
Tobías Reyes mira de cerca una posibilidad enorme en su carrera: un combate que, en el caso de ganarlo, lo colocará ante un desafío mundialista. De yapa, ese reto será mañana en Gálvez, su ciudad, y ante su gente. Huelgan los motivos para que el boxeador de 28 años viva con satisfacción ese desafío que le llegará a menos de cinco años de haber debutado como profesional y luego de haber superado períodos en los que ponerse un par de guantes no le generaba el mismo placer.
“A veces la presión es mucha y no disfrutamos lo que hacemos. Durante mucho tiempo estuve muy deprimido y eso no me ayudaba a que me salieran bien las cosas. No disfrutaba los entrenamientos, las peleas. Hoy estoy súper tranquilo, emocionado por cómo se están dando las cosas y disfrutando el momento”, reflexionó Reyes, quien se medirá con el filipino Miel Fajardo en una eliminatoria por el título mosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) que se disputará en el gimnasio Víctor Comelli del club Santa Paula.
El Pitbull, que tiene un record de 18 victorias (16 antes del límite), una derrota y un empate, ocupa el tercer lugar en el ranking de las 112 libras de la FIB. Fajardo, dueño de una marca de 13 triunfos (11 por la vía rápida), tres peleas perdidas y dos igualdades, se encuentra en el cuarto puesto del escalafón. El ganador saltará a la primera colocación que está vacante y se convertirá en el retador obligatorio del campeón, el japonés Masamichi Yabuki.
Reyes, quien nació y se crió en el barrio Ideal de Gálvez (70 kilómetros al sudoeste de Santa Fe), pero está radicado en Rosario, aseguró estar en el mejor momento de su carrera y en óptimas condiciones físicas y psicológicas aunque reconoció que lo hubiese ayudado tener más roce internacional antes de afrontar el desafío. “Dos o tres peleas más -detalló-, pero el camino se fue dando así”.
Los dos combates más exigentes en su recorrido fueron los que reamuchas lizó en el exterior y, justamente, los que no ganó. En octubre de 2023 empató en México DF con el mexicano Cristian González, quien seis meses antes había sido retador al título mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Y en diciembre de 2024 perdió por puntos y en decisión mayoritaria en Managua ante el experimentado ex campeón mundial nicaragüense Félix Alvarado en un combate eliminatorio al título mosca de la FIB.
Si bien algunos cuestionaron la decisión de los jueces en ese choque, el presunto damnificado no se quejó. “Me quedé con un sabor amargo, pero no creo que el fallo haya sido localista. El es un boxeador muy experimentado que hizo peleas por títulos mundiales y eso lo favoreció. Quedé conforme con lo que hice. Y esa pelea me ayudó muchísimo, sumé mucha experiencia y pagué el precio que hay que pagar para estar donde estoy ahora”, razonó.
Su tránsito en el boxeo comenzó cuando tenía 13 años de la mano de un amigo de la infancia. “Yo recién había arrancado la secundaria, era muy chiquitito y sufría bastante bullying porque mis compañeros eran más grandes. Este amigo me invitó a entrenarme, mi mamá me dijo que fuera y ahí arranqué”, recordó. Su primer combate como aficionado fue después de cumplir 15 años.
Como amateur, en los tiempos en los que él y su familia vendieron pollos y rosquitas para solventar los gastos, Reyes participó en cuatro Campeonatos Nacionales (fue campeón dos veces y subcampeón las dos restantes) e integró el seleccionado argentino cuando el cubano Yusmanis Despaigne fue el director técnico, aunque no participó en torneos internacionales lo que representó un golpe duro para sus aspiraciones.
“Estuve un tiempo en el CeNARD, pero no me dieron la oportunidad de competir. Cuando volví a mi casa estuve siete meses deprimido, encerrado, sin entrenarme porque no me habían dado esa oportunidad. Hasta que mi viejo me armó un mini gimnasio con unas bolsas en el patio de mi casa y volví a entrenarme. Dos o tres meses después me puse en contacto con Iván Protti y me mudé a Rosario para probar”, reconstruyó.
Después de una pausa forzada y un regreso a Gálvez impuestos por la pandemia de Covid-19, volvió a Rosario en 2021 y debutó como profesional el 18 de septiembre con un KO en el primer asalto a Franco Meza en Pérez. Desde entonces fue campeón argentino supermosca y sudamericano mosca y supermosca, obtuvo distintos títulos regionales y se ganó un lugar en las clasificaciones internacionales de tres de los cuatro organismos principales: el Consejo Mundial de Boxeo, la OMB y la FIB.
Su alta clasificación en la FIB le otorgará la chance para, por fin, tener la pelea de su vida.
Luciano González/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón