
En su segundo programa del año, el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín está presentando un programa doble compuesto por un estreno y una reposición: Rossini Cards, del coreógrafo italiano Mauro Bigonzetti (el mismo de Cantata, la elogiada obra presentada por la compañía en 2022) y Bailando en la oscuridad, que fue parte de la reciente retrospectiva de Ana María Stekelman. La propuesta comienza con la obra de la coreógrafa argentina, figura insigne de la danza moderna y contemporánea en el país, fundadora de este elenco en 1977 con el que estrenó esta pieza hacia fines de la década del 80.
“Bailando… refleja la oscuridad que se transita en la danza de la vida porque me parece que es así como vivimos. Muchas de las imágenes están relacionadas con el amor de pareja pero no es una obra psicológica ni habla gráficamente de estas relaciones. Tanto las escenas de amor que aparecen como las de soledad, son escenas de sublimación que proyectan algo más elevado. En ellas se alternan momentos fuertes y momentos de languidez, como si el amor tomara distintas formas”, expresa Stekelman en el programa de mano.
La música incluye boleros, cumparsitas, el tango-habanera “Youkali” de Kurt Weill, entre otros ritmos. Hay escenas de tango como el dúo a cargo de dos varones, otra interpretada por un trío muy sincronizado de bailarinas que sumergen sus cabezas en baldes y son rescatadas por tres bailarines; también una caminata de una bailarina sobre una serie de bancos que arma un varón como si fuera un puente incierto, y una galería de personajes literalmente en las sombras transitando el escenario con sus ojos vendados.
Es una coreografía teñida de un clima de nostalgia y de incertidumbre en la que la iluminación juega un papel protagónico con sus claros y oscuros. Stekelman fue pionera en enlazar el tango y la danza contemporánea -un cruce que profundizó con su propia compañía Tangokinesis-, es docente invitada en Estados Unidos y Francia, su obra La consagración del tango se estrenó mundialmente en la Ópera Garnier de París y en cine coreografió escenas de la película Tango de Carlos Saura y de Tetrode Francis Ford Coppola, entre muchos hitos de su trayectoria.
El programa continúa con la obra de Bigonzetti que también es de corte abstracto, no narra una historia en forma lineal y está compuesta por cuadros o postales de situaciones vinculadas a la figura del compositor Gioachino Rossini (1792 – 1868), que traducen su música enérgica y su pasión por la gastronomía.
Prolífico creador, el italiano dejó un legado de 39 óperas además de canciones, algunas piezas de música de cámara y de música sacra. Entre sus composiciones más famosas se destacan óperas cómicas como El turco en Italia, El barbero de Sevilla y La Cenicienta y otras serias como Tancredi, Otelo y Guillermo Tell.
Esta coreografía de Bigonzetti estrenada en 2004 tiene cuadros grupales de una exactitud y un vigor extremos, como también dúos, tríos y solos que abordan zonas más sutiles, tiernas y sensuales. Vincenzo Capezzuto es el asistente del coreógrafo y viajó a Buenos Aires para reponer la obra con el elenco local: “Bigonzetti y Rossini comparten una gran musicalidad, el ritmo, la ironía, la teatralidad, todos elementos muy italianos. Los dos son muy versátiles. Mauro reúne lo contemporáneo y lo neoclásico, maneja un abanico de estilos y es muy emocional e instintivo, encaja perfectamente con Rossini”, asegura.
La obra comienza con una escena que refleja el interés del compositor por la comida: un banquete de dieciocho comensales sentados en una larga mesa que casi sin despegarse de las sillas desarrollan una danza perfectamente sincronizada, vibrante y jocosa que involucra el tronco superior, los brazos y las cabezas de los intérpretes. El pasaje incluye la lectura, a cargo de una bailarina, de la receta de los “maccheroni alla Rossini”, un plato con el que el compositor quiso agasajar al escritor Alejandro Dumas.
La mujer ocupa un lugar destacado en esta coreografía: hay un dueto entre dos bailarinas (en algunas funciones lo protagonizan dos hombres) y un solo con zapatillas de punta en el que la intérprete se debate entre ser bailarina clásica o lanzarse a una energía más desbocada. Rossini Cards exige a la compañía no sólo un dominio técnico muy riguroso, coordinación extrema, humor, también altas dosis de histrionismo y hasta una escena de canto a cargo de un dúo.
Dirigido por Andrea Chinetti y Diego Poblete, el elenco está integrado por Constanza Agüero, Brenda Arana, Camila Arechavaleta, Adriel Ballatore, Lucía Bargados, Juan Camargo, Carolina Capriati, Matías Coria, Francisco De Assis, Lautaro Dolz, Rodrigo Etelechea, Fiorella Federico, Gastón Gómez, Darcio Gonçales, Jonás Grassi, Alejo Herrera, Benjamín Lameiro, Daniela López, Vicente Manzoni, David Millán, Silvina Pérez, Boris Pereyra, Eliana Picallo, Andrea Pollini, Lara Rodríguez, Rubén Rodríguez, Damián Saban, Ivana Santaella, Manuela Suárez Poch, Camila Vanoni, Federica Wankiewicz, Catalina Weber y Antonella Zanutto. Las funciones son este miércoles y jueves a las 20 horas y, desde el 7 hasta el 24 de mayo, de jueves a domingos también a las 20 en el Teatro Alvear (Av. Corrientes 1659).
Carolina Prieto/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón