
Cuando se atraviesa el impresionante Monumento a la Víctimas del Terrorismo de Estado en el Parque de la Memoria para llegar a la Sala PAyS (“Presentes Ahora y Siempre), uno de los impactos más certeros es el que produce la gigantesca maza medieval de acero, obra de Norberto Gómez (1941-2021), de once metros de altura por cuatro metros, en su parte más ancha, que está allí clavada, de manera permanente, aunque parece haber sido lanzada con violencia ayer nomás, o tal vez hoy mismo, desde el centro del poder.
El sábado se inauguró la exposición La memoria de la colección: El Moderno en el Parque, en la sala PAyS del Parque de la Memoria, a cincuenta años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura. La muestra surgió por una iniciativa de Florencia Battiti, directora del Parque de la Memoria, a Victoria Noorthoorn, directora del Museo de Arte Moderno.
Al entrar a la sala del Parque, la obra que recibe al público es otra pieza de Norberto Gómez (Crucifixión, 1983; resina poliéster, 230x200x80 cm), tan elocuente como la escultura monumental antes descripta, aunque en una inquietante escala natural, uno a uno, para tutearse con quien la mire y mostrarle una síntesis de la última dictadura: un cuerpo torturado, quemado y crucificado.
La muestra cuenta con curaduría de Nicolás Cuello (Museo Moderno) y Cecilia Nisembaum (Parque de la Memoria) que gracias a una profunda investigación se aleja de lo obvio para reunir, a través un guión lúcido, una distribución coherente y un montaje preciso, de excelentes cuerpos de obras que forman parte del patrimonio del Museo de Arte Moderno. La exhibición expande con potencia y poesía el campo de sentidos alrededor del arte producido sobre la dictadura, desde una mirada política y poética, a través de un arco temporal que abarca desde los años sesenta hasta los ochenta.
“La exhibición -escriben Cuello y Nisembaum- presenta el trabajo comprometido de grandes artistas de nuestro país, quienes, a través de sus obras, pusieron de manifiesto y condenaron la violencia del terrorismo de Estado. Este régimen impuso una política sistemática de censura, secuestros, torturas y asesinatos que implicó la desaparición forzada de 30.000 personas además del exilio de tantas otras. Frente a la imposibilidad de guardar silencio ante estas atrocidades, los artistas se sirvieron de la representación fragmentada de la figura humana, la codificación del lenguaje y la capacidad evocativa de la abstracción y las prácticas conceptuales. De este modo, lograron eludir la censura para elaborar, denunciar y resistir las consecuencias de lo que acontecía”.
Los cinco capítulos en que se divide la muestra exhiben obras que reflexionan sobre un pasado con fuertes ecos en el presente: la conflictividad política internacional; la relación entre juventud, trabajo y organización político-sindical; obras de artistas mujeres que desde distintas vertientes reflexionan sobre los efectos de la violencia; otro conjunto de obras y voces resistentes contra la censura y la limitación de la libre expresión; y la selección del último núcleo presenta obras que ponen en juego el impacto de la transición política y la recuperación democrática.
La muestra incluye obras de Paulina Berlatzky, Oscar Bony, Silvia Brewda, Marcelo Brodsky, Juana Butler, Juan José Cambre, Ricardo Carpani, Ricardo Carreira, Juan Carlos Castagnino, Elda Cerrato, Jorge Demirjian, Mirtha Dermisache, Juana Elena Diz, Diana Dowek, Ana Eckell, Sara Facio, León Ferrari, Norberto Gómez, Carlos Gorriarena, Víctor Grippo, Alberto Heredia, Enio Iommi, Leandro Katz, Carlos Langone, Rómulo Macció, Josefina Mazzaglia, Marta Minujín, Osvaldo Monzo, Luis Felipe Noé, Marie Orensanz, Dulio Pierri, Josefina Quesada, Juan Carlos Romero, Gabriel Salomón, Juan Manuel Sánchez, Alejandro Santamarina, Antonio Seguí, Carlos Ernesto Uría, Edgardo Antonio Vigo, Horacio Zabala.
Al mismo tiempo, en Venecia, se presenta hasta noviembre otra gran muestra del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Darkness Visible: The Long Shadow of Dictatorship (Oscuridad visible: La larga sombra de la dictadura).
Quien firma estas líneas estuvo el mes pasado en los días inaugurales de la Bienal veneciana y recorrió también el Spazio Punch, para ver la muestra en compañía de Victoria Noorthoorn, directora del Moderno y curadora de la muestra -en colaboración con el jefe de curaduría del Museo, Patricio Orellana-; Augusto Munaro, Javier Timerman y varios de los artistas participantes, como Eduardo Basualdo, Ana Gallardo y Marcelo Brodsky.
Para hacer esta muestra el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires recibió apoyos, como el de Javier Timerman y de galerías que aportaron traslados y envíos de obras y viajes de artistas, como Benzacar, Rolf Art, Walden y la galería mejicana Kurimanzutto.
La idea inicial de hacer en simultaneidad con la Bienal de Venecia una muestra colectiva alrededor de los cincuenta años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura, surgió de Augusto Munaro, argentino que vive en Venecia, -donde fundó y gestiona el Spazio Punch, de arte e investigación-, que invitó al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires a su espacio, en la isla veneciana de Giudecca.
La exhibición no solo presenta obras que trabajan sobre la dictadura sino también sobre sus impactos hasta el presente. Sobre cómo la escena artística argentina elaboró en sus obras el tema de la violencia política, del terrorismo de Estado, del dolor, del trauma y sobre cómo esas temáticas fueron continuas a través de distintas generaciones de artistas, desde los que estaban activos en ese momento hasta los más jóvenes, que serían hijos o nietos de aquellas generaciones, tomando una genealogía artística y vital.
La muestra, según propone la curadora, se destaca más por la contundencia de contenidos que por la espectacularidad y en ese sentido varias de las obras son copias de exhibición, que es un modo de transmitir los mensajes para resistir el autoritarismo, denunciar los crímenes y las violencias, contagiar el activismo por los derechos humanos, el respeto por la dignidad, la equidad, la identidad de género.
“Es importante -decía Victoria Noorthoorn en esa recorrida- que la muestra intenta mostrar una comunidad artística, con sus distintas generaciones, con sus grandes maestros, cada uno de los cuales podría llenar este pabellón, y sin embargo están mostrados con algunas pocas obras para que cada uno resulte un símbolo de sí mismo y como representantes de cuerpos de obra enormes que muestran que lo que hacen unos tiene muchas relaciones con lo que hacen los demás. Y al mismo tiempo se trata de artistas muy presentes en nuestra Institución”.
En la muestra veneciana se incluyen obras de León Ferrari, Luis Pazos, Marcelo Brodsky, Luis Camnitzer, Marta Minujín, Gianni Mestichelli, Eduardo Gil, Aldo Sessa, Guillermo Kuitca, Liliana Maresca, Sergio De Loof, La Organización Negra, Archivo de la Memoria Trans, Ana Gallardo, Nicanor Aráoz, Eduardo Basualdo y Flavia Da Rin, entre otros.
Resulta un gran aporte que el Museo de Arte Moderno se sume a formar parte activa de la memoria artístico política alrededor de ese período criminal de la historia argentina, cuya larga sombra se proyecta con intensidad hoy en nuestro país.
Fabián Lebenglik/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón