Las manos de Beltrán salvaron a River. Vélez le ganó a Estudiantes

Las manos de Beltrán salvaron a River. Vélez le ganó a Estudiantes

Volver a empezar. En eso está River. Después del cimbronazo que generó la salida de Marcelo Gallardo, el equipo de Núñez se presentó en Mendoza con el interinato de Marcelo Escudero, entrenador de la Reserva, mientras espera por Eduardo Coudet, el nuevo DT, que llegará esta semana a la Argentina tras resolverse su salida del Alavés de España.

Y el 1-1 en el Malvinas Argentinas le dio tranquilidad a River, ya que en la última jugada pudo haber perdido el encuentro ante Independiente Rivadavia, pero lo salvó Santiago Beltrán, que le sacó un fuerte cabezazo a Florentín para convertirse en la figura de la cancha, ya que también había tenido otras dos grandes atajadas en el primer tiempo. Pero que las manos del juvenil no tapen el bosque. River volvió a dejar dudas.

Tendrá trabajo Chacho, claro. Porque este River está golpeado anímica y futbolísticamente. En lo primero, el ex técnico de Rosario Central y Racing es un especialista para inflar el espíritu, dada su personalidad extrovertida y jocosa. Y lo que pasa en la cancha es más profundo.

Es que River carece de ideas y más allá de que Escudero repitió el esquema que planteó Gallardo el jueves pasado en su último partido y que sólo hizo un cambio (la reaparición del apuntado Marcos Acuña tras la salida del Muñeco en lugar del pibe González), al equipo de la banda roja le cuesta arrancar. Sobre todo cuando enfrente tiene a una formación decidida, con buen juego y con las ideas claras, como es Independiente Rivadavia, comandado por Alfredo Berti, al que River ya padeció el año pasado cuando el conjunto mendocino lo eliminó en la Copa Argentina y le propinó un duro golpe.

River tuvo un arranque con muchas dudas, corporizadas en Gonzalo Montiel, por ejemplo, que al principio del partido se confió en su área propia, se durmió y casi lo aprovecha Elordi. Pero Beltrán estuvo atento y le tapó el remate, como así también lo hizo minutos más tarde con otra gran atajada a un cabezazo de Studer.

Con el que no pudo el arquero de River fue con Gonzalo Ríos, quien enganchó un rechazo de cabeza al medio de Driussi y sin que la pelota picara la clavó contra un palo .

Parecía tener todo controlado Independiente Rivadavia pero River al menos tuvo algo de amor propio y llegó al empate con la fuerza de Montiel, que inició la jugada desde el fondo y la culminó como “9” con un cabezazo de espaldas al arco tras un buen centro de Subiabre y una acertada participación previa de Driussi.

Y si de centrodelantero se habla hubo otra buena presentación de Freitas, que jugó como única punta, con Driussi (que fue intermitente) detrás suyo y aportó juego y mucha fuerza para luchar con la zaga rival.

En el segundo tiempo, el partido se planchó y los protagonistas, y para mal, fueron los árbitros. Primero porque tanto Facundo Tello en la cancha como José Carreras en el

VAR ignoraron una mano de Studer en el área. Era penal para River. Y después, Subiabre le clavó los tapones a Crego, que recién había ingresado por Ríos y Tello sólo le sacó amarilla. Era para roja pero el VAR no corrigió.

Escudero se avivó y enseguida lo sacó para poner a otro pibe, Jaime. Y después realizó dos cambios sobre el final -los ingresos de Salas y de Colidio-, pero más pensados para perder tiempo que para otra cosa.

En tiempo de descuento, Independiente Rivadavia, que sigue siendo puntero en la Zona B, tuvo la victoria pero Beltrán la evitó y Elordi no pudo definir debajo del arco. La fortuna estuvo del lado de River. Tendrán que trabajar mucho en Núñez para cambiar la rueda y volver a arrancar. Será el tiempo de Eduardo Coudet.

Clarín/Deportes

VALIOSO TRIUNFO DE VÉLEZ EN LA PLATA Y PUNTA EN SOLEDAD

Con gol de Florián Monzón, el hijo de Pedro, el Moncho, aquel defensor que jugó en Independiente y en la Selección argentina, Vélez le ganó 1 a 0 a Estudiantes en La Plata y quedó como único líder de la Zona A con 18 puntos, tres más que el equipo platense. Fue un encuentro discreto y parejo en el que la visita, que mejoró en la parte final, concretó una de las pocas chances que tuvo y así estiró su invicto a ocho partidos (cinco triunfos y tres empates), mientras que el Pincha perdió luego de 13 encuentros y y recibió un gol tras 514 minutos.

Con la punta en juego, el choque reavivó la rivalidad de dos equipos protagonistas en los últimos años: finalistas de la Copa de la Liga 2024 y del Trofeo de Campeones (campeón Estudiantes) y de la Supercopa Internacional (campeón Vélez). Con el agregado que Guillermo Barros Schelotto, identificado con Gimnasia La Plata, visitaba como técnico a su clásico rival, y que Alexander Medina, ex entrenador de Vélez, jugaba su primer partido en el Uno. Se esperaba mucho, se vio poco.

Fue un juego de espejos. Los dos presionaban con muchos hombres al que tenía la pelota con la idea de recuperar y atacar. Ninguno logró el objetivo en la primera etapa. El local tuvo dos remates francos, uno de Cetré que atajó Montero y otro de Carrillo que se fue por arriba del travesaño; la visita, nada. Los dos, eso sí, jugaron con la sana intención de salir jugando, de construir a partir de asociaciones, pero la presión rival siempre se impuso.

Vélez acertó una en la parte final, a los 12 minutos: tras un tiro de esquina de Lanzini desde la izquierda hubo un rechazo, Magallán le pegó mordida desde afuera del área, la pelota le quedó a Monzón y el delantero, que venía con el arco cerrado, definió con tras una ágil media vuelta.

El Fortín casi mete el segundo, tras un gran cambio de frente de Lanzini para Andrada, pero el volante, de enorme tarea, definió al primer palo y desviado. Después, el Pincha se fue con todo en busca del empate, con un rival replegado, que aguantó todo lo que pudo hasta el final para llevarse una valiosa victoria a Liniers.

El remodelado estadio Uno siempre le resultó difícil a Vélez. Los tres partidos desde 2021 los había ganado Estudiantes, dos por la liga local y uno por la Libertadores. La anterior victoria velezana había sido en 2019, por 1-0 con gol de Lucas Robertone, pero en el estadio Ciudad de La Plata. Eso sí, antes de la remodelación y jugar varios años en el Único y en Quilmes, Vélez había ganado los tres últimos partidos jugados en el viejo estadio de 57 y 1, el último el 5 de diciembre de 2004, por 2-0 con goles de Fabián Cubero y Marcelo Bravo.

Oscar Barnade/Clarín-Deportes

OTROS RESULTADOS

Banfield 2 – Aldosivi 0

Deportivo Riestra 0 – Platense 0

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