Messi armó una fiesta en su despedida del público argentino

Messi armó una fiesta en su despedida del público argentino

Y si verdaderamente fue el último, lo disfrutó al máximo y permitió que todos disfrutaran de él. Vaya manera de ponerle un moño a sus presentaciones oficiales con la camiseta Argentina en el país: 20 años después de su debut en las Eliminatorias, Lionel Messi brilló como a los 19, hizo un doblete en el 3 a 0 de la Selección contra Venezuela y se despidió a lo grande por los puntos de la cancha de River en una noche muy emocionante.

Apenas puso un pie en el pasto para la entrada en calor, ya estaba lagrimeando. Se quebró al sentir el rugido popular que coreaba su nombre. Lo sabía y lo dijo después: “Está claro que era el último por los puntos acá, viví muchas cosas en esta cancha, buenas y no tan buenas. Poder terminar de esta manera acá es lo que siempre soñé, festejar con mi gente. Durante muchos años tuve el cariño en Barcelona y mi sueño era tenerlo acá también, en mi país, con mi gente”.

El llanto lo acompañó durante el momento del Himno, mientras lo acompañaban sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro. Toda su familia, con su mujer Antonela y sus padres Celia y Jorge a la cabeza, lloraban con él desde un palco. Pero después dio un show increíble.

Y, más allá de la nostalgia de esta primera despedida de lo que serán seguramente unas cuantas, alisobre mentó la ilusión de verlo en el próximo Mundial: “Por edad, lo más lógico es que no llegue, pero ya estamos ahí nomás y estoy ilusionado, con ganas. Como dije siempre, voy día a día. Vengo de estar parado unos días, volví y me resentí. Y ahora pude jugar tres partidos seguidos. Intentando sentirme bien y todo ser sincero conmigo mismo, cuando me siento bien disfruto y cuando no, la paso mal”.

Leo llegó a los 72 partidos por Eliminatorias Sudamericanas y alcanzó así al ecuatoriano Iván Hurtado como el futbolista con más presencias en esta competencia en la que acumula 36 goles, con 3 tripletes y 4 dobletes. Pasó a ser el goleador de la edición actual con 8 tantos, a falta de una fecha.

No se iba a quedar sin hacer su especialidad en esta jornada tan particular para él. Hacer goles está dentro de los manjares que ofrece Leo siempre en su amplio menú. Y a un Monumental repleto le entregó uno de sus mejores platos. Un golazo que tuvo una definición digna de su estirpe.

Julián Álvarez lo vio, lo esperó y se la pasó. Leo controló de zurda, se le fue un poquito larga pero estaba decidido a no perder esa inmejorable chance. Antes de que se le escapara la punteó. La pelota se elevó sutilmente ante los estériles intentos del arquero Rafael Romo y del central Jon Aramburu y se abrazó con la red.

Todos lo rodearon en una maraña de brazos, besos, risas y muecas de satisfacción. Así como sus compañeros quería que ganara la Copa América en 2021 y así como querían que ganara el Mundial en 2022, ahora todos también hacían fuerza para que pudiera anotar en este last dance por los puntos en territorio nacional.

Tal vez un poco invadido todavía por la congoja inicial, Messi hasta ese momento de su gol parecía un tanto desenfocado. Había perdido varias pelotas, algo inusual. El gol lo devolvió a la cotidianeidad de lo extraordinario.

Siempre intentó conectar con Franco Mastantuono, como si cada pase llevara implícito una sucesión que muy de a poco puede ir dándose de modo natural. En el complemento se mostró muchísimo más enérgico, con arranques veloces, dejando rivales en el camino, dando asistencias y teniendo más chances.

Varias veces se vio la típica foto suya rodeado de camisetas adversarias, como si estuviera atrapado y sin salida, aunque él siempre encuentra un escape. El Houdini de la pelota hizo muchos de sus trucos para su siempre asombrado público. Como Maradona a Caniggia contra Nigeria, Messi durmió a toda Venezuela jugando rápido un tiro libre para Nico González, que desbordó y tiró el centro para el 2 a 0 de Lautaro Martínez.

Por si fuera poco, hizo el tercero tras un centro de Thiago Almada. Gol número 114 con la Selección, fue el 101 de zurda; además, hizo 11 de derecha y 2 de cabeza.

“Nueve meses pasan muy rápido pero al mismo tiempo es un montón. Espero hacer una buena pretemporada”, dijo pensando en el 2026. Vamos, Leo, que todavía quedan algunas funciones más.

Nahuel Lanzillotta/Clarín-Deportes

LA SCALONETA, EN UN PARTIDO TAN ESPECIAL, VOLVIÓ A MOSTRAR SU PODERÍO

El equipo de época que es la Scaloneta lo hizo otra vez ante un Monumental de fiesta: le ganó con comodidad 3-0 a Venezuela con un doblete de Lionel Messi, que tuvo un partido especial y que les regaló un doblete a los miles que llegaron para verlo a él para empezar a despedirlo.

Los que queden de acá hasta el Mundial serán choques de prueba para Lionel Scaloni, a excepción de la Finalissima contra España, si es que se juega en marzo del año que viene. Sabe el entrenador lo que puede dar la notable y laureada Scaloneta y por eso busca un poco más. Ayer, los ausentes fueron los indispensables Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, lo que conectan el medio con el ataque. Y el entrenador optó por mantener el esquema, aunque con intérpretes que le dieron otra dinámica: el 4-4-2 tuvo por las bandas del mediocampo a Thiago Almada -ya muy afianzado como titular- y a Franco Mastantuono, el chico de 18 años que no había nacido cuando Lionel Messi debutó por Eliminatorias en 2005. “A los jugadores nos gusta verlos en cancha”, avisó el DT. Por eso se inclinó por la figura del Real Madrid. ¿Resultado del ensayo? Positivo, aunque con algunas cosas por mejorar.

Le costó a Argentina el primer tiempo porque Venezuela se agrupó bien atrás, porque el sector derecho del ataque local no estuvo ajustado y porque Lionel Messi lució errático como pocas veces en su carrera. Tal vez tardó en entrar en ritmo Leo, que se metió a la cancha a puro llanto de emoción. Un dato extraño: el rosarino perdió 15 pelotas en la etapa inicial.

La movilidad es la clave en un esquema como el que presentó Scaloni. Ninguno de los cuatro de ataque tuvo una posición fija y por eso debieron correr y rotar. En esa cuestión, Almada se entendió mejor con Tagliafico por su sector, al que se sumó Julián Álvarez. Menos aceitado estuvo lo del otro costado: por pasajes, Mastantuono, que se repitió en salir para adentro, se chocó con Molina y con Messi. Eso de romper líneas y aparecer en lugares inesperados lo hacen a la perfección Mac Allister y Fernández.

Igual, la Scaloneta hizo méritos para ponerse en ventaja. Rafael Romo les ahogó los gritos a Julián, a Tagliafico, a Messi y a Almada. Aunque nada pudo hacer cuando quedó cara a cara con la Pulga. Es tan genial Leo que hasta es capaz de convertir en un golazo un gol que debería ser sencillo. Un destacado Leandro Paredes recuperó alto para agarrar mal parados a los venezolanos y Julián le sirvió el gol a Messi cuando tenía para definir. Pero el control del 10 se fue largo y la tuvo que pinchar por arriba de cuatro rivales que quedaron desparramados. La ovación llegó en la fría noche del Monumental: todos los presentes tuvieron el pedacito de Messi que fueron a buscar.

En el complemento se liberó Messi y se desató la Scaloneta. También se desanimó Venezuela, que ya sabía que no iba a conseguir el punto que vino a buscar a Núñez. El repertorio de Leo fue el habitual: gambetas, pases de crack, recortes asombrosos. El jugador de Inter Miami se avivó en sacar rápido un tiro libre y Nicolás González mandó el centro para la palomita de Lautaro Martínez, que festejó en la primera que tocó. Para el final quedaría tiempo para el doblete de Messi, que definió al arco vacío tras un pase atrás de Almada.

Ganó, goleó y gustó la Scaloneta y ya empieza a no importar cuándo se lea esto. A juegos como el de anoche han acostumbrado a los hinchas los campeones del mundo. Aún teniendo un partido no brillante, Argentina abruma. Y siempre desde los pies y la cabeza de un Messi colosal, ese que parece que jugó el último partido en el país por Eliminatorias. Una pena.

Maximiliano Uría/Clarín-Deportes

OTROS RESULTADOS

Brasil 3 – Chile 0

Colombia 3 – Bolivia 0

Paraguay 0 – Ecuador 0

Uruguay 3- Perú 0

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