River su subió a la punta. Tercera victoria consecutiva de Boca

River su subió a la punta. Tercera victoria consecutiva de Boca

Después de ganarle 2-0 a San Martín de San JuanRiver está puntero en su zona. También volvió a la cima de la tabla anual. Es el equipo más goleador entre los 30 que disputan la LPF, también uno de los menos goleados. Perdió solo dos veces en lo que va de 2025, un récord histórico a esta altura de la competencia. Se mantiene en carrera en Copa Libertadores, también en Copa Argentina. Los números de River son muy buenos, pero también parecen conducir al equipo de Marcelo Gallardo a un embudo, que tiene su parte más angosta en septiembre en los cuartos de final de la CL ante el Palmeiras. Y es que en la cancha el CARP sigue cinco puntos, como diagnosticó su entrenador hace unas horas. Tal vez incluso menos.

Esta vez a River le alcanzó con jugar discreto para superar a un rival que llegó al Monumental último en todas las clasificaciones por las que hoy estaría descendiendo. En cuatro minutos, una ráfaga de Zonda, volteó a los sanjuaninos, que le hicieron frente con vergüenza, con sus armas, e incomodaron una tarde noche lluviosa en la que para los hinchas de River no quedarán muchas más cosas positivas que el triunfo. Tal vez una sola: Maximiliano Salas. El 7, mucho menos su homónimo chileno que un Mencho Medina Bello posmoderno, es un delantero autogestivo. Se destaca aún más en un River que pocas veces conecta líneas y que frente a los dirigidos por el Pipi Romagnoli directamente no encadenó dos o tres pases seguidos durante buena parte del juego. En esa aridez, un tractor lleno de fuerza pero sobre todo de optimismo como MS se revela como una especie de rey del fútbol por contraste: quedó en evidencia en los dos goles del CARP, primero con una participación clave para destrabar la jugada que definió Lencina y luego para llevarse puesto como un toro a Rodrigo Cáseres y clavarla abajo contra un palo y sacudir de gotas la red que defendía Matías Borgogno.

Antes y después de Salas, River volvió a nadar en un tedio espeso como dulce de leche repostero. Quintero no gravitó bajando a jugar casi de cinco bis para poner pelotas flotadas, Lencina aportó mucha más dinámica y gol que precisión en el circuito, Subiabre se arrinconó más de lo que debe por la izquierda, Castaño empezó más suelto con Portillo de complemento y se fue pinchando y el ex Talleres cumplió más en la disputa de barro que en la distribución y la salida rápida desde el medio. Es poco para River, aún para un River que mixeó titulares y relevos. Fabricio Bustos, criterioso para escalar y fuerte en la marca, sí cumplió por su lateral (su pelea por el puesto con Montiel es la más pareja en términos de nivel en el plantel actual) y Casco aportó prestancia aún en la curva descendente de su carrera. Así y todo River sufrió. Sufrió a espaldas de MQ y Paulo Díaz y no pudo controlar casi nunca el trámite de un partido que se presentaba ideal para hacerlo. No es difícil imaginar que las cuatro o cinco situaciones clarísimas que generó y desperdició San Martín son goles de Palmeiras. Si River quiere pelearle de igual a igual a un cuco como el Verdao tendrá que hacer un lavado de cabeza. Los números le dan, pero el juego le advierte un pronóstico reservado

Ariel Cristófalo/ole.com.ar

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De tener que explicar los 12 partidos sin ganar a ganar sin tener mucho que explicar. Sin dudas, el momentum de Boca pegó una vuelta de campana para dejar el Lado Oscuro de una vez, y ahora que todo va en onda positiva parece que se tratara de otro equipo, pero no. Ni tan desastre entonces ni tan genial ahora, al menos estas circunstancias ofrecen un panorama totalmente diferente, aunque sigan habiendo muchas cosas pendientes, asuntos por mejorar, tarea para el hogar. Lo que importa es que la curva de crecimiento se amigó con los resultados y esos partidos que Boca los perdía ahora los gana. Tres seguidos, a cobrar y que pase el que sigue…

En realidad, estaba todo dado para que Boca no tuviera que sufrir como sufrió. Porque se le empantanó el partido y el clima se le hizo carne. Se le humedecieron las ideas, se le nubló la precisión, le llovieron las dudas. Y eso que en los primeros 20, 25 minutos, tenía todo acomodado como para que encontrara el gol rápido y se le abrieran los espacios. Fue bueno lo del equipo de Russo en el inicio, porque Aldosivi salió a presionar demasiado arriba y con una buena circulación acotada en dos o tres pases, Boca pasaba de defensa a ataque en un santiamén. Fue valiente lo del Tiburón, que planteó un esquema con un volante tapón (Bochi) y cuatro mediocampistas en espejo sobre los cuatro de Boca, pero dejaba muchos espacios entrelíneas que el Xeneize aprovechaba bien. Cuando ganaba la pelota, se la abrían opciones desde la salida de Barinaga y Aguirre (uno se cerraba y el otro pasaba por afuera), la precisión de Paredes para hacer jugar y los piques de Merentiel para romper líneas. La Bestia tuvo el gol pero eligió pasar y no patear, Aguirre definió muy mal entrando por derecha cuando tenía el gol servido: el 1-0 estaba al caer, pero entre la lesión de Costa (terminó bancando la molestia en un gemelo) y el crecimiento del local (juntó líneas y no se expuso en presionar tan alto), Boca dejó pasar su momento y entró en la confusión. Para colmo, el Tiburón empezó a manejar la pelota ante las imprecisiones del equipo de Russo, y pareció que el partido cambiaba de manos. Pero claro, al Tiburón no le sobra jerarquía y Cervera quedó demasiado solo para bancarse el área y le costó generar chances.

El partido se destrabó por una avivada de Palacios en el cierre del primer tiempo. Carranza, partícipe necesario, descolgó un centro fácil y quiso salir jugando, pero el chileno se avivó y presionó sobre Guerrico, el lateral de salida del equipo marplatense. Y ahí, Palacios encontró el hueco que necesitaba y mandó un centro preciso para Di Lollo, que se había quedado en el área en la jugada anterior y abrió el partido con otro cabezazo oportuno.

Boca ¿encarriló? el partido en el momento de mayor duda, pero también tuvo el mérito de haber aprovechado al máximo lo que el rival le ofreció. De todas formas, la ventaja no cambió de fondo el desarrollo del partido. Aldosivi movió el banco sin modificar la esencia del planteo, que decidió apostar all in por la voluntad, el empuje y las ganas. Con la contra a disposición, igual al equipo de Russo le costó decidirse y salir de la cueva. Lo tuvo Merentiel pero el pase a Aguirre, que igual erraba, lo encontró en posición adelantada. Miguelo hizo bien en mover el banco porque el partido pedía cambiar la dinámica y con los ligeritos (Changuito y Velasco) lo intentó. Y, otra vez, cuando peor la pasaba (Aldosivi lo arrinconó contra su arco y Marchesín salvó el empate ante Serrago) encontró el 2-0 en otro cabezazo, esta vez de Battaglia (gran asistencia de Paredes en el corner) y de nuevo en el final. Aunque perdió bien, fue demasiado castigo para Aldosivi, que todavía no ganó en el campeonato y se hunde cada vez más en la tabla. Más o menos lo que le pasaba hace poco a Boca, que ahora gana hasta cuando parece que sufre.

Pablo Ramon/ole.com.ar

OTROS RESULTADOS

Talleres 0 – Deportivo Riestra 1

Defensa y Justicia 2 – Belgrano 1

Racing 2 – Unión 3

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