
Tras la cancelación de su combate frente a Kazuto Ioka en Tokio, Fernando Martínez, el único campeón mundial con el que cuenta el boxeo argentino, aguarda certezas acerca de su próximo paso. Los senderos frente a los cuales está parado el peleador de La Boca son dos y ambos resultan desafiantes y sumamente redituables: la reprogramación del duelo ante el nipón o un pleito de unificación con el texano Jesse Rodríguez.
Martínez iba a exponer su título supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo el 31 de diciembre pasado, en el Gimnasio General de Ota, uno de los 23 distritos especiales de Tokio, frente a Ioka, a quien ya había vencido por puntos el 7 de julio. Pero un cuadro de influenza A, que comenzó a evidenciarse 5 días después de haber arribado a la capital japonesa, le impidió combatir y lo obligó a regresar prematuramente a Buenos Aires.
Dos semanas después de aquella cancelación, el Puma reinició los entrenamientos junto a su entrenador, Rodrigo Calabrese, con la mira puesta en la reprogramación del compromiso con Ioka, quien ocupa el sexto puesto del ranking de las 115 libras de la AMB. Las negociaciones entre quienes representan los intereses de ambos púgiles se han mantenido desde entonces, pero todavía no han cuajado.
En medio de este trabajoso camino surgió una alternativa tanto o más tentadora: un combate de unificación con Jesse Rodríguez, campeón supermosca del Consejo Mundial de Boxeo y uno de los mayores talentos jóvenes.
El peleador nacido en San Antionio tiene 25 años, un récord perfecto de 21 victorias (14 antes del límite), fue campeón mosca de la Federación Internacional de Boxeo y la Organización Mundial de Boxeo, y transitando su segundo reinado entre los supermoscas con reconocimiento del CMB: le arrebató la corona al mexicano Juan Francisco Estrada en junio de 2024 y lo defendió ante otro mexicano, Pedro Guevara, en noviembre.
La carrera de Rodríguez es manejada por Matchroom Boxing, una de las promotoras más poderosas del planeta, cuyo presidente, Eddie Hearn, manifestó su voluntad de que su peleador enfrente al argentino. “Bam tiene que unificar. Estamos listos para que vaya contra el Puma Martínez. Es una de las mejores peleas que puede ofrecer el boxeo, así que estén atentos”, avisó la semana pasada en una entrevista publicada en el canal de YouTube de la revista The Ring.
Hearn trabaja desde hace un par de años con Turki Alalshikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudita, hombre fuerte del boxeo mundial y, a la sazón, propietario de la revista The Ring desde noviembre. La intención del promotor inglés es que el jeque sume a Rodríguez a la nómina de peleadores con que transformó a Riad en el nuevo centro del pugilismo mundial.
“Su Excelencia ha tenido a todos los mejores boxeadores libra por libra contratados o listos para pelear en Arabia Saudita, pero no tiene al futuro del ranking libra por libra y al actual número 4 o 5: Jesse Rodríguez. Él sabe lo bueno que es Jesse y es inminente (que pelee en Riad). Ya veremos si eso sucede en mayo o si hacemos la pelea en Estados Unidos”, expresó Hearn. Si se concretara, sería una oportunidad deportiva y económica gigante para Fernando Martínez.
Las declaraciones de Hearn y una publicación en The Ring que hacía referencia al naufragio de las tratativas para reavivar el desquite entre Martínez e Ioka pusieron en alerta a los manejadores del japonés. “Las negociaciones aún están en curso y no se descartó la posibilidad de una revancha”, advirtió un miembro del equipo del excampeón a Yahoo Japón.
A la espera de la resolución no sólo están Martínez, Ioka y Rodríguez, sino también el costarricense David Jiménez, campeón interino supermosca de la AMB, quien reglamentariamente debería enfrentar al Puma para consagrar a un único monarca de las 115 libras de ese organismo.
En abril de 2024, el Comité de Campeonatos de la AMB le otorgó un permiso especial a Ioka, quien entonces era su campeón de esta división, para enfrentar a Martínez, monarca de la FIBA, en una pelea de unificación. Al mismo tiempo, dispuso que el californiano John Ramírez, en ese momento número uno en el ranking y retador obligatorio del japonés, combatiera por el título interino ante Jiménez, quinto en el escalafón. Además estableció que el vencedor de ese pleito debería enfrentar al ganador de Martínez-Ioka en un plazo no mayor a 120 días a contar desde el duelo en Tokio.
Contra todos los pronósticos, el costarricense batió a Ramírez en Brooklyn y se apoderó del título interino y del boleto para pelear con el campeón regular. Luego Martínez superó a Ioka, le arrebató el cetro y también heredó la obligación de enfrentar a Jiménez. Cuando el argentino y el japonés pactaron una revancha para el 31 de diciembre, la AMB consintió que se postergara el choque entre el monarca regular y el interino.
Jiménez aguarda la chance que reglamentariamente le corresponde y difícilmente él y su equipo renunciarán a ella sin más.El centroamericano de 32 años expondrá el título interino el 7 de marzo ante el nicaragüense Keyvin Lara, en Cartago, su ciudad natal.
Mientras las negociaciones entre promotores y manejadores continúan, Fernando Martínez sigue entrenándose. El plan de su equipo es realizar la primera parte de la preparación para su próximo combate en Córdoba y contar con algunos sparrings extranjeros de buen nivel. Pero los detalles y los plazos de trabajo están atados a la resolución de la fecha y el adversario.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón