
La tradición del violoncello está viva. Históricamente asentado en los atriles de las orquestas sinfónicas de matriz europea o ligado al regocijo circunspecto de la música de cámara, este instrumento de rango expresivo excepcional y forma atractiva ha sabido asumir roles protagónicos en el tango, el folklore y los ritmos afroamericanos. Muestra concreta de esta transformación, es el Festival Puntal de Violoncello en la Música Popular, que entre este martes y el viernes ofrecerá una serie de actividades gratuitas promovidas por las cátedras de Violoncello Tango y Violoncello Folklore de la carrera de Música Popular Argentina del Conservatorio Manuel de Falla, con el apoyo de Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
La programación de esta cuarta edición combina ocho talleres de formación con inscripción previa y tres conciertos. Entre los espacios que albergarán las actividades figuran el Teatro Hasta Trilce (Maza 177), el Conservatorio Manuel de Falla (Gallo 238), La escuela de Música Juan Pedro Esnaola (Crisólogo Larralde 5085) y la Dirección General de Enseñanza Artística (Perú 374).
Las propuestas formativas abordarán desde recursos holísticos y arreglos de tango hasta ritmos venezolanos, la improvisación en la chacarera, el uso de la voz junto al instrumento y la interacción con procesadores electrónicos en tiempo real.
Por su parte, la agenda de conciertos exhibe un abanico generacional y geográfico diverso. Este martes a las 19 en la Sala Sinfónica del Conservatorio Manuel de Falla actuarán Lucía Gómez –junto al actor Jorge Thefs–, Natacha Naim, Belén Ruiz y el ensamble cordobés Flor Sur Cello Trio. El miércoles, a la 19 en la Escuela Esnaola, tocarán Ramiro Zárate Gigli, Maitén Manjarín, Leandro Glüzmann, Gustavo Álvarez y Kapai Duo.
El cierre, el viernes a las 19, en el auditorio del Manuel de Falla, estarán Camila Honores Núñez (Chile), Ángel Maher Esteban (Venezuela) y Lucía Gatti (Uruguay), culminando con la presentación de la Orquesta de Violonchelos del Festival, bajo la dirección compartida de Eugenia Menta y Mariano Agustín Fernández.
“Hace ya tiempo que los violonchelistas de Argentina y Latinoamérica están desarrollando estrategias expresivas y discursivas alrededor de las músicas populares”, asegura Rafael Delgado, violonchelista, docente y director artístico de Puntal.
“Por ejemplo, en Córdoba tenemos a Flor Sur Cello Trio, que explora el folklore argentino, o en Uruguay a Lucía Gatti, que elaboró un libro para el aprendizaje del instrumento a través de las músicas latinoamericanas. Es por esta razón que desde las cátedras de Violonchelo Tango y Violonchelo Folklore del Conservatorio Manuel de Falla, organizamos este encuentro alrededor del violonchelo en las músicas populares”, continua el músico.
– El chelo tiene un rango enorme, muestra recursos rítmicos y puede cantar casi como la voz humana. ¿Cómo se traducen las técnicas tradicionales cuando se lo piensa desde la rítmica latinoamericana?
– El amplio registro del violonchelo y sus características tímbricas le permiten desempeñar un rol como mediocampista ideal en las músicas populares. Puede desarrollar melodías principales y secundarias muy cantables, así como formar parte de la base rítmico-armónica. Sin embargo, en las músicas latinoamericanas hemos debido desarrollar toques de pulsación (pizzicato) muy específicos, así como una técnica del arco que dé cuenta de las necesidades percusivas de nuestras músicas.
– ¿Existe una estética latinoamericana para el violoncello?
– Muchas de las músicas latinoamericanas están atravesadas por hibridaciones con raíces africanas y, en ese sentido, tienen un peso muy grande desde lo rítmico. Por ejemplo, para lograr muchos toques percusivos se ha desarrollado un movimiento del arco en sentido longitudinal de la cuerda (en vez de perpendicular), lo que en la técnica del jazz se denomina chop. Hoy en día es un recurso obligado para quienes quieren tocar folklore.
– Entre las propuestas hay cruces con el canto, la performance y los procesadores electrónicos. ¿Sentís que el chelista de hoy busca convertirse en un performer integral?
– Veo que hay violonchelistas motivados en descubrir nuevos territorios sonoros desde los cuales sostener un discurso singular. Esto me parece clave a nivel formativo. Sostengo que cada violonchelista debe encontrar su propia voz, su propia relación con la performance. Mientras que la formación tradicional busca uniformizar el toque con un anacrónico criterio evolucionista para alimentar los espacios orquestales clásicos, desde las músicas populares buscamos acompañar al músico como creador de su propio discurso. Dos buenos ejemplos son nuestra Lucía Gómez, chelista, actriz y cantante en proyectos teatrales, y la mejicana Belén Ruiz, que realiza performances con electrónica en tiempo real.
– El concierto de cierre incluye a la Orquesta de Violonchelos del Festival. ¿Cómo es el desafío de ensamblar músicos de orígenes tan diversos?
– Los desafíos son varios, por el poco tiempo, la diversidad de orígenes y porque algunos participantes no han abordado antes los géneros propuestos en los arreglos (tango, milonga, gato, música de Brasil, jazz, música de México). La estrategia consiste en convocar a dos directores que se complementen. En esta oportunidad contamos con la violonchelista Eugenia Menta, profesora titular de la Universidad Nacional de Córdoba, que ofrece indicaciones precisas desde la técnica del instrumento. El segundo director es el pianista, compositor y productor Mariano Agustín Fernández, con gran experiencia en dirigir grupos populares. Juntos trabajarán de manera exhaustiva con la orquesta durante los cuatro días del festival.
—¿Qué te gustaría que le quede a la comunidad y al público que se acerque a esta edición?
—Me encantaría que se generaran redes sociales reales, con vínculos entre chelistas que abran nuevos espacios de exploración. Con respecto al público, quisiéramos que salieran de los conciertos emocionados y habiendo descubierto toda la paleta expresiva con la que cuenta el violonchelo.
Santiago Giordano/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón