
Llegó el otoño y, con él, las tonalidades de amarillos, naranjas, rojos y ocres de las hojas secas cubriendo las veredas. Mientras tanto, y siempre para esta época, desde 1999 ocurre otro fenómeno destinado a satisfacer las miradas. Se trata del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici para los amigxs), cuya 27º edición, que se realizará desde este miércoles 15 y hasta el domingo 26, lo encuentra convertido en uno de los eventos culturales más relevantes de la agenda porteña. Así se desprende de los más de 100 mil espectadores de 2025, así como también de la cantidad récord de inscriptos (más de cuatro mil películas, un veinte por ciento más que el año pasado) y, muy especialmente, del voluminoso pelotón de películas argentinas presentes a lo largo y ancho de la programación.
El vaso medio vacío es que el Bafici 2026 volverá a tener doce días, uno menos que el año pasado. El medio lleno, que sumará dos salas que ampliarán el parque de exhibición a quince, con el Teatro San Martín operando como punto nodal y sede de las charlas, paneles y presentaciones que conforman la oferta de las actividades paralelas. Además de la Sala Lugones, las proyecciones serán en el Teatro Presidente Alvear, las cuatro salas del Cinépolis Plaza Houssay, dos del Cinépolis Recoleta, las tres del Cinearte Cacodelphia, una del Cine Gaumont, el Centro Cultural 25 de Mayo, la Usina del Arte y el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken.
En todas ellas se llevarán adelante casi 700 funciones en las que se verán 327 películas de todas las duraciones y provenientes de 44 países. El catálogo está disponible en Bafici.org, donde también pueden adquirirse las entradas a un costo de 5000 pesos la general y 3500 para estudiantes y jubilados. Este año se incorporó la posibilidad de comprar un abono de diez tickets a cambio de 30 mil pesos.
Sortear la motosierra
Como ocurre desde 1999, el cine argentino será el principal protagonista del Bafici. Incluso cuando la motosierra nacional se ensañó con muchas ganas contra el INCAA, hubo más de mil películas nacionales inscriptas, tal como destacó el director artístico del Festival, Javier Porta Fouz, durante la presentación de la programación. “Hay muchísimas películas nuevas, películas de combate en el sentido de producción, hechas como se pueda”, dijo la cabeza de un equipo que eligió a 147 de ellas. Esto significa que el 45 por ciento de todas las películas de este año son nacionales.
Por fuera de la clausura, en la que se verá Power Ballad, de John Carney, el mismo de Once, Begin Again, Sing Street y Flora & Son, el cine argentino estará presente en casi todas las secciones de una programación que no presentará modificaciones sustanciales respecto al año pasado. Se mantienen sus tres competencias (Internacional, Argentina, Vanguardia y género) y las habituales secciones paralelas (Noches Especiales, Baficito, Artes y oficios, Cine sobre cine, Comedias, Familias, Hacerse grande, Lugares, Música, Óperas primas, Nocturna, Pasiones, Políticas, Romances y Rescates).
Es así que el festival abrirá el fuego con Orgullo y prejuicio, del infatigable realizador Matías Szulanski, quien ya había tenido el honor de levantar el telón del Bafici en 2023 con Último recurso y ahora propone una nueva comedia centrada en el rodaje de una adaptación del clásico de Jane Austen ambientada en la Mar del Plata actual. No es la única aparición de Szulanski, porque en la Competencia Argentina estará La amiga de mi amigo y en Trayectorias, Cuento de verano. La primera sigue a un hombre que vuelve a la Argentina después cinco años en España y, luego ser rechazado por la chica de la que está enamorado, se reencuentra con una conocida que confiesa gustar de él. La otra está protagonizada por un buscavidas porteño que, tras sufrir un infarto, quiere demostrar que es un buen tipo.
Argentina compite
En la Competencia Internacional habrá tres cortos –Las visitas de Camilo, de Itatí Olmedo, Monstruo madre, de María Canale, y Queda en mí, de Rafael Nir– y dos largometrajes nacionales. O dos y medio, si se suma la coproducción con Chile Hangar rojo, ambientada durante el golpe militar de 1973 y centrada en un capitán que se debate entre el deber y la conciencia cuando su escuela de aviación se transforma en un centro de detención.
A exhibirse en carácter de premiere mundial, la primera se llama Los vencedores, está dirigida por Pablo Aparo y es un documental que sigue a un director que viaja a las Islas Malvinas para registrar las huellas de la guerra de 1982, pero termina retratando una inesperada historia de amistad con el enemigo. La otra es El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas Vignale, que viene de estrenarse en el festival de Berlín y presenta la historia de un niño de 9 años que idea un plan para cumplir su sueño de escapar de su casa en un pueblo lejano y viajar a la gran ciudad.
En Vanguardia y Género también se verán tres cortometrajes locales -Ensayo2611, de Mateo Stasis, Mi casa [suite entomológica], de Ignacio Masllorens, y Vlidi Mazo, de Lorenzo Nir, Facundo Amanzi y Valentín Olivero Llamas– y tres largos. Uno es El nacimiento del niño cripto, lo dirige el músico Lucas Martí y presenta una trama en la que dos hombres que trabajan en un cementerio se meten en problemas cuando uno de ellos afirme tener la mano cortada de un líder fallecido. Por su parte, Sí, cambio, de Juan Morgenfeld, sigue a una detective que pasa sus días en su auto y a la que, mientras revisa sus vínculos más cercanos, le aparece una vecina que pone patas para arriba su vida. Sueño pélvico, de Nico Marcet y Celest, tiene como protagonista a una mujer que inicia un tratamiento con una kinesióloga que, en secreto, es aprendiz de dominatrix.
El grueso local estará, claro, en la Competencia Argentina, integrada por treinta títulos que cumplen con la tradición de entreverar nombres novedosos y otros con varias películas encima. Entre estos últimos sobresale Raúl Perrone, el director más veces programado en Bafici, que llegará con la flamante CIN3 FILI4, el ya mencionado Szulanski y Juan Villegas, responsable de No matar, un ensayo de casi cuatro horas sobre la violencia revolucionaria de la década de 1970. También la hiperactiva Lucía Seles, a cargo de in the sentimental lugo, centrada en un gallego radicado en La Plata que regresa a Lugo con su hija después de 27 años, y de el desencanto 16, programada en la sección Cine sobre cine.
Al bando de los debutantes pertenece, entre otros, Julián Tagle, responsable del documental Machado, donde él filma a su familia materna, actores de cine y televisión en los años ’90, mientras intenta entender qué le ocurrió a su madre, internada en instituciones psiquiátricas desde hace más de 25 años. Lo mismo que la actriz Sol Iglesias SK, a cargo de Los nadadores, en la que un grupo de amigos invade mansiones vacías para probar sus piletas, hasta descubrir que ese paraíso también puede volverse infernal. También de la actuación proviene Tamara Leschner, que debuta en la realización de largometrajes con Te amo, Antoño, acerca de una chica que es dejada por su novio y que sale de paseo a las afueras de la ciudad para despejarse.
Desde Misiones llegará Gente de la ruta, de Lucas Koziarski, cuya sinopsis promete la historia de una mujer que huye de su marido y se refugia en Oberá, donde la vida es atravesada por la oscuridad del barrio, los controles policiales nocturnos y la desaparición de mujeres que trabajan en la ruta. Sobre mudanzas también versa En el campo los días son más largos, de Elina Firpo, en la que el hijo menor de una familia que se acaba de radicar en el campo deberá enfrentar sus miedos para dejar la niñez y empezar a entrar en el mundo adulto. La adolescencia aparece nuevamente en Emi, de Ezequiel Erriquez Mena, protagonizada por un joven de 18 años que trabaja en un taller de motos en un barrio obrero e intenta reconstruir su pasado para conocer la historia de su familia biológica.
Ana García Blaya dirigió dos buenas ficciones como Las buenas intenciones y La uruguaya. Ahora debuta en el terreno documental con La muerte es algo que les sucede a los demás, en la que la realizadora decide darle a su abuelo la noticia de que su hijo ha muerto, algo que la familia le ocultó para preservarlo. En Plata o mierda, de Toia Bonino y Marcos Joubert, hay un retrato de la vida en prisión y del vínculo que construyen la realizadora y un interno para no dejarse vencer por el encierro. Por último, en Los días posibles – Trilogía sobre la ternura el cordobés Rodrigo Moreno narra el reencuentro de dos amigos luego de 25 años sin verse.
Aunque quizás algo más alejada de los principales focos de atención por no estar en competencia, conviene prestar atención al apartado Noches Especiales, donde habrá un conjunto de películas nacionales que se exhibirán en carácter de premiere. A saber: Los bobos, de Sofía Jallinsky y Basovih Marinaro; El gato de Borges, de Moro Anghileri; El último viaje a China, de Alejandro Maci; La piel, de Javier Olivera; Los caminantes de la calle, de Juan Martín Hsu; Lu & Pau, de Nicanor Loreti; y Yiya Murano: Muerte a la hora del té, de Alejandro Hartmann.
El mundo en pantalla
Pero no solo de cine argentino vive el Bafici. Bien lo saben los seguidores de la sección Trayectorias, que reúne los últimos trabajos de directores y directoras de amplia reputación internacional. Ahí está Duse, de Pietro Marcello, que reconstruye la figura de la mítica actriz Eleonora Duse, o Eight Bridges, de James Benning, una nueva exploración paciente del paisaje y el tiempo. También aparece I Am Curious Johnny, donde Julien Temple se acerca a la figura de Johnny Rotten con su habitual pulso entre documental musical y ensayo pop. Desde Francia llegarán L’Etranger, de François Ozon, una relectura en clave contemporánea del clásico de Albert Camus, y Le Cri des gardes, de Claire Denis. El pelotón de destacados se completa con las películas más recientes de Richard Linklater (Blue Moon), Angela Schanelec (My Wife Cries), Sergei Loznitsa (Paleontology Lesson), Nadav Lapid (Yes) y, desde ya, el prolífico Hong Sangsoo (The Day She Returns).
En la sección Rescates habrá películas de la National Film Board of Canada, en lo que es el segundo año de una subsección que destaca el acervo de distintas entidades dedicadas a la preservación y conservación (y un recordatorio de que en la Argentina también debería haber, tal como se sancionó por ley en 1999, pero nunca nadie puso ni un ladrillo). Y varias películas con aniversarios redondos, una lista que incluye a El color del dinero, de Martin Scorsese; El desencanto, de Jaime Chávarri, e Idiocracia, de Mike Judge. Por su parte, los focos estarán dedicados a la argentina Liliana Paolinelli, al húngaro György Pálfi, al japonés Yugo Sakamoto, y a los españoles Pere Portabella y Ángel Santos, mientras que los premios a la trayectoria serán para Raúl Perrone y Ana Poliak, que supo ser la primera directora en ganar la Competencia Internacional con Parapalos. Porque de vincular pasado y presente con miras al futuro también se trata el Bafici.
Ezequiel Boetti/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón