
No hay rincón en el interior del país en donde no se bregue por el regreso del Argentino de Uniones. Está claro que el Super Rugby Americas no es lo mismo. Está claro que faltan, por lo menos, dos grandes como Rosario y Cuyo. Pero dentro de esta coyuntura, en la que el profesionalismo ha adquirido un papel central en la toma de decisiones, no deja de ser un buen augurio.
Durante la presentación de la franquicia, el martes en Tucumán Lawn Tennis, explicaron que la intención era nombrarlo Naranjas XV, pero que debieron buscar un nombre más abarcativo que comprenda no sólo a Tucumán sino también a Salta y Santiago del Estero y se inclinaron por Tarucas, aunque conservaron el color tradicional en la camiseta. La taruca es una especie de ciervo característico del noroeste argentino, no muy distinta al springbok sudafricano. Cabe esperar también mucho scrum y mucho maul de este equipo, según marca la tradición.
La presencia de tres equipos con una pesada impronta local como Pampas en el corazón de San Isidro, Dogos XV en Córdoba y Tarucas en Tucumán le da otra tónica al Super Rugby Américas. Se parece más ahora a una especie de Argentino reforzado, con dos naciones pujantes como Uruguay y Chile y otras emergentes como Brasil y Paraguay. Los beneficios son múltiples.
A nivel sudamericano, permite afianzar el desarrollo de estos últimos, que han mostrado un progreso notable en los últimos cuatro años. A nivel nacional, amplía la base de jugadores de desarrollo con potencial para jugar en el seleccionado y les da una alternativa, cuanto más no sea parcial, a quienes aspiran a dedicarse al rugby de manera profesional.
Del otro lado, entraña un riesgo en la medida en que la mirada se sigue centrando en el rugby profesional o semiprofesional y se deje de lado el desarrollo de los clubes, que en definitiva son los verdaderos formadores de los futuros Pumas y la razón de ser de todo el rugby argentino.
A modo de ejemplo, hoy el seleccionado argentino goza de los servicios de Franco Molina, un jugador que paseó por cuatro equipos del SRA, que creció hasta ganarse la convocatoria al seleccionado y hoy es parte fundamental en el armado de Felipe Contepomi. No habría llegado sin ese recorrido. Al mismo tiempo, no debe olvidarse que antes estuvo 15 años formándose en el Jockey de Córdoba.
No hay confirmaciones pero se especula que Álvaro Galindo, de exitoso paso por los Pumitas, será el entrenador. Tucumán Lawn Tennis fue el escenario elegido para albergar al equipo y será reacondicionado especialmente. En la presentación estuvo Nicolás Sánchez y enseguida aparecieron especulaciones sobre su posible participación. El fervor del público está garantizado.
En definitiva, lo más auspicioso de la creación de Tarucas es el renacimiento de las rivalidades que durante tantos años se retroalimentaron en el Argentino. Pampas y Dogos XV, en sólo dos años, no tardó en convertirse en un clásico. El equipo cordobés, con una fuerte identificación local que se tradujo en la forma de jugar, en el color de la camiseta, en el marco que rodeó cada partido en Tala, le dio otro color al SRA y no tardó en ser exitoso. Tener una franquicia en un reducto donde el rugby se vive con tanta pasión debería profundizar este fenómeno. Lejos de ser un Argentino de Uniones, el Super Rugby Americas empieza a adquirir un sabor que se le parece.
MG Radio 24 Villa Pueyrredón