
El próximo viernes Charly García cumplirá 75 años. Y así como viene sucediendo desde hace un lustro, a manera de antesala del aniversario de su natalicio, al menos en la ciudad de Buenos Aires, se llevará a cabo una serie de actividades que celebrarán su genio y figura. Comenzará este lunes con la recreación, en el Teatro Coliseo, a partir de las 20 hs, de su legendario Unplugged, de la mano de los músicos que participaron en la grabación realizada para la serie de recitales concebida para el extinto canal MTV. Vale la pena aclarar que no estará su autor (y la guitarrista que tocó en ese concierto, María Gabriela Epumer, falleció en 2003), pero sí actuarán Fabián Quintiero (teclados y bajo), Fernando Samalea (batería), y los hermanos Di Salvo: Erika (violín) y Ulises (violoncello). Apoyados por músicos invitados.
También estará la Barbie Super Talk que el ex Serú Girán introdujo en el final de “Chipi chipi”, donde se le puede escuchar declamando: “Gran idea, podemos ir a la escuela”. Esa ocurrencia no sólo sorprendió a la audiencia, sino que pasó a la inmortalidad. Al punto de que en la edición en CD del álbum, titulado Hello!, hay una referencia suya en los créditos: “Thank You Mattel Toys for the Inspiration” (“Gracias a los juguetes de Mattel por la inspiración”). Mientras que la versión en vinilo del tercer álbum en vivo del músico, publicado en 2020, incluye una foto de la muñeca. De todas formas, el Zorrito Quintiero avisó que no se trata del ejemplar que apareció en la performance, comprado por el artista en una juguetería de la Avenida Washington de Miami, sino de una versión actual. “Se les sulfataron las pilas”, bromeó.
En tanto Érika advierte: “Sin ella no se puede hacer el concierto”. Tanto la música como su hermano ingresaron en el universo García a partir de ese álbum, participando posteriormente en otros cinco discos: Say No More (1996), Alta fidelidad (1997), El aguante (1998), Charly y Charly: en vivo en Olivos (1999) y Demasiado ego (1999). Su inclusión en el grupo fue y sigue siendo considerada una de las decisiones más acertadas en la obra solista del legendario cantante y compositor, aunque en el caso particular del Unplugged destrabaron la posibilidad de consumarlo. Y es que la mera idea de que no se pudiera conectar nada chocaba con la impronta musical que estaba desarrollando Charly en aquella época. Es por eso que Epumer y los hermanos Di Salvo terminaron sirviendo de contrapeso a la utilización (innegociable) de los teclados y órganos eléctricos.
Los preparativos para el show del Teatro Coliseo se produjeron en la sala de recitales palermitana La Fábrica, donde esta troupe de músicos realizó previamente 15 funciones del mismo espectáculo. El local ubicado en Fitz Roy 1245 fue en otra vida la histórica sala de ensayo de Charly, la misma en la que se sucedieron las sesiones, se hicieron los arreglos musicales y se ultimaron el resto de los detalles previos al “desenchufado”.
“De hecho, ahí lo conocimos”, refuerza Érika. Al tiempo que Ulises recrea: “Donde están ahora el escenario y la mesas, todo eso era propiamente la sala en la que se encontraban los instrumentos, los teclados de Charly, la batería. Estaba todo desparramado”. Y la violinista retoma: “Lo que es hoy la barra de La Fábrica era una oficina, y en ese lugar nos pusimos a escuchar lo que grabábamos el día que fuimos por primera vez”.
-¿A quién se le ocurrió la idea de revisitar el Unplugged?
Ulises Di Salvo: -Al Zorrito. Inicialmente, nos convocó para hacer un segmento del Unplugged en un recital de su proyecto Beats Modernos. Ahí nos dijo que estaría bueno volver a recrearlo. Y como se cumplieron los 30 años del disco (el 4 de mayo de 1995), nos llamó de vuelta para hacer esta celebración.
–Revisar esas canciones sin Charly debe ser como extraño, ¿no?
Érika Di Salvo: -Sí, claro. Es extraño.
-¿Y quién funge como director o líder del grupo?
Ulises: -En este caso, el Zorrito medio que lidera. Mientras que Matías Mango hace prácticamente los solos de piano y las otras cosas que tocaba Charly. Los arreglos de las cuerdas son los originales, los que hicimos para ese recital. Aunque se agregaron para este show algunos temas de otros discos que no habíamos tocado nunca, y para los que hicimos algunos arreglos.
Érika: -Se va a tratar de recrear también el mismo espacio, tal como se vio en la grabación de MTV.
-¿Qué recuerdos saltaron con los ensayos o los shows que les precedieron?
Érika: -Mirá, para mí es como mucha emoción, me moviliza muchísimo. Esto nos lleva a los teatros y estadios que hicimos con Charly. Si bien terminamos haciendo 15 shows del Unplugged en La Fábrica, que es un lugar chico, lo que los volvió aún más íntimos, tocar este espectáculo en un teatro grande genera nerviosismo.
-¿Qué fue lo más complejo de haber sido músico de semejante artista?
Ulises: -Lo más difícil siempre fue estar a su altura, y poder entender e interpretar sus requerimientos. Pero, evidentemente, él estuvo a gusto, porque en el primer ensayo grabó todo, nos hizo escuchar todo, y ahí automáticamente nos hizo formar parte de la banda.
-¿Cómo se negociaba el visto bueno de los arreglos que ustedes les hacían a sus canciones?
Érika: -Todo fue consensuado. Él nos decía qué tocar, y nosotros poníamos parte de nuestra creatividad, siempre bajo su lupa. Entonces todo lo que quedó, era lo que él quería. Y si había algún sonido que no le gustaba, lo sacábamos. Así se fueron armando los temas. Charly es irreemplazable, por eso nadie pretende que ningún pianista suene como él, aunque se trata de ser lo más fiel posible a lo que quedó grabado en el disco. Y Matías es un excelente músico, al igual que Santiago Maurino, que está en la guitarra, en lugar de María Gabriela. Obviamente, falta la pieza fundamental, pero ésta es una especie de celebración, de gratitud a su música, a su convocatoria.
-¿Cuánto tiempo duraron los ensayos del Unplugged?
Érika: -Ensayamos casi todos los días, alrededor de dos meses. Fue como un tornado, un torbellino. Todo pasó tan rápido.
Ulises: -Una vez en Maimi, fuimos tres días seguidos a ensayar en una sala, por lo menos cinco o seis horas. Repasamos los temas o pedazos de canciones para que salieran ajustados. Luego vino una prueba de sonido y de imagen en los estudios de MTV, y al otro día se hizo la filmación y grabación.
-Con tanto ensayo encima, estaban más que aceitados. ¿Repitieron algún tema en la grabación?
Ulises: -Se repitió “Viernes 3AM”, porque se le olvidó la letra. A la producción de MTV no le gustó eso, pero él decía que estaba bien así. Y por ahí se repitió algún otro tema, más por una cuestión técnica. En general, todo salió muy bien porque lo temas estaban súper preparados. Ensayamos muchísimo.
-¿Qué pasó con toda esa adrenalina, al terminar la grabación?
Ulises: -Siempre que toco, hay mucha adrenalina circulando. Pero acá estaba potenciada porque se trataba de un programa de televisión, y no podías fallar. No había margen para una segunda oportunidad.
Érika: -No hay que olvidar que estábamos tocando con Charly. Más que estar atento al público, nos fijábamos en él. Había que estar pendiente a lo que hacía o decía, y a lo que modificaba sobre la marcha.
-¿Cómo llegaron a ser reclutados?
Ulises: -Cuando le llegó la propuesta de hacer el Unplugged, no estaba en los planes sumar a unas cuerdas. Es más: no quería hacerlo. Él decía que ya había hecho esto con Sui Generis, que no podían pedirle que no enchufara nada. Después se le ocurrió poner las cuerdas. Luego de escuchar cómo quedaban sus canciones con nosotros, se enganchó. Se copó. Recuerdo que dijo: “Esto me gusta, es lo que estoy buscando”. Con el tiempo, esos arreglos se fueron re arreglando. A pedido suyo, fuimos modificando cosas. Anotábamos todo, porque somos músicos que leemos y anotamos. Y me parece que lo que quedó fue hermoso.
-Al igual que él, ustedes tienen formación de conservatorio. ¿Cómo fue ese diálogo académico?
Érika: -Proponíamos en función a las armonías o a veces a las melodías, dependiendo de las canciones. Íbamos haciendo un registro de todo lo que él nos iba pidiendo. Todas las propuestas surgieron el primer día. Nos convocaron un martes a las 5 de la tarde, él llegó cinco horas después. Mientras lo esperábamos, empezamos a armar con el Zorrito, Samalea y María Gabriela. Armamos un montón de temas. Cuando él llegó, los grabó, luego los escuchamos en esa oficina y se decidió la lista de temas. Algunas de esas versiones se retocaron poco. A partir de eso, nos convocó para seguir formando parte de su banda.
–A pesar de que en esos años se empezó a ponderar su locura más que su música, lo que contás versa sobre su profesionalismo.
Ulises: -Nosotros somos sesionistas, músicos profesionales. Si hay que tocar tango, lo tocamos. Y si hay que tocar folklore, lo hacemos. Y si había que tocar con Charly, lo que más sentía era un susto. No estás con cualquier músico, sino con el número uno. Había que dejarlo todo, y eso fue lo que hicimos en el primer ensayo. Esa vez pensé: “De última, si no le gusta, por lo menos me voy contento de que lo conocí”. Escuchó lo que tocamos, le gustó, y encima dijo que nosotros éramos lo que él buscaba. Imagínate la emoción que teníamos. Fue un momento espectacular.
-¿Quién los recomendó?
Ulises: -Había un amigo músico de Charly que era percusionista del Teatro Colón y también de la Orquesta Filiberto, donde nosotros trabajábamos. Siempre charlábamos con él de música, y sabía que había tocado en La hija de la lágrima. Entonces le pedía que tirara anécdotas. Un día, en un ensayo, me dijo que estaba buscando un chelo y un violín. Cuando me contó, le pedí que nos recomendara y que le dijera que además somos hermanos, porque capaz le caía bien ese dato. Pasaron tres o cuatro días, y al llegar a casa, junto con mi esposa, escuché un mensaje en el contestador del Zorrito pidiéndome que fuéramos al día siguiente al ensayo. Con Charly hablando en el fondo. No pude dormir esa noche, me temblaban las piernas.
–Pasaron de la incertidumbre y el temor a contribuir a confeccionar su obra durante los siguientes cinco o seis años.
Ulises: -Para mí es un orgullo haber estado, y que me haya permitido tocar sus temas. Con el instrumento que interpreto, jamás me hubiese imaginado tocar con Charly. Eso fue algo muy fuerte, significó un quiebre en mi carrera. Hasta un quiebre en mi vida. Vivimos tantas experiencias, ensayos, conciertos, giras, salidas y charlas. Me siento agradecido y tocado por la varita.
-En los discos de canciones inéditas que hicieron con él, ¿siguieron manejando la dinámica del Unplugged?
Érika: -Siempre fue más o menos así. Cuando grabábamos, él iba escuchando y decía: “Poné esto, hacé aquello”. O uno proponía. A veces, aceptaba, y en otras ocasiones no.
–¿Se volvieron a ver después?
Érika: Nos volvimos a encontrar hace dos meses.
Actividades oficiales
Entre el 22 y el 25 de octubre, el Ministerio de Cultura porteño organizará una serie de actividades en torno a Charly García, a propósito de su cumpleaños 75. El jueves, a las 17 hs, se inaugurará la muestra “El otro Perotta”: retrospectiva dedicada al fotógrafo José Luis Perotta (1948-1989), en la Sala Querubines del Museo de la Ciudad (Defensa 225), que incluye retratos históricos de Charly y material vinculado al disco Piano bar. Más tarde, a las 19 hs, Alina Gandini ofrecerá el concierto “Gracias García”, en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura. En el natalicio del artista, el viernes, Ligia Piro presentará “Inconsciente colectivo”, recital basado en la obra del músico, acompañada por la agrupación de cuerdas X-Strings, la cantante y Ángela Navarro y el baterista Luis Ceravolo.
El domingo, la programación cerrará en el Anfiteatro del Parque Centenario, a las 19 hs, con un homenaje a La Máquina de Hacer Pájaros, liderado por José Luis Fernández (bajista del grupo), y del que será parte Juanito Moro (hijo del baterista Oscar Moro). No obstante, el sábado, en el mismo horario y lugar, habrá un show que tendrá a los hermanos Di Salvo a cargo de la dirección musical. “Tangos para Charly” traslada las composiciones de García al lenguaje del género ciudadano. “Eso fue una ocurrencia de aquellos años con él”, explica la violinista. “Siempre estuvimos ligados al tango, y no se puede dejar de escuchar esa música en su obra. Entonces probamos hacer sus canciones con instrumentos y arreglos tangueros. Era un material que tenía guardado, y que ahora verá la luz con las voces de los cantantes Guillermo Fernández, Noelia Moncada y Cucuza Castiello”.
Proyecto discográfico
Este 23 de octubre, día del cumpleaños del músico, se relanzará una edición especial del proyecto discográfico 60×60. Encarnado en seis vinilos (de 180 gramos) y tres CDs (la versión de 2012 contenía CDs y DVD). Estos discos recogen los shows que Charly ofreció entre octubre y noviembre de 2011, en el Teatro Gran Rex, para celebrar su cumpleaños 60. Fueron una terna de recitales conceptuales (titulados “La vanguardia es así”, “Detrás de las paredes” y “El ángel vigía”, respectivamente) con setlists diferentes, de casi veinte canciones cada uno, en los que el artista alterna temas de Sui Generis, Serú Girán y su etapa solista. Aparte de apoyarse en su banda The Prostitution, García invitó al tablado a Fito Páez, Pedro Aznar, Juanse y Nito Mestre. Además, contó con las voces en off de la actriz Graciela Borges y del conductor Juan Alberto Badía.
La Plata también se suma
La ciudad de La Plata también se sumará a la celebración del cumpleaños 75 de García, con el espacio cultural Casa Metro como base de operaciones. Las actividades arrancarán el miércoles con una revisión a la cosmogonía García, en clave caribeña, por cortesía del Sindicato Argentino de Boleros. El jueves habrá un piano canto bar que revisitará sus clásicos grupales y en solitario. Mientras que el viernes, Hilda Lizarazu y Lito Vitale presentarán su espectáculo “Hilda canta a Charly”, basado en el homónimo disco de la cantante y antigua colaboradora del músico. Los festejos concluirán el sábado con “Celebramos a Charly en familia”, musical que recorre distintas etapas de la vida del artista a través de sus canciones, y que estará respaldada por una orquesta y dos grupos de coristas.
Tiempo para libros
Luego de que el dibujante e historietista Miguel Rep presentara la biografía gráfica Charly absoluto en la pasada Feria del Libro de Buenos Aires (conversatorio que tuvo como invitado a Fito Páez), se pusieron en circulación dos publicaciones más acerca del insigne músico. A fines de setiembre fue lanzado el libro La indómita luz: Un retrato de Charly García en el que el periodista Pablo Plotkin (por pedido de la editora de este trabajo, la escritora y también periodista Leila Guerriero) revisa la historia del cantante y compositor, a partir de sus inseguridades. Días más tarde, llegó a las librerías Alguien en el mundo: 10 años en el planeta Say No More (1998 – 2008), donde el fotógrafo Maxi Vernazza compila parte del material que obtuvo del artista en su casa, en estudios de Buenos Aires y Nueva York, en aviones, en shows y en hoteles.
Cuatro aniversarios
En 2026, cuatro discos en los que se vio implicado Charly García se encuentran de aniversario. En orden cronológico, el primer álbum de su grupo La Máquina de Hacer Pájaros, titulado de manera homónima, conmemoró su 50 aniversario. Mientras que el pasado 29 de marzo se cumplieron las cuatro décadas de la publicación de Tango : el primero de los proyectos colaborativos que este hito de la música argentina encaró al lado de Pedro Aznar. Con “Pasajera en trance” o el “technoso” “Hablando a tu corazón” como caballitos de batalla del repertorio, con el paso del tiempo se tornó en un álbum de culto. En 1996, salieron a la venta Adiós Sui Generis III, basado en los shows del Luna Park de 1975, y Say No More, que emprende un marcado alejamiento de los estilos, líricas y géneros que caracterizaron sus producciones previas.
Yumber Vera Rojas/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón