
En el deporte en general y en el fútbol en particular, hay que mandar mensajes. Muchas veces están encriptados, viajan en forma de rendimientos o de resultados, en momentos decisivos y que permiten “jugar” los partidos (en la mente de los rivales) mucho antes de que la pelota empiece a rodar. Por eso, por más que para muchos el amistoso de esta noche contra Honduras pueda pasar inadvertido, para la Selección Argentina es clave por varios puntos: dejar atrás las dudas de rendimiento de los partidos de marzo contra Mauritania y Zambia; evitar salir en la tapa de los diarios del mundo, como les pasó a otros candidatos como España y Francia; y, sobre todo, validar performances volviendo a las bases, con ocho campeones del mundo en el equipo titular pensando en el estreno mundialista contra Argelia, el martes 16 de junio.
Tuvo que desplazarse la delegación para este encuentro. Salió de su búnker en Kansas City, donde llegó el domingo pasado, hasta College Station, una ciudad universitaria en el corazón del estado de Texas, a una hora y media en auto hacia el norte de Houston. Hoy a las 21 de la Argentina, la Albiceleste se medirá contra los centroamericanos, que quedaron afuera del ocupan el puesto 66° del ranking FIFA, en el Kyle Field, un estadio para más de 102.733 personas.
Pero más allá de quién esté enfrente, Argentina se enfoca en sí mismo. Lionel Scaloni tiene la intención clara de no repetir la experiencia de Qatar 2022, con aquel paso frustrado en el estreno frente a Arabia Saudita. Sabe, de todas formas, que esta Selección no es aquella, por más que en alguna opinión se considere que está un punto abajo.
“El futuro llegó hace rato”, fue una de las frases más icónicas, ahora inmortales, que dejó Carlos Alberto Indio Solari. Y bien podría aplicarse para este equipo de estrellas, que llega sin la mochila de la presión y con rendimientos que se consolidaron y crecieron en los mejores clubes de Europa en estos años.
Por eso el Gringo de Pujato quiere volver a las bases. Serán al menos ocho campeones del mundo los que estarán desde el arranque en este primer amistoso de preparación: Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico, Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Thiago Almada y Lautaro Martínez. Obviamente no se está contando a aquellos lesionados que no están disponibles. Si no, existirían muchas posibilidades de repetir el once inicial -salvo el cambio obligado de Ángel Di María- que salió al campo de juego del estadio Lusail aquella noche de gloria del 18 de diciembre de 2022.
El banco de pruebas de toda la semana dejó en claro cuáles son los puestos a cubrir. En el arco estará Musso, que reemplazará a Dibu Martínez, baja por una fractura en el dedo anular de la mano derecha, mientras que Rulli tendrá su oportunidad el martes ante Islandia. En el lateral derecho, ante los desgarros de Molina y Montiel, la opción saldrá entre los “agregados” Agustín Giay y Nicolás Capaldo, quienes no forman parte de la lista definitiva de 26 jugadores. Y en ataque, el lugar de Messi -Scaloni adelantó que sumará minutos en uno de los dos amistososserá ocupado por el Flaco López o Giuliano Simeone.
Nadie quiere ruido. En la concentración en Kansas City vieron cómo Francia perdió 2-1 en Nantes frente a Costa de Marfil y cómo Irak le robó un empate (1-1) a España en La Coruña. Dos de los integrantes del podio del ranking FIFA dieron un paso en falso y Argentina saldrá a la cancha, otra vez, como el primero de ese escalafón.
Eso pasó en marzo. La cancelación de la Finalissima obligó a buscar amistosos de emergencia. Entre las opciones que aparecieron, se priorizó el entrenamiento juntos en Ezeiza por encima de rivales de fuste. Pero cuando Mauritania convirtió el descuento sobre el final del primer encuentro de preparación y le “robó” una valla invicta más a Dibu, el impacto fue grande.
“Bastante flojo. Fue uno de los partidos que peor jugamos siendo un amistoso. Faltó juego, faltó velocidad. Trato de aparecer cuando me toca y nos llegaron demasiado. Al rival no lo conocíamos mucho. Tenemos que tener un poquito más de sangre. Faltó intensidad, un poco de solidez defensiva, faltó más de convicción a la hora de defender. Menos mal que no jugamos la Finalissima. Si jugábamos así.”, sentenció el arquero marplatense.
En ese momento, también, habló de “ajustar cosas para el Mundial”. Se empezó a ver ante Zambia (triunfo por 5 a 0) en marzo, pero principalmente en estos días en el Compass Mineral Center de Kansas City.
El cuerpo técnico ya lo sabía, pero el resto del mundo se dio cuenta de que Argelia no será un hueso fácil de roer. Le ganó a Países Bajos en Rotterdam y mandó un mensaje. Juego atrevido, frescura ofensiva y desconcentraciones defensivas que se pueden aprovechar.
En el campamento albiceleste, la frase que no está escrita pero más se repite está clara: “Argentina juega contra Argentina”. Dependerá de hasta dónde quiera (y pueda) llegar en la defensa del título y un bicampeonato que apenas ocurrió dos veces en la historia. La chance de sumarse a Italia (1934-1938) y a Brasil (1958-1962) está ahí: sólo hay que ir a buscarla y el primer obstáculo es Honduras.
Diego Provenzano/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón