, por la historia de este país, tener los documentales de Pino Solanas restaurados es también importante. La Argentina es un gran país de cine, pero si no hay memoria, si no hay concretamente material, solamente vos, yo y los viejos lo recordaremos, y un día va a desaparecer la memoria. Así que hay que restaurar, hay que mostrar esas películas.
-Cuando empezaste a venir a la Argentina, venías a conocer el cine argentino, ibas al microcine del INCAA, veías películas… ¿Cómo es ahora? ¿Cómo te llegan los filmes? Has dicho que no ves las películas en una computadora.
-Sí, para mí está prohibido ver una película en una computadora. Y especialmente en los trenes. Porque de Lyon a París, yo estoy siempre viajando. Y lo tengo prohibido. Es por el respeto de una obra, del trabajo de un director y de todo un equipo. El respeto, para mí, es ver la película sobre una pantalla grande, en la oficina, o cada fin de semana, o cada noche. En el momento fuerte de la selección, que es entre enero y abril, en casa tengo una televisión enorme. Y me siento yo solo, sin mi mujer, sin nadie; es trabajo. “Bueno, esta noche tengo tres largometrajes que ver”. Y eso es la magia del proceso de selección.
-Antes de hablar de la selección que hiciste para la Semana en el Gaumont, ¿pensás batir tu récord de cantidad de películas que van a estar en el Oscar este año?
-Tengo que decir dos cosas sobre los Oscar. Primero, que no me importan. Cannes es en mayo, y el Oscar es en marzo del año siguiente. Lo segundo es que estoy muy orgulloso de ver cómo la Academia pone atención a nuestras elecciones. Es la prueba de que tenemos buen gusto. Pero también que hacemos todos juntos un trabajo. Porque no son los Oscar solamente, pasa con los César franceses, o el BAFTA. Antes era solo con el cine norteamericano. Las películas de los Coen, de Tarantino, de Clint Eastwood, de Scorsese, que estuvieron primero en Cannes, ganaron después en los Oscar. Pero ahora El artista, que era una película francesa, ganó el Oscar. Y después Parásitos…
-Y Anora.
-Anora es una película norteamericana, pero era totalmente desconocida, y Cannes ayudó mucho a su fama. Y por supuesto que me interesa también cómo la Academia se abre al cine mundial. Porque el cine es un lenguaje universal. Y seguro que este año las películas de Cannes, de Panahi, de Kleber, de Trier y de Óliver Laxe son un éxito grande en todas partes. Son películas favoritas del mundo entero.
-Es cine de autor.
-Cannes ayuda al cine de autor y también es la causa del éxito de este tipo de películas. Y este tipo de cine de autor mundial anda bien. Así que no tenemos ningún problema con este tipo de cine. Tenemos un problema con el cine comercial, con el cine que atrae al gran público, especialmente con el cine americano. Lo necesitamos de nuevo. Ahora tenemos que cuidar el cine comercial.
-Por eso invitás a Tom Cruise al Festival de Cannes.
-Mi tradición durante los 25 años que llevo en Cannes es siempre decir que no cine de tal o cual otro tipo. Hay cine a secas. Y yo prefiero una gran película comercial a una mala película de autor. Seguro que teníamos la misión de cuidar el cine de autor, pero ya está. Y no era suficiente tener la nueva Misión: Imposible. Yo hice un homenaje, una clase magistral con Christopher McQuarrie, un gran director de tanques de taquilla. ¿Cómo se hace un blockbuster? Yo quería que él hablara, y saber mucho más.
-¿Habrá mas homenajes así?
-Ahora estoy preparando en Lyon una retrospectiva de las películas de Bruce Willis. La lista de películas de cine de autor que hizo es impresionante. Porque los actores van a hacer series, van a hacer películas de plataformas, películas de cine. ¿Quiénes son los nuevos Tom Cruise, Stallone, Bruce Willis, Harrison Ford, Michael Douglas? Para hablar del cine norteamericano. Pero ¿quiénes son los nuevos Jean-Paul Belmondo, Catherine Deneuve, Alain Delon? El cine cambia, no es como antes, pero para mí es muy interesante hablar de eso.
-¿Qué buscás cuando hacés la selección de esta Semana para el público argentino?
-El público de esta Semana es tan fiel que cuando hace dos años el INCAA cortó totalmente el financiamiento de la Semana, decidimos hacerla nosotros, porque yo quería ser fiel a este público fiel, y también es para mí un orgullo traer estas películas que luego van a estrenarse comercialmente.
-¿Cómo las elegiste?
-Me encantaría traer más, pero son 70 películas. Es una manera de decirles a los argentinos “este el fin de mi viaje con las películas de 2025, la última vez que voy a hablar de esto, y cuando regreso a Francia, ya empiezo con la edición 2026”.
Pablo O. Scholz/Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón