-Sí, un montón. Pero lo central es preguntarse cómo se acompaña la decisión de alguien muy cercano de la familia que a uno no le parece buena. Y eso atraviesa mucho a mi personaje. A mí nunca me pasó algo así, pero la película permite abrir un diálogo sin bajarle línea a alguien. Eso es algo que cuesta mucho en este momento de la vida. La gente tiene muchas más ganas de hablar y de opinar que de escuchar.
-Estás en un momento en el que estás haciendo proyectos muy diversos, uno tras otro. ¿Te divierte cambiar de registro?
-Me gusta mucho eso. Siempre el eje es contar historias, a través de diferentes personajes. Pero sí, me gusta cambiar de registro. Son canales de comunicación distintos. Una comedia llega de una manera, un policial de otra, una película de acción de otra. Siempre que sea ficción me encanta.
-Hace tiempo que no hacés teatro. ¿Tenés ganas de volver?
-Sí… Después de la pandemia me enfoqué mucho en los proyectos audiovisuales. Muchos requieren viajes y eso te impide hacer otra cosa. El teatro me parece el lenguaje más hermoso de toda la actuación. Como espectador amo el teatro. Muchas veces me entusiasma más ir a ver una obra de teatro que ir a ver una película. Pero eso te ancla mucho a Buenos Aires. Es una cosa u otra.
-¿Extrañás la ficción diaria?
-Un montón. Me parece un lenguaje hermoso. Me parece un motor de la industria muy importante. No solo es una fuente de trabajo sino de charla. Genera que estemos todos atravesados por dos o tres tiras. Ojalá exista la posibilidad de que algo de eso, de alguna manera, vuelva, porque creo que nos identifica mucho a los argentinos.
-¿Creés que todavía podría tener lugar en una época dominada por las plataformas?
-Creo que sí. La gente lo que quiere es ver ese tipo de contenidos en los que no había que elegir tanto. Te ibas enganchando con lo que estaba. Es muy rico tener amplios catálogos en las plataformas, pero una cosa no anula a la otra. Sí pienso que lo que nunca va a volver es el horario fijo. Ahora se usa más que el contenido sea on demand, que cada uno lo vea cuando quiere. Las tiras diarias de larga duración, sin embargo, son muy importantes y en muchos países siguen funcionando muy bien.
Ser convocado por una primera figura internacional
-Hace relativamente poco trabajaste en una película dirigida por Angelina Jolie. ¿Cómo fue esa experiencia?
-Es bárbara. Muy inteligente. Es una artista que tiene un concepto del cine muy interesante. Al tener un background importante como actriz, la comunicación con los actores es muy rica, muy fluida y muy precisa.
-¿Cómo terminaste formando parte de ese proyecto?
-Se hizo un casting. Estaban buscando un personaje y abrieron convocatoria en Colombia y en México. Como no encontraron a nadie, empezaron a buscar en la Argentina con castings cerrados. Cuando me llamaron yo estaba filmando una película. Me mandaron un texto con tres páginas en inglés. Como no sabía para qué era, dije que no, porque estaba rodando 12 horas por día. Y después, cuando me filtraron de qué se trataba el proyecto de Without Blood, me di cuenta de que valía la pena el esfuerzo.
-Parece que no parás un segundo. ¿Qué proyectos se vienen?
-Estoy trabajando en varias cosas de las cuales no puedo decir nada. Lo único que te puedo adelantar es que tengo el estreno de Los domingos por delante y el estreno de la segunda temporada de Coppola, que se estrena este año.
Milagros Jarzun/Clarín-Espectáculos
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